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Nueva ley

Quien recicle menos pagará más

La Generalitat planea una nueva ley de residuos para el 2018 que penalice a las familias que no participen en la recogida selectiva

María Jesús Ibáñez / Barcelona

Una mano anónima arroja desde el interior de un contenedor para papel unas revistas.

Una mano anónima arroja desde el interior de un contenedor para papel unas revistas. / JORDI COTRINA

Una nueva ley que penalice, económicamente y de forma individualizada, a los hogares que no reciclan (o a los que peor lo hacen). En ello se pondrá a trabajar en septiembre la Generalitat, que confía en tener lista la nueva normativa durante el 2018, según ha adelantado este martes Josep Maria Tost, director de la Agència de Residus de Catalunya.

El anuncio lo ha hecho Tost después de dar a conocer los datos sobre la recogida selectiva de residuos urbanos en Catalunya el 2016, que reflejan los escasos avances que se están haciendo en materia de reciclaje de la fracción orgánica y el estancamiento que registran el resto de contenedores. Solo siete comarcas catalanas reciclaron el año pasado más del 50% de los residuos domésticos que generaron. Estas siete comarcas (Osona, Pallars Sobirà, Terra Alta, Moianès, Montsià, Segarra y Conca de Barberà) son las únicas que cumplen el objetivo marcado por la Unión Europea para el 2020. "Después de la cantidad de años y años que llevamos en Catalunya realizando campañas de concienciación, de la información y de los medios que se han habilitado para facilitar la recogida selectiva, si en este 2017 todavía hay ciudadanos que no reciclan es porque realmente no quieren hacerlo", ha lamentado Tost. "Llegados a este punto -ha agregado-, la única medida que puede tener un verdadero efecto disuasorio es la fiscalidad, aumentarles el canon".

Antes de eso, no obstante, "habrá que disponer de mecanismos que permitan saber quién recicla bien y quién no", ha adelantado. Entre otras fórmulas para que el modelo individualizado de gestión de residuos se implante en Catalunya, Tost ha destacado el sistema de recogida puerta a puerta, que ya funciona en más de 140 municipios, o los contenedores inteligentes, equipados con tecnología que permite saber quién deposita una bolsa de basura en su interior y que se están implantando en fase de prueba piloto en el Alt Urgell y la Garrotxa. Un total de172 poblaciones están trabajando en estas mejoras, ha indicado.

El cartón y el cobre

Los catalanes produjeron el año pasado 3,7 millones de toneladas. O lo que es lo mismo: 1,36 kilos de desechos por habitante y día. Estas cifras representan un ligero repunte respecto al año anterior (1,35 kilos diarios por habitante). "En algunos ámbitos, como el de los envases, se han alcanzado cifras de recogida selectiva anteriores a la crisis, mientras que en otros, como el del papel o el de los electrodomésticos que llegan a las 'deixallerias', estamos detectando un descenso por culpa, en buena parte, de los robos que se producen", ha señalado el director de la Agència de Residus.

En el caso del papel y el cartón, que el año pasado se redujo en más del 11% respecto al 2015, la Generalitat calcula que alrededor de 200.000 toneladas desaparecen anualmente de los contenedores, entre otras razones porque el precio al que los recolectores revenden ese material "ha sido muy interesante estos últimos años". "La Agència de Residus no dispone ni de los medios ni de los recursos para evitar estas sustracciones", ha admitido el director del organismo, que ha insistido en que la vigilancia de los contenedores y la gestión de los residuos domésticos es competencia de los ayuntamientos.