TRIUNFO DE LA MEDICINA

Los abrazos de Messi ayudaron a Víctor a superar su leucemia

Un barcelonés, de 22 años, celebra su curación con una excursión en bicicleta, por senderos y caminos de bosque, entre Barcelona y Sevilleja de la Jara (Toledo)

Leo Messi abraza, en 2008, a Víctor González, en el Camp Nou, en pleno proceso de curarse de su leucemia. / TINO SORIANO / FUNDACIÓN ENRIQUETA VILLAVECCHIA

Leo Messi abraza, en 2008, a Víctor González, en el Camp Nou, en pleno proceso de curarse de su leucemia.
Víctor González es recibido por familiares y amigos a su llegada, tras 10 días de viaje, a Sevilleja de la Jara (Toledo).
Víctor González, en medio de su kilómetrico viaje de Barcelona a Sevilleja de la Jara.

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Emilio Pérez de Rozas
Emilio Pérez de Rozas

Periodista

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El barcelonés Víctor González, de 22 años, lleva muchos años luchando contra la leucemia mieloblástica y ha ganado con la ayuda de la medicina catalana, con la asistencia del prestigioso Hospital de Sant Pau, con la sabiduría de la eminente doctora Isabel Badell y con la participación, sí, de Leo Messi, la estrella mundial del Barça. Víctor González ingresó, en 2005, en una cámara de aislamiento y ayer alcanzó, en Sevilleja de la Jara, provincia de Toledo, el pueblo de su familia, el sueño de su vida, la demostración de que, pese a que sigue con los ojos muy, muy, delicados (sequera ocular, se llama) e intranquilo por su hígado (afectación hepática), está curado. Gracias a la medicina catalana y a los ánimos que, durante más de tres años, le suministró Messi con sus visitas y detalles, Víctor ha derrotado a esta cruda y destructiva enfermedad.

Celebración de la recuperación

Tras un largo tratamiento, Víctor ha podido cumplir esta semana su gran reto: Barcelona-Sevilleja de la Jara en bicicleta de montaña por senderos, vías verdes y el GR-113, el camino natural del Tajo: 10 días, 10 etapas de 100 kilómetros cada una, a través de Catalunya, Aragón, Madrid y Castilla La Mancha. El chico 10, animado y alentado por el futbolista 10. Y, al final del camino, la satisfacción de sentirse vivo, recuperado, sano. Y, en la entrada de su pueblo, la familia, sus amigos, la felicidad, la complicidad, la amistad y ayuda.

Víctor recuerda que cuando Messi le visitó por vez primera, en 2005, él ni siquiera le pudo hablar durante la hora que estuvo con la estrella del Barça

“Durante todos estos años, muchos, mientras me fui curando y fortaleciendo, mientras me preparaba estudiando y cumpliendo el tratamiento, entre operación y operación, fui maquinando cómo celebrar mi curación”, explica Víctor a través del teléfono, feliz por pasar las vacaciones en el pueblo de los suyos. “La gente me consideró un loco por los planes que trazaba, pero debía hacer algo así. Durante todo este recorrido he podido conocer lugares y personas increíbles que me han hecho crecer como persona, y he vivido mil experiencias nuevas que nunca habría imaginado".

Era, sí, un reto personal, pero también era un reto de celebración, una manera de demostrar que está vivo, que ha tenido suerte y que se ha recuperado gracias a todos los que le han ayudado, que son muchos. “Durante el trayecto, he tenido subidas y bajadas de ánimo, viento en contra y a favor, he cruzado ríos y he atravesado bosques y todo ha sido una aventura. La naturaleza, mi bicicleta y yo. El viaje me ha servido para demostrarme a mí mismo y a los demás que, como me repetía la doctora Badell, no hay nada que nos pueda parar, que la leucemia se puede superar si todos ponemos de nuestra parte. Que la donación de médula salva vidas y que no parar de sonreír da fuerzas, muchas fuerzas”.

La primera e impactante visita de Messi

Víctor, que cuando regrese, en septiembre, a Barcelona, intentará encontrar trabajo en lo que ya es un especialista (maquetismo arquitectónico y modelismo industrial), nunca podrá olvidar todo lo que la medicina, el equipo de la doctora Badell y Messi hicieron por él. Todavía recuerda el primer día que la estrella del Barça se vistió de médico, en 2005, un año después de su debut en el equipo profesional del Barça, para poder entrar en la cámara de aislamiento del Sant Pau e interesarse por su enfermedad, transmitirle su ánimo y desearle una feliz curación.

“Lo único que quiero demostrar es que la donación de médula salva vidas y que no parar de sonreir da fuerzas”

Víctor González

Acaba de curarse de una leucemia mieloblástica

“Yo estaba destrozado. Por mi enfermedad, tenía la boca inútil, no podía hablar. ¡Dios, Messi ante mí y yo sin poder hablar! Él fue encantador conmigo, maravilloso, se pasó más de una hora a mi lado y, cuando se fue, me quedé desolado. No paraba de llorar. Estaba destrozado. Él, que ya se había cambiado de ropa e iba a abandonar el hospital, regresó al departamento, volvió a vestirse para entrar en mi cámara y no me dejo hasta que me serené”, cuenta Víctor, que se ha curado en un 98% y pasa dos revisiones al año con la doctora Badell.

Las visitas de la pulga se repitieron a lo largo de los tres siguientes años y, por lo que explica Víctor, Messi siempre, siempre, se acordaba de todo lo que habían hablado la vez anterior. “Nunca se olvidó de sus compromisos. Si me prometía algo, lo cumplía. Todo. Que si una camiseta, que si un autógrafo, que si una foto…lo que fuese. Y, sí, en el 2008, me llevó, como me había prometido, al Camp Nou y fue ahí donde nos hicieron la foto que, cómo no, tengo colgada en mi habitación. Aquella ayuda me hizo más fuerte, me animó muchísimo y me llegó al alma, sí. Entiendo que, aunque Leo no era en aquellos años aún lo que es ahora, su compromiso, sus atenciones, su delicadeza conmigo fue ejemplar. Fue todo maravilloso y, sí, estoy convencido de que ayudó a mi curación, ¡vaya que sí!”

La doctora Badell recuerda a Messi "porque no cesó de interesarse por el tratamiento de Víctor y siempre me pregunta inquieto si se iba a curar. Personal y familiarmente fue un muchacho encantador"

El imborrable recuerdo de la doctora Badell

La doctora Badell, la más veterana en trasplantes en niños y adultos, auténtica experta y pionera en la materia, lleva 40 años intentando salvar vidas y, sí, recuerda perfectamente, no solo el caso de Víctor González “que, no nos engañemos, tuvo muchísima suerte, pues era compatible con su hermana”, sino la presencia, perseverancia, dedicación y sensibilidad de aquel Leo Messi, más joven y expontáneo. “Lo recuerdo porque venía antes de que se convirtiera en el mejor futbolista del mundo. Venía y se interesaba mucho, muchísimo, por Víctor y todo lo que le hacíamos. Es más, recuerdo que me preguntaba, muy insistentemente, si Víctor se iba a curar, pues estaba impresionado de todo lo que hacíamos en el centro. Leo es un ser encantador, a nivel personal y familiar, y, sí, he de reconocer que sus visitas ayudaron mucho a Víctor”.

La doctora Badell, que hace escasos días acaba de perder a un bebe de siete meses de la misma leucemia trasplantada que ha superado Víctor (“ve, por eso le digo que, a veces, hay que tener mucha suerte”), no quiere ofrecer falsas expectativas sobre la curación de sus pacientes. Víctor fue dos veces trasplantado, primero con células madre de médula, procedentes de su hermana, y, luego, ya in extremis, con células madre de sangre periférica también de su hermana. “En la segunda ocasión nos la jugamos con la familia, pues la posibilidad de salir airosos era de un 10%. Y tuvimos suerte, sí”, explica la doctora Badell, que reconoce que “cuando un niño enferma, están enfermos él y toda su familia, de forma que hay que tratar, de manera coordinada y completa, ambos problemas”.

Messi pelea ahora junto al Barça, IESE y Sant Joan de Déu por construir el hospital contra el cáncer mejor del mundo. Ver la web 'porlosvalientes.com'

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Pasados los años, Leo Messi ha seguido, en la medida de sus posibilidades, involucrado en la ayuda a los niños enfermos, aunque ahora sus visitas sean más esporádicas a los centros. “Desde que trabajo aquí”, confiesa Pau Negre, de la Fundación de Leo Messi y Le0 Mess1 Management, “tengo un master en decir que no. Es doloroso, pero se sorprendería de los miles de peticiones que nos llegan de todos los rincones del mundo de gente convencida de que si su hijo ve a Leo, se curará”.

La Fundación de Messi lidera, junto a la Fundación del BarçaIESE y el Hospital Internacional de Sant Joan de Déu, la puesta en marcha de lo que se pretende sea el Centro de Oncología Infantil más importante del mundo, a disposición del mundo entero. Messi, que ha logrado que buena parte de las estrellas mundiales se impliquen en su promoción y donativos (si usted quiere puede hacerlo entrando en la web paralosvalientes.com), intenta ayudar a conseguir los 30 millones de euros necesarios para construirlo. “De momento”, explica Negre, “ya tenemos 6.757.552 euros y, cuando lleguemos a los 18 millones, ya podremos ponerlo en marcha”.

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