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Stuttgart prohíbe la circulación de coches diésel

A partir del 2018 la ciudad alemana vetará los vehículos contaminantes

La medida podría ampliarse a otras grandes ciudades de Alemania

Carles Planas / Berlín

Tráfico en una vía rápida de Stuttgart.

Tráfico en una vía rápida de Stuttgart. / EFE / RONALD WITTEK

En medio del espiral de polémica que durante las últimas dos semanas ha golpeado al poderoso sector automovilístico de AlemaniaStuttgart ha dado un paso al frente para evitar los crecientes niveles de contaminación. Este viernes el tribunal contencioso-administrativo de la ciudad alemana ha exigido la prohibición de la circulación de vehículos con motores diésel, un veredicto que a pesar de poder se objeto de apelación supone una gran victoria para las organizaciones medioambientales.

El tribunal ha remarcado que la prohibición, que acepta la demanda de la oenegé Deutsche Umwelthilfe, permitirá reducir los niveles de contaminación de la ciudad producidos por las emisiones de dióxido de nitrógeno y con ello reducir también los riesgos para la salud a los que están expuestos sus ciudadanos. A falta de que se presenten recursos que puedan paralizar esta decisión, la sentencia entrará en vigor el 1 de enero del 2018.

El Estado federado de Baden-Württemberg, del que Stuttgart es capital, ha anunciado que estudia revisar esa medida aunque no se pronunciado sobre su posible aplicación. El Gobierno de este 'land', formado por una coalición entre verdes y cristianodemócratas, pretendía que las compañías hicieran mejoras en los coches pero el tribunal ha rechazado esa opción asegurando que sería “insuficiente” y que la salud de los ciudadanos pasa por delante de los derechos de los conductores.

Victoria medioambiental

Las organizaciones medioambientales de Alemania, uno de los países más concienciados de Europa en la lucha contra el cambio climático, han celebrado la decisión de los tribunales. “Ya no será posible contaminar el aire de nuestras ciudades con gas tóxico diésel”, ha apuntado Jürgen Resch, director ejecutivo de Deutsche Umwelthilfe. En 2015 esta organización ya denunció que las emisiones de dióxido de nitrógeno de Stuttgart superaban casi en un 100% los límites establecidos por la legislación. Anteriormente esa demanda ya prosperó en Düsseldorf, donde aún está pendiente de ser analizada.

Esta medida podría sentar precedente y ampliarse a otras grandes ciudades como Múnich o Berlín. Actualmente, más de 12 urbes del país se encuentran con denuncias interpuestas por la Unión Europea (UE) por superar los niveles de contaminación establecidos. Aun así, desde 2006 el país fijó la creación de espacios verdes urbanos donde los coches con altos niveles de emisiones contaminantes tienen prohibido circular. En ciudades como Berlín eso permitió reducir los niveles de contaminación de diésel en más de un 50%.

La semana que viene la capital alemana acogerá la cumbre del diésel, donde instituciones del Gobierno y grandes compañías del motor discutirán sobre todos estos asuntos en un momento especialmente delicado. El 12 de julio se destapó que Daimler manipuló hasta un millón de vehículos mientras que la semana pasada el semanario ‘Der Spiegel’ reveló que los gigantes de la automoción alemana mantuvieron reuniones secretas para fijar precios.

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