Ir a contenido

Más medios en prisiones

La salud mental, clave en la reinserción

Las cárceles catalanas refuerzan los equipos de tratamiento psiquiátrico

El 50% de los internos en las cárceles catalanas padece algún trastorno

Beatriz Pérez / Barcelona

Mohamed, de 36 años, es uno de los internos del módulo 1 para personas vulnerables de la cárcel Brians 1. / DANNY CAMINAL

Mohamed, de 36 años, es uno de los internos del módulo 1 para personas vulnerables de la cárcel Brians 1.
Isma, de 23 años, lleva ingresado en la unidad psiquiátrica de Brians 1 desde el 2014.
El psiquiatra Álvaro Muro, coordinador de la Unitat dHospitalització Psiquiàtrica Penitenciària de Brians 1.

/

Mohamed tiene 36 años y lleva dos y medio internado en el centro penitenciario Brians 1 (Sant Esteve de Sesrovires). Concretamente, en el módulo 1, dedicado a personas vulnerables. "Ahora estoy bastante estable gracias a la medicación, pero antes escuchaba voces, ruidos, las 24 horas del día", relata.

El juez estimó que Mohamed, por sus problemas psiquiátricos, era inimputable al no ser consciente de sus actos. En este módulo de Brians 1 hay otros muchos en esta situación. "Aquí los tratamos como enfermos y no como delincuentes. El perfil de este módulo son internos con patología dual, es decir, se mezclan el consumo de tóxicos con el trastorno psiquiátrico", explica Susanna Solé, coordinadora de los programas de toxicomanía y personas vulnerables de esta cárcel.

"En las cárceles entra la parte más vulnerable de la sociedad", dice una trabajadora de Brians 1

Mohamed mantiene su rutina diaria. "Trabajo cada día haciendo piezas de coche y practico deporte. Soy vegetariano. Aquí me siento integrado", prosigue mientras muestra cómo un 'pack' de seis botellas de un litro de agua le sirve de pesa para ejercitar los bíceps dentro de su celda.

El módulo 1 de este centro penitenciario existe desde hace 10 años y es el resultado de la cooperación entre las 'conselleries' de Justícia y Salut para crear espacios de trabajo conjunto. "En este módulo les damos una atención que no tienen en la prisión normal. Es una manera de humanizar el sistema penitenciario", cuenta Solé.

"No hay que olvidar que en las cárceles entra esa parte de la sociedad con menos recursos y más vulnerable", añade. El éxito de la posterior reinserción social pasa por el tratamiento de problemas mentales como el de Mohamed.

Salud mental

Los problemas de salud mental afectan a la mitad de los internos de los centros penitenciarios de Catalunya. Son normalmente hombres de entre 30 y 40 años, con trastornos de ansiedad, de personalidad, depresiones y esquizofrenia. El 50% de los trastornos están relacionados con el abuso de drogas. 

Los casos más graves afectan al 2% y requieren la hospitalización de los afectados. Cuando esto sucede, ingresan en la Unitat d'Hospitalització Psiquiàtrica Penitenciària (UHPP), ubicada en el recinto de Brians 1. 

Por todo ello, el Govern ha anunciado este jueves que contratará a un centenar de profesionales sanitarios en las prisiones a partir de este otoño, lo que supondrá un incremento del 60% de la plantilla dedicada a la salud mental. 

La mitad de los trastornos están relacionados con el abuso de drogas

De esta manera, todos los centros dispondrán de un equipo de salud mental permanente, que se incorporará a los servicios médicos de cada una de las prisiones. Estas, además de los psiquiatras con los que ya cuentan, dispondrán por primera vez de psicólogos clínicos, enfermeros especializados en salud mental y terapeutas ocupacionales.

Este aumento de recursos posibilitará la creación de una nueva figura, el gestor de casos en la comunidad, que velará, durante el proceso de reinserción social, por que el interno continúe su tratamiento fuera de la prisión. Según el 'conseller' de Justícia, Carles Mundó, "el sistema penitenciario es, cada vez más, una herramienta para el tratamiento".

Unidad psiquiátrica

Isma, de 23 años, lleva ingresado en la Unitat d'Hospitalització Psiquiàtrica Penitenciària (UHPP) de Brians 1 desde el 2014. "Antes era muy nervioso, pero he aprendido mucho de todo esto. Soy más consciente de que no puedo consumir [tóxicos] y de que el mundo tiene reglas", dice.

La UHPP es, jurídicamente, un hospital y no una prisión. Funciona las 24 horas y tiene una unidad de enfermos agudos, de subagudos y de rehabilitación. "La asistencia fuera es peor: no es grato atender a enfermos que están esposados por dos Mossos", explica Álvaro Muro, psiquiatra y coordinador de esta unidad psiquiátrica. 

"La mezcla de la enfermedad mental con el consumo de tóxicos hace que el riesgo de delito sea mayor", cuenta un psiquiatra

"El perfil del paciente de la UHPP es complejo. A la enfermedad mental se le suma el consumo de tóxicos. Este cóctel, y no la enfermedad mental por sí misma, hace que el riesgo de delito o de reincidencia sea mayor", continúa Muro, quien añade que estos son pacientes que "nadie quiere fuera de prisión".

Salir del pozo es difícil, pero no imposible. Isma, por ejemplo, tiene planes de futuro. En enero del próximo año saldrá de la UHPP de Brians 1 y prevé cursar estudios de ESO. "Me gustaría trabajar pintando exteriores", concluye. 

Centros de referencia

Catalunya tiene tres centros penitenciarios de referencia para el ingreso de todos los internos con problemas graves de salud mental: Brians 1, Brians 2 y Quatre Camins. La Unitat Hospitalària Psiquiàtrica Penitenciària de Brians 1 dispone de urgencias las 24 horas y atiende los casos más graves. Creada en el 2003 y pionera en toda Europa, también cuenta con camas para la rehabilitación e ingresos de larga duración, al igual que Brians 2 y Quatre Camins.


Estas prisiones atienden tanto a las personas condenadas penalmente como a las que, pese a haber cometido un delito, son inimputables porque no se las puede considerar responsables de sus actos. Los problemas de salud mental de adolescentes y jóvenes se tratan en la Unitat Terapèutica del Centre Educatiu els Til·lers (Mollet del Vallès).