LAS GAFAS, NECESARIAS

Alerta por los daños del sol en los ojos de los niños y ancianos

El cristalino de los menores y de los operados de cataratas es más vulnerable

Los expertos avisan de que la radiación solar en la vista se acumula, como en la piel

Abel y Rut, con sus gafas de sol.

Abel y Rut, con sus gafas de sol. / FERRAN NADEU

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Carme Escales / Barcelona

Toalla, agua y protección solar para la piel son enseres prácticamente imprescindibles en las salidas a la playa o a la piscina. De las gafas de sol tampoco se olvidan quienes ya se han acostumbrado a llevarlas, pero que no suelen ser ni niños, ni personas mayores, aunque los especialistas en oftalmología advierten de que la protección de los ojos de la radiación solar es necesaria en todas las edades.

El ojo cuenta, por naturaleza, con sistemas de protección natural ante el impacto de la luz solar. Párpados, córnea, cristalino, y la propia pigmentación del iris protegen del exceso de luz. «Pero esos sistemas de protección natural no son suficientes frente a una exposición larga e intensa a la luz del sol, especialmente en ciertas épocas del año, como ahora en verano, y en horas punta, como el mediodía, cuando la radiación solar es tres veces superior a la del resto del año»precisa el médico Joaquim Tarrús, oftalmólogo del Hospital Josep Trueta de Girona y del Hospital Comarcal de la Garrotxa.

En el caso de los niños y niñas, que pasan tantas horas durante el verano en piscinas, sumando a la luz directa del sol el reflejo de esta en el agua, los especialistas recomiendan más aún proteger sus ojos con gafas de sol o, al menos, resguardarse de él llevando gorra. Los hermanos Abel y Ruth Paredes de Santa Perpètua de Mogoda son una verdadera excepción. Tienen 9 y 7 años y al salir de casa, sobre todo en los soleados días de verano, llevan consigo las gafas de sol que cada uno de ellos eligió en una óptica.

Una lección más

«Igual que les hemos explicado que hay que comer fruta y verdura, y hay que ponerse crema para evitar las quemaduras en su piel por el sol, también han aprendido que hay que proteger los ojos de la luz solar»explica la madre, Isabel Román. En la piscina y en la playa, los hermanos Paredes usan gafas con ventosa, porque les encanta sumergirse. «Los adultos sabemos autoprotegernos del sol. En cambio, los niños, que no se quejan nunca, y las personas mayores, muchas de las cuales están operadas de cataratas y llevan implantada una lente intraocular, no son tan conscientes de los peligros del sol sobre sus ojos», indica el doctor Tarrús.

«Además, el cristalino de los niños y jóvenes es muy transparente y las lentes intraoculares también. Por lo tanto, en estos supuestos es en los que hace falta una mayor protección ocular en verano», apunta el oftalmólogo.

En las pistas de esquíÍ

La historia de las gafas de sol nos muestra que su uso es muy contemporáneo, y en los niños, apenas hoy se ha popularizado. Aún se considera superfluo, innecesario y, en cierto modo, una pijada o esnobismo, que los niños, y también las personas ancianas, lleven gafas de sol. Solo en las pistas de esquí se suele ver a menores portándolas. «Pero la radiación solar es acumulativa, y el mayor daño para el ojo, igual que para la piel de su alrededor, es a largo término. Las consecuencias de una exposición solar del niño se observan al final de la edad adulta», expone el oftalmólogo Tarrús.

¿Cuál es el criterio para elegir las adecuadas gafas de sol? «La primera recomendación es exigir que se acompañen del prospecto, similar al de los medicamentos, que especifica las características del filtro de la luz ultravioleta», indica Fabio Delgado, óptico optometrista y director técnico de Cottet.«Las gafas, además, deben llevar marcado el sello de la Comunidad Europea (CE), que confirma que están homologadas», añade el especialista.

Otra consideración al elegir las gafas son las actividades que se van a realizar con ellas. Eso ayudará a elegir el tipo de filtro y colores más idóneos para cada situación. «Si se conduce mucho con las gafas de sol, los filtros polarizados van bien, y si son grises, mejor, porque distorsionan menos», apunta Fabio Delgado, director óptico de Cottet. «En el caso de un socorrista de piscina, el color del cristal no es tan importante, puede ser marrón o verde, pero el filtro polarizado en sus gafas de sol contribuye a eliminar los reflejos del agua, porque suaviza el contraste, con lo cual mejora la visibilidad sobre la piscina», añade.

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«Pensadas especialmente para los niños, hay modelos de gafas de silicona y formas más cómodas para ellos»,expone el óptico. «Aunque cada vez hay más concienciación sobre la necesidad de proteger los ojos de la luz solar, también en niños, aún vemos en playas y piscinas a los menores embadurnados de arriba abajo de crema de protección solar para la piel, pero mientras todos los adultos acostumbran a llevar gafas de sol, los menores van sin ellas y a veces también sin gorra »,puntualiza Delgado. «Y es la protección de ahora la que evitará problemas mayores en su futuro», advierte.

También en alta montaña la exposición a los rayos del sol triplica su impacto sobre piel y ojos. Por ello hay que contar más aún con protección ocular. «Y la manera de asegurarnos que unas gafas de sol cumplen las normas de seguridad y de que nos aconsejen bien, es adquiriéndolas en establecimientos de óptica autorizados», señala Joaquim Tarrús del Josep Trueta de Girona.

Evitar lentes sin filtro de luz ultravioleta


Usar gafas oscuras de mala calidad que no filtran los rayos ultravioleta es peor que no llevar ningún tipo de gafas, si hablamos de protocolos de seguridad ocular, según explica el especialista en oftalmología del Hospital Josep Trueta de Girona, Joaquim  Tarrús. «Las gafas de sol que no filtran los rayos ultravioleta reducen la iluminación, provocando la dilatación de nuestras pupilas, pero los rayos UV, al no ser filtrados por los lentes, dañan más las estructuras oculares», justifica el experto. 
En verano, no solo la luz del sol es una amenaza para los ojos. También el cloro y sus derivados son tóxicos  para la superficie ocular y alteran la capa mucosa y las capas profundas de la córnea. Dejan el ojo seco, rojo e irritado, y sin protección frente a bacterias, virus y parásitos. Por ello se recomienda usar gafas de protección en la piscina, parques temáticos y en el mar, gafas que no dejen pasar el agua, con márgenes de silicona. 
Y para aquellos que pasan muchas horas en la playa, también conviene que sepan que la arena es igualmente un problema para los ojos. Si esta entra en el ojo, suele producir lesiones en la superficie corneal, causando un gran dolor. «Si esto ocurriera, conviene lavar bien los ojos con abundante agua dulce para tratar de extraer la arena de la cabidad ocular. Si este proceso doliera mucho y complicara esa eliminación, lo más conveniente sería tapar el ojo y acudir al médico de urgencias para que fuera este profesional quien procediera a realizar un lavado con anestesia tópica y a presión.