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'CASO CURSACH' DE PALMA

Quieren silenciar a la 'testigo protegido nº 31'

La mujer que regentaba un prostíbulo señala a Cursach, 'rey de la noche' mallorquina, como el hombre que pagaba las orgías de dos destcados políticos del PP balear

La testigo, que ha recibido una paliza y ha estado a punto de sufrir un accidente de coche provocado, tiene gran credibilidad ante el juez y el fiscal anticorrupción

Emilio Pérez de Rozas

La ’testigo protegido nº 31’, tapada en la entrevista que concedió al ’Diario de Mallorca’.

La ’testigo protegido nº 31’, tapada en la entrevista que concedió al ’Diario de Mallorca’. / DIARIO DE MALLORCA / G. BOSCH

“¿Qué si tendré fuerzas para aguantar? Por supuesto. Cada mañana cuando me levanto, me miro al espejo y veo las lesiones que tengo tras la paliza que sufrí y voy cogiendo fuerzas. Le puedo asegurar que lo voy a contar todo en el juicio”.

La testigo protegido número 31 del caso Cursach, una de las investigación más escandalosas que se están llevando a cabo en estos momentos en España, concretamente en Mallorca, en la que están implicados políticos, empresarios, policías y gente muy conocida en la isla, ha decidido demostrar su valor y, pese a correr serio peligro de ser asesinada, pese a sufrir ya una paliza (ya no hablemos de amenazas telefónicas y verbales), acaba de reconocer en el Diario de Mallorca que nada ni nadie la silenciará. La última vez que intentaron matarla fue, el pasado martes, cuando iba declarar al juzgado. Un 4x4 intentó, sin conseguirlo, sacarla a golpes de la carretera para que se estrellase y muriese.

UN MACROPROCESO MUY SOFISTICADO

El juez Penalva y el fiscal Subirán otorgan mucha credibilidad a la mujer que asegura que Cursach pagaba orgías sexuales a dos políticos importantes del PP

El caso Arena, compuesto por 28 piezas, alguna de ellas ya juzgadas, que tiene como principal protagonista a Jaume Matas, todo un expresidente autonómico y exministro de José María Aznar, se ha convertido en un juego de niños, en un caso judicialmente menor, casi olvidado, en comparación al macroproceso que el juez Manuel Penalva, que llegó a contratar protección privada, y el fiscal anticorrupción de Mallorca, Miguel Ángel Subirán, investigan alrededor del comportamiento del rey de la noche mallorquinaBartolomé Tolo Cursach, encarcelado, desde el pasado mes de marzo, acusado, además de posible asesinato, de narcotráfico, corrupción de menores,  dirigir una organización criminal para controlar el negocio nocturno de Mallorca, cohecho, extorsión, amenazas, coacciones, uso de información privilegiada, delito contra la Hacienda pública, blanqueo de capitales, tráfico de influencias, falsedad documental estafa procesal, aportación de documentos falsos en juicios, tenencia ilícita de armas y delitos contra los derechos de los trabajadores.

Mientras la policía local de Palma intenta limpiar el cuerpo, marcar las ovejas negras que aceptaban sobornos por parte de Cursach, multitud de empresarios, competencia directa del rey de la noche, han contado retorcidas historias de cómo les hundían sus negocios por hacer competencia a la empresa de Tolo, que fue encarcelado acusado “de liderar, durante años, una trama para sobornar policías y políticos a cambio de tratos de favor”.

Mientras esa vía sigue su curso y acumula información gracias a empresarios arruinados que claman venganza, el asunto que tiene atónita a toda la isla desde hace meses son las declaraciones de la testigo protegido nº 31, propietaria junto a otra mujer, ya fallecida, de un piso donde se organizaban orgías en las que participaban políticos y empresarios de la isla, que compartían sexo, no tanto con prostitutas, que también, sino con amas de casa, estudiantes o mujeres casadas que, según esta madame“se sacaban un suculento sueldo extra”.

DOS POLÍTICOS MUY CONOCIDOS

Testigo protegido nº 31

DECLARANTE EN EL 'CASO CURSACH'

"¿Qué que saco yo de esto? De momento una paliza con multiples heridas y secuelas. Si lo que cuento fuese mentira, no sería testigo, estaría acusada y en el cárcel"

Nada de todo esto hubiese saltado a las primeras páginas de los medios isleños si esta mujer no hubiera señalado a Cursach como la persona que financiaba y pagaba buena parte de estas fiestas y orgías, especialmente aquellas en las que intervenía José María Rodríguez, expresidente del PP balear, y Álvaro Gijón, diputado balear y concejal del Ayuntamiento de Palma. La testigo, que acaba de testificar en el juicio contra un sobrino de Cursach que la amenazó si seguía contando esta historia, asegura que, después de cada orgía o fiesta “en la que tanto Rodríguez como Gijón consumían cocaína, que se traían ellos mismos u ordenaban ir a buscar a determinados puntos de Palma”, el empresario de la noche pagaba religiosamente la factura. “Jamás me dejó de pagar ni una sola factura. Al principio –reconoce la testigo protegido, que ha tenido que irse a vivir fuera de Palma, al otro lado de la isla--, Rodríguez pagaba sus fiestas pero enseguida dejó de hacerlo para pasar a pagárselas Cursach”.

La testigo, que, según ha podido saber EL PERIÓDICO, ha tenido que dejar de trabajar en la empresa que la tenía contratada para mostrar, alquilar y/o vender sus pisos, ha declarado esta misma semana en el juicio contra el sobrino de Cursach oculta detrás de un biombo, tras sufrir la persecución del todoterreno camino del juzgado. “Cursach es la persona que me está haciendo daño todos los días de mi vida”, dijo la mujer a la jueza que instruye el caso en el que se piden tres años de cárcel al familiar de Tolo por presuntas amenazas a una testigo clave.

LA 'MADAME' Y 'TOLO' CURSACH

El fiscal Subirán, que, junto al juez Penalva, otorga muchísima credibilidad a la testigo, tanta que hoy mismo han de ir a declarar Rodríguez y Gijón, además de los excomisarios Joan Mut y Antoni Veras, exjefes de la Policía Local de Palma, también investigados en la misma trama, aseguró, el pasado lunes, que a la testigo “la están moliendo a palos y no la dejan vivir, persiguiéndola por todos los medios, sin reparar en nada. Quieren acabar con ella”. En ese mismo juicio se relató que los que la acosan han intentado comprar pruebas falsas e, incluso, vincularla sentimentalmente con un policía de la investigación. Lo cierto es que la testigo sí conoce, y mucho, a Tolo Cursach, pues todo empezó cuando ella organizó, a través de su empresa, un torneo de padel entre jugadores profesionales y polícias en el gimnasio Megasport, propiedad del rey de la noche balear.

El fiscal considera que a la testigo "la están moliendo a palos y no la dejan vivir, persiguiéndola sin reparar en nada. Quieren acabar con ella"

La testigo, según ha revelado el periodista José Francisco Mestre en el Diario de Mallorca, acaba de aportar a la causa un documento tan importante, tanto, que ha motivado, según fuentes de la investigación, que el juez llame a declarar hoy a Rodríguez, Gijón, Mut y Vera. Se trata de una especie de agenda o dietario, que recogería la comunicación escrita que mantenían las dos socias del prostíbulo, sito en la calle Lluís Martí, de Palma. Las dos socias, según esta nueva prueba a la que juez y fiscal dan mucha credibilidad, tenían costumbre de escribirse mensajes para organizar el día a día del negocio y, especialmente, todos los detalles que pedían sus clientes para cada encuentro.

En el documento aparecen otros nombres, algunos de ellos personas muy conocidas en la isla, pero el juzgado ha decidido proteger esta información (otra cosa es que, tarde o temprano, acaben filtrándose esos nombres) porque no afecta a la causa. Es evidente, como se reconoce en los círculos políticos y empresariales de la isla, que, en estos momentos, hay un montón de personas, más o menos famosas, populares, de la isla que temen aparecer, tarde o temprano, implicados o nombrados en la investigación, lo que aumenta aún más la difícil situación personal de la testigo protegido.

PARTE MÉDICO DE LA PALIZA SUFRIDA

La testigo, que asegura limitarse a contar lo que sabe “que coincide con lo que ya está investigando la policía”, se considera una testigo más entre las casi 300 personas que ya han declarado. Pero no es así, ni mucho menos. Cuando le preguntan qué saca ella de todo esto, responde: “De momento, he conseguido que me propinen una paliza con graves lesiones. Se ha llegado a decir que me autolesione, pues ahí están los partes médicos de Son Espases (hospital público de Palma), no creo que los doctores mientan. Además, estoy en tratamiento por ansiedad”.

El pasado lunes, cuando se dirigía a declarar en su coche, un todoterreno trato de sacarla de la carretera para que se estrellase

Cuando le piden si ella también intervenía en las orgías, la mujer desvía la respuesta (“lo que haga con mi vida es mi problema”) y señala que “aquí de lo que se trata es que un empresario como el señor Cursach se ha dedicado a pagar las orgías sexuales de dos políticos con mucho poder y con una gran influencia. No puedo decir si Bartolomé Cursach, después de pagar las orgías sexuales, recibió algo a cambio”. Cuentan que la mujer ha aportado incluso fotos y multitud de detalles sobre las fiestas, fechas, lugares donde iban a recoger la droga (“yo vi a Rodríguez consumir, nunca vi consumir a Gijón, pero las chicas me decían que les obligaba a consumir antes de mantener relaciones sexuales”) y también detalles sobre el comportamiento de los políticos.

EL SILENCIO DE RODRÍGUEZ Y EL DESMENTIDO DE GIJÓN

La mujer, por ejemplo, ha contado varios de los gustos sexuales que tenía José María Rodríguez cuando acudía al prostíbulo que ella dirigía. Le gustaba tanto participar en las orgías, como mirar. Hizo hincapié en "los gustos raros" del dirigente político, como por ejemplo, que le gustaba mantener relaciones con personas de ambos sexos. Fue tan explícita que aseguró que en más de una ocasión, cuando Rodríguez se marchaba del prostíbulo, "teníamos que cambiar los colchones".

Rodríguez no ha hecho declaración ni comentario alguno respecto a estas acusaciones durante los últimos meses, mientras que Gijón no ha cesado de negarlo todo siempre que ha podido, insistiendo en que él jamás ha consumido drogas ni participado en orgías sexuales: “Todo es falso, nunca he estado con prostitutas ni consumido drogas”. La testigo, que vive, lógicamente, con permanente protección policial, insiste, en la entrevista que concedió a Diario de Mallorca, que “la policía lo ha ido comprobando todo lo que le he contado. Si no fuese cierto lo que he relatado y probado, ahora ya no sería testigo y sería una imputada y estaría en la cárcel”.