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'Casal', colonias y abuelos

Irene y Nico Scherini, de 10 y 7 años, reparten sus días de vacaciones entre Barcelona y la localidad italiana donde viven sus abuelos

Organizar su verano es un encaje de bolillos,según sus padres

CARME ESCALES / BARCELONA

La familia Scherini-Goldstein repartirá el verano de sus hijos entre casals, campings y visitas a los abuelos en Italia.

La familia Scherini-Goldstein repartirá el verano de sus hijos entre casals, campings y visitas a los abuelos en Italia. / RICARD CUGAT

"A ver, Irene y Nico, ¿qué os gustaría hacer este verano?». Con esta pregunta, en el mes de abril se inauguraba en casa de los Scherini Goldstein la planificación de los destinos y actividades durante el tiempo de las vacaciones estivales de estos dos hermanos de 10 y 7 años, un puzzle nada fácil de componer. «A partir de lo que tienen ganas de hacer, buscamos en un enorme mercado de ofertas, cada año más nutrido y diverso de propuestas», explica la madre, Julieta Goldstein. «Encontrar actividades que les apetezcan, de calidad, y con buenos precios exige mucha dedicación en la búsqueda», añade.

Este lunes, a primera hora de la mañana, Irene, que ha terminado cuarto de primaria, subirá al autocar que la llevará a vivir cuatro días de colonias en Empúries. Su hermano Nico estrena, también este lunes, sus actividades en el Casal Infantil Guinardó, al lado de casa, al que su hermana se incorporará el siguiente lunes. «Iremos al cine y haremos actividades como el Escape Room», explica Irene. «Escape Room es un juego en el que tienes que resolver pruebas para poder salir de una habitación donde estás con más niños», apunta su hermano. Él estará cuatro semanas disfrutando de actividades variadísimas.  «Hacemos la fiesta de la espuma, vamos a la piscina y al Green Indoor Park, donde hacemos juegos de aventuras, y otro día al Telepizza», dice Nico.

IDA Y VUELTA EN EL DÍA

«Es un casal infantil municipal, 50 euros por semana, de 9 a 14 horas, y les encanta. También porque los monitores son fantásticos», explica Julieta Goldstein. Como ella y su marido trabajan hasta principios de agosto, el 27 de julio, «que ya no tienen casal, me los llevaré con el primer vuelo de Ryanair a Bergamo, y allí estarán esperándolos mis suegros. Yo volveré ese mismo día en otro vuelo y ellos se quedarán en Basiglio, al lado de Milán, con sus abuelos» dice. «En agosto iremos en coche a buscarlos y aprovecharemos para visitar a su bisabuela, que vive en los Alpes italianos. Haremos ruta familiar antes de regresar a Barcelona», añade.

La semana del 15 de agosto, la familia se irá a un cámping de la Costa Brava, con tienda de campaña. «Intentamos, al menos, pasar todos juntos tres semanas de agosto y la primera de septiembre, en la que los viajes también son algo más baratos», dice esta madre, que valora tanto el tiempo que pasa con sus hijos, como el contenido de las actividades a que los apunta. 

EQUITACIÓN A BUEN PRECIO

«Procuro que hagan cosas diferentes. El año pasado hicieron equitación y les gustó mucho, y tampoco fue caro», afirma Julieta Goldstein. «En verano, claro que es mejor que se relajen y jueguen, pero siempre hay cosas que les gustan y son formativas, como ver películas en casa, en inglés», dice.      No hay tiempo para aburrirse. «Yo solo me aburro algún rato, si estoy en casa y quiero jugar con los aparatitos y aún no toca. Pero me desaburro rápido haciendo otras cosas», dice Irene.
     Abuelos maternos en Barcelona, amigos, vecinos y padres de niños del colegio o del casal son la red social imprescindible para que las vacaciones de los menores no disparen el presupuesto familiar. «Hacemos mucha tribu para sortear esos días u horas en los que el trabajo te impide quedarte con ellos», concluye Goldstein.

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