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El inglés, un problema de base

La escuela española sigue anclada, pese a las tímidas mejoras de los últimos años, a la cola de Europa en el aprendizaje de idiomas extranjeros

MARÍA JESÚS IBÁÑEZ / BARCELONA

Una estudiante de Química de la UB con un manual en inglés.

Una estudiante de Química de la UB con un manual en inglés. / ALBERT BERTRAN

Casi todos los universitarios que han conseguido alcanzar un buen dominio del inglés (por no decir que todos ellos) es porque lo han estudiado fuera del colegio y el instituto, confiesan. Academias y escuelas oficiales de idiomas, cursos en el extranjero y, más recientemente, series de moda en plataformas de televisión. Así han mejorado el nivel. "Es que en el instituto era muy básico. Los profesores quizás sí eran exigentes, pero el nivel de la mayoría de los alumnos era tirando a mínimo", afirma Manel Gil Sorribes, estudiante de segundo curso de Física en la Universitat de Barcelona (UB). "En mi colegio no hacía falta siquiera que respondiéramos en inglés si no sabíamos una palabra, podíamos hacerlo en catalán o castellano", agrega Jana Domènech, que hace Psicología, también segundo, en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

El problema del inglés entre los jóvenes españoles es de base. Todas las estadísticas habidas y por haber en este ámbito (nacionales e internacionales) coinciden en que el nivel es bajo. Muy bajo, pese a registrar ligeras mejoras en los últimos tiempos. La causa, según los expertos, es de base: apenas un 22,1% de los padres y el 18,5% de las madres de los actuales estudiantes universitarios dicen conocer bastante o mucho el inglés, según datos recogidos por el Ministerio de Educación. 

Y si a eso se añaden elementos clave, como las pocas horas de exposición a la lengua inglesa que ha habido hasta hace bien poco (a las películas en versión original, a la lectura de libros en este idioma, a los videojuegos), el resultado es el que es: que los españoles están a la cola de Europa en el dominio de lenguas extranjeras.

TÍMIDOS PROGRESOS

Aunque en los últimos tiempos las cosas han cambiado y más de la mitad de los colegios catalanes imparten desde hace ya un par de años al menos una asignatura no lingüística en inglés, según datos de la Conselleria d’Ensenyament, "habría que mejorar en la cantidad de horas que se dedican a esta lengua y en la calidad de la enseñanza y las actividades que se proponen a los alumnos", insistía recientemente Cristina Escobar, profesora de Didáctica de la Lengua y la Literatura en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). 

"Algunos profesores se han de poner aún más las pilas, porque hay mucho margen de mejora", proseguía Escobar, que es también coordinadora del grado de Educación que la UAB imparte en inglés. En el 2014, poco antes de poner en marcha el programa para fomentar el plurilingüismo en las escuelas, solo uno de cada cinco docentes tenían nivel suficiente de inglés como para dar clases en ese idioma.

Los expertos apuntan que, aprovechando la efervescencia pedagógica que impregna ahora a todas las escuelas, la enseñanza del inglés debería de apostar por un modelo de aprendizaje exhaustivo, en el que, como en Suecia, el idioma tiene una presencia transversal, de manera que el alumno aprende simultáneamente a entenderlo, a hablarlo, a leerlo y a escribirlo. Hasta ahora, el modelo en España ha sido el del aprendizaje orientador, que da prioridad a alguna habilidad lingüística por encima de las demás, lo que ha dejado atrás, por ejemplo, la expresión oral de los alumnos.

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