Unos sicarios hicieron dos visitas al empresario para exigirle una deuda

Mas y su familia fueron amenazados personalmente, por mensajes y por carta

Antoni Mas Samora.

Antoni Mas Samora. / PERE FERRE / DIARI DE TARRAGONA

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J. G. A / M. J. / BARCELONA

El 11 de septiembre del 2015, dos sicarios entraron en el despacho de Antoni Mas en la calle Gelabert de Barcelona. Le obligaron a sentarse y le mostraron fotos de su familia. Después le amenazaron con que le matarían si no pagaba una supuesta deuda de 36 millones de euros que “habían comprado”. Se referían a una supuesta deuda con la empresa Publipro. A partir de ese momento, las coacciones se sucedieron. Así consta en las diligencias abiertas en un juzgado de Barcelona, en las que figuran como investigados ocho personas, entre ellas los presuntos sicarios y el que fuera su socio, Luis Pascual Franquesas.

A los dos días, según las pesquisas, Mas recibió diversos mensajes en su teléfono en los que le exigían esa cantidad y que la ingresara en una cuenta de la empresa Publipro, propiedad de Luis Pascual Franquesas. Un mensaje añadía: “Hable de ese plan de pago con sus deudores”.

COBRADORES DESDE MEDELLÍN

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En septiembre del 2015 fueron la hija de Mas y su mujer las que recibieron una carta y dentro de ella cinco hojas mecanografiadas dirigidas a la familia. En las cartas, que son idénticas, se expone que un grupo de personas españolas contactaron con una oficina de cobros de nombre Cobros&cobros, ubicada en Medellín (Colombia), para cobrar una deuda de 26 millones que, con los intereses y otros gastos de gestión, subiría a 50 millones. En los escritos se mencionan “investigaciones por corrupción política” y el seguimiento que se ha hecho de la familia del promotor. Se incluyen frases como “si muere don Antonio de un infarto (…) la deuda no muere con él. Nos pagan, hoy, mañana o dentro de 10 años, pero nos pagan”.

Mas ha denunciado, además, que su hija recibió llamadas telefónicas amenazantes en el restaurante que regentaba. Y que el 27 de noviembre del 2015, tres personas, también investigadas, se presentaron también en el despacho de este promotor y le exigieron que les pagara la deuda, refiriéndose a dos antiguos socios, uno de ellos Luis Pascual. La “visita” fue grabada por el sistema de seguridad del local. El 30 de noviembre, Mas se puso en contacto con los Mossos para denunciar estas coacciones y que había quedado con sus extraños visitantes el 2 de diciembre. Los agentes montaron un operativo y detuvieron a dos personas.