Un empresario confiesa una estafa piramidal de más de 200 millones de euros

El promotor musical Antoni Mas prometía campañas de publicidad falsas para recaudar dinero con el que abonaba a otros defraudados

El inculpado ofrecía una rentabilidad de hasta el 15% por la compraventa de espacios publicitarios

Antoni Mas Samora.

Antoni Mas Samora. / PERE FERRE / DIARI DE TARRAGONA

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J. G. ALBALAT / M. JIMÉNEZ / C. JANÉ / BARCELONA

Los Mossos d'Esquadra detuvieron al promotor Antoni Mas, dueño de varias empresas de promoción musical y publicidad, después de que se inculpara el pasado 25 de mayo de una presunta estafa piramidal que podría superar los 200 millones de euros a grandes y pequeños inversores, a los que ofrecía como gancho un alto rendimiento en intereses.

La autoinculpación, en la que él niega la estafa piramidal y lo califica como “carrusel de facturas”, llegó tras perder una demanda civil de la empresa Publipro, propiedad de Luis Pascual Franquesa (hijo del exjuez Luis Pascual Estivill), que le condenó a pagar más de 18,5 millones de euros, y antes de otras dos denuncias de empresas y particulares perjudicados. Entre estos figura el grupo Auriga, a través de su filial Finalter, que denunció haber sufrido pérdidas de más de 38,8 millones de euros, y un grupo de inversores particulares que ha denunciado ante la fiscalía este martes haber perdido al menos 100 millones de euros.

El detenido, de 64 años, optó por autoinculparse ante los Mossos para pedir protección policial por temor a su integridad física y de su familia, según fuentes próximas al caso. Mas aportó documentación y facilitó a la policía la entrada en su domicilio para un registro. Los Mossos recabaron de su casa abundante documentación, entre ella “burdas facturas” con logotipos que Mas había obtenido de páginas web de las empresas a las que falsificaba, según reconoció el promotor, que explicó que llegó a comprar un sello de tinta húmeda y a firmar documentos simulando ser altos ejecutivos de compañías del Ibex 35.

ESPACIOS PUBLICITARIOS

Mas, según explicó ante la policía catalana, trazó durante dos años un entramado que ofrecía una rentabilidad de hasta el 15%, una cantidad inusitadamente más alta que otros productos financieros, a cambio de que las víctimas de la supuesta estafa invirtieran en la compra de espacios publicitarios de grupos y medios de comunicación y su posterior cesión y venta a grandes sociedades para que se anunciaran.

Mas utilizó al menos dos de sus sociedades, Ata Producciones y Eventos BCN 2003 SL y Publiolimpia SL, para captar inversores a los que prometía esas altas ganancias. El empresario les aseguraba que había contratado campañas de publicidad en varios medios para venderlas después a importantes marcas de consumo. Por ese servicio se llevaría una importante comisión de la que debían cobrar después los inversores, que se llevaban hasta el 15%.

Sin embargo, los contratos que presentaba para avalar esas operaciones eran falsos, según admite Mas, y parte del dinero que captaba de nuevos inversores lo destinaba a pagar los vencimientos y los intereses a los más antiguos para mantener el flujo de ingresos y que se mantuviera el sistema, que acabó siendo piramidal.

FONDO DE AURIGA

Uno de los afectados por la estafa es Finalter, gestora del fondo de inversión IM Auriga Pymes, del grupo Auriga, que preparó un producto de inversión específico con la titulización de facturas para Intermoney. El agujero provocado en el fondo por las facturas falsas fue de 38,8 millones de euros, según la denuncia que presentó Auriga la semana pasada.

Según comunicó la empresa como Hecho Relevante a la CNMV, “la totalidad de los derechos de crédito cedidos al fondo por Finalter procedentes de Publiolimpia adolecen de vicios ocultos, en particular se derivan de créditos comerciales inexistentes”. Las cantidades comprometidas por Publiolimpia con Finalter suponían el 50% de los activos del fondo, lo que obligó a sus gestores a liquidarlo. Auriga llevó entonces el caso ante la policía, tras comunicarlo a la CNMV. Mas aseguró en su autoinculpación ante los Mossos que fueron los responsables de Finalter quienes le propusieron redactar contratos ficticios con nombres de empresas reales para justificar las operaciones que pretendían ofrecer a sus inversores. Fuentes cercanas a la firma financiera lo niega y subrayan que han presentado una demanda penal contra Mas por la falsificación de las facturas.

Otros inversores minoristas también han presentado una denuncia colectiva ante la Fiscalía de Barcelona contra Mas, a quien acusan de haberles presentado contratos falsos y de no haberles devuelto el dinero. El importe defraudado, en este caso, estaría entre los 100 y 200 millones de euros, según fuentes próximas.

Entre los estafados figuran importantes financieros, algunos, según Mas, con cuentas en Suiza, Andorra, Panamá y Luxemburgo; profesionales con dinero para invertir, que actuaban a través de intermediarios, y empresas constructoras. Entre los afectados hay no solo ciudadanos de todo el territorio español sino también europeos, como varios franceses y daneses que invirtieron a través de una oficina bancaria de Galicia.

PROMOTOR CONOCIDO

Antoni Mas es una persona conocida en el mundo del espectáculo. Ha sido el organizador de los conciertos de Alejandro Sanz y Estopa en Roses en el 2007, del Festival de Música de Cambrils en los tres últimos años y del Platja d'Aro Dance Festival en el 2016, y fuentes del sector aseguran que su relación comercial fue correcta.

Empezó su carrera como jugador de hockey sobre patines y pasó a ser periodista deportivo. Trabajó en la revista 'Patí Sport', donde llegó a ser redactor jefe y más tarde, director ejecutivo. De ahí pasó a la promoción de eventos deportivos y musicales, encargando a otros la contratación de artistas.

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El promotor quedó en libertad tras comparecer ante el juez, acusado de un delito de estafa y otro de falsedad documental. Los Mossos esperan que otros afectados se animen a denunciar el delito.