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¿Por qué son las redes sociales tan importantes para un adolescente?

La comunidad internet es la manera que tienen los jóvenes de hoy para relacionarse entre sí

Carmen Jané Maria Jesús Ibáñez

Una madre escucha a su hija delante de un ordenador.

Una madre escucha a su hija delante de un ordenador.

Es normal que sus vidas giren en torno a la tecnología. Los adolescentes de hoy no solo son nativos digitales, son también la primera generación que ha visto, desde siempre, un móvil en manos de sus padres, que ha tenido ordenadores a su disposición en casa y en el colegio y que ahora, en el instituto, no es extraño que trabajen habitualmente en el aula con tabletas y portátiles.

Y como todo se precipita y agudiza en la adolescencia, esa etapa de transición de la dependencia a la independencia en la relación con los padres, de revolución hormonal y necesidad de establecer una identidad personal propia, no es de extrañar que la comunidad internet se haya convertido en la forma más importante de relacionarse con sus iguales.

“¿Verdad que cuando solo había teléfonos fijos y televisión, los adolescentes también pasaban horas con ellos? Pues ahora es lo mismo con las redes sociales”, constata el psiquiatra Juan Carlos Pascual, que trabaja con jóvenes en las unidades de Trastorno Límite de la Personalidad y de Adicciones Comportamentales del Hospital de Sant Pau de Barcelona.

Es lógico que les guíe el afán de hacer lo que hace todo el mundo. “Desde que es pequeño, para un niño es importante tener los juguetes de moda o ver las películas y las series de las que habla la clase”, señala Amalia Gordóvil, profesora de Psicología en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y miembro del Centro GRAT, especializado en psicología y educación. ¿Cómo no lo van a ser las tabletas y los móviles?

ENTENDER TAMBIÉN A LOS PADRES

La adolescencia (cada vez más temprana y cada vez más duradera) ha sido siempre una etapa madurativa difícil, un periodo de incertidumbre  (para los hijos y también para los padres). Las amistades con gente de la misma edad son la prioridad y las ligaduras con los padres se aflojan. “Están en una edad en que ya pueden entender que sus padres tienen una responsabilidad sobre ellos, que tienen potestad para saber con quién se relacionan”, agrega el doctor Pascual.

El móvil o la tableta deben tener sus limitaciones, “como cuando los padres le ponían a sus hijos una hora de regreso a casa, si salían de noche”. “Ahora hay que dejarles claro cuánto rato pueden usar los dispositivos entre semana -es razonable, por ejemplo, media hora al día, siempre después de haber hecho los deberes o las tareas que tengan asignadas, por supuesto- y dónde deben hacerlo, a poder ser a la vista de los adultos”, prosigue Pascual.

“Y si no se respetan esas normas, el adolescente siempre debe tener presente que existe la posibilidad de que le acaben confiscando el móvil”, indica el especialista. Aunque también pueden utilizarse como un refuerzo en positivo, “como una recompensa o un premio valioso para ellos”.