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El Parlament ordena a Ensenyament recuperar los comedores en los institutos públicos

Ensenyament deberá habilitar espacios alimentarios en los institutos el próximo curso 2017-2018

Algunas oenegés prestan actualmente el servicio para atender a los alumnos más vulnerables

MARÍA JESÚS IBÁÑEZ / BARCELONA

Dos estudiantes comen con fiambrera en un instituto de Esplugues de Llobregat.

Dos estudiantes comen con fiambrera en un instituto de Esplugues de Llobregat. / RICARD CUGAT

Los comedores escolares de los institutos públicos catalanes, muchos de ellos cerrados por falta de demanda (sobre todo a raíz de la implantación en el 2012 de la jornada intensiva en la ESO), deberán recuperarse el próximo curso, según ha acordado este jueves el pleno del Parlament. La medida, incluida en una moción defendida por la diputada del PSC Esther Niubó, quiere poner fin al riesgo de malnutrición al que están expuestos los estudiantes más vulnerables, que al pasar a la secundaria pierden el derecho a beca alimentaria que sí tenían cuando estudiaban primaria. En los últimos años, varios institutos catalanes han abierto, con ayuda de oenegés, sus propios espacios para atender las necesidades alimentarias de estos alumnos.

"Tenemos un gran problema en la secundaria: la compactación de la jornada lectiva supuso el cierre de la mayor parte de comedores en los institutos", ha alertado Niubó. La diputada socialista, cuya moción ha obtenido el apoyo de todas las fuerzas políticas parlamentarias salvo JuntsxSí (JxS), considera "inadmisible" que muchos alumnos que en primaria reciben ayudas de comedor "pasen directamente a manos de los servicios sociales" cuando cambian a la ESO, debido a la falta de servicios de comedor en los institutos públicos. 

"En algunos municipios el cierre de estos espacios en los peores años de la crisis conllevó la inmediata apertura de comedores sociales", ha afirmado Niubó. Se da la circunstancia, ha remarcado, que si un alumno tiene que estudiar en un colegio concertado, porque no hay plazas en su municipio en un centro público, "entonces tiene derecho a beca, sean cuales sean los ingresos de sus familia". 

ADMINISTRACIÓN AUSENTE

En la actualidad, la mayoría de los comedores que sirven menús en los institutos públicos están gestionados por entidades sociales  y oenegés de barrio que reciben fondos de organizaciones y fundaciones como Probitas. Solo en la ciudad de Barcelona funciona, desde principios de este curso, promovido por el Consorci d'Educació de la capital catalana, un programa que ha permitido abrir servicios alimentarios en 14 centros de secundaria de barrios vulnerables. 

En todos estos casos, además de un plato caliente, los estudiantes pueden participar en actividades educativas, bien sea haciendo clases de refuerzo escolar, practicando algún deporte o, en algún caso, cultivando un huerto "La Conselleria d'Ensenyament ha de empezar a creer de una vez en el valor educativo de los comedores escolares", ha defendido la diputada del PSC.

IMPOSIBLE EN TRES MESES

"Saben que esto no se puede hacer en tres meses", ha advertido em su intervención parlamentaria la diputada Anna Simó, que ha actuado como portavoz de JxS. La diputada republicana considera que la medida, como el resto de peticiones que se han tratado en el pleno, se podrán plantear en el "proceso participativo" que se abrirá para elaborar el nuevo decreto sobre el servicio de comedor escolar, en el que ya participan ampas, consejos comarcales y empresas proveedoras.

Simó también ha recordado que a raíz del pleno de emergencia social celebrado en el 2016 se realiza un seguimiento por parte de las administraciones locales de los alumnos con beca de comedor que pasan de primaria a secundaria para garantizarles la comida.

La moción aprobada por el Parlament también reclama plantear, en el marco del debate sobre la reforma horaria, "avanzar, allí donde se presta el servicio, el horario de comedor en secundaria, de acuerdo con criterios de salud para los jóvenes".

REORGANIZAR EL SERVICIO

En la misma iniciativa parlamentaria se insta a la Generalitat a asegurar que en el curso 2018-2019 todos los centros educativos de Catalunya reúnen las condiciones para atender a los alumnos celíacos con garantías. Para ello el servicio de comedor debe ser de máxima calidad y todos los profesionales que trabajan en él han de recibir formación específica.

También se ha aprobado introducir ratios máximas de alumnos por profesional para garantizar una buena atención, con especial énfasis en los que tienen necesidades educativas especiales, así como implementar protocolos de seguridad alimentaria en todas las escuelas. La moción incluía, asimismo, un nutrido paquete de medidas para garantizar que ningún alumno con necesidades sociales se quede sin ayudas para acceder al comedor y al transporte escolar.

Los antecedentes de una situación anómala

Un servicio que no es obligatorio

La norma que regula los comedores escolares en Catalunya está recogida en un decreto de 1996, que se limita a señalar que "en todos los centros públicos que imparten enseñanzas de los niveles obligatorios y de educación infantil se podrá prestar dicho servicio", lo que no lo convierte en obligatorio. "Son los institutos los que lo han de solicitar a los servicios territoriales de Ensenyament", indican fuentes de la ‘conselleria’. Para ello, los centros han de acreditar que disponen de un determinado número de alumnos interesados en la prestación del servicio y que existe un espacio que reúne las condiciones.


La jornada intensiva, en el origen de los cierres

Desde que hace cuatro cursos (en el 2012-2013) se implantó la jornada intensiva en la ESO, más del 90% de los centros de secundaria de Catalunya se han acogido a este horario compactado, lo que supone que los alumnos terminan las clases justo para poder ir a comer a casa. La consecuencia inmediata de la medida, inicialmente pensada por la entonces ‘consellera’ Irene Rigau, como una forma de ahorro en plena época de recortes presupuestarios, fue el cierre de las cantinas y servicios de comedor escolar allí donde se prestaba. Las entidades sociales llevan tiempo denunciando que los principales afectados son los adolescentes en riesgo de exclusión.


Más becas para la FP y el bachillerato

El pleno del Parlament también aprobó ayer algunos puntos de una moción promovida por Ciutadans sobre resultados escolares. Entre otras cuestiones, la Cámara catalana acordó instar a la Generalitat a aumentar la dotación de profesores de inglés y a reconocer a los centros que ofrecen programas de segunda oportunidad a través de unidades de escolarización compartida y estudios profesionalizadores. También prosperó la propuesta de exigir a Ensenyament un aumento de las ayudas al transporte escolar y de las becas para los estudiantes de bachillerato y de formación profesional (FP).

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