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MOVILIZACIÓN CIUDADANA

La vaca Margarita busca el indulto

Más de 170.000 firmas intentan frenar el sacrificio de un animal que no cuenta con la documentación reglamentaria porque fue un regalo entre vecinos

Los animalistas la han trasladado a un santuario de 30 hectáreas en la comarca del Priorat

ESTHER CELMA / TARRAGONA

La vaca Margarita, en su nuevo hogar del santuario El Hogar ProVegan, en Marçà (Priorat).

La vaca Margarita, en su nuevo hogar del santuario El Hogar ProVegan, en Marçà (Priorat). / JOAN REVILLAS

Como si se hubiera escapado de un cuento de realismo mágico, la vaca Margarita pace feliz en el santuario de animales El Hogar ProVegan, una finca de 30 hectáreas en Marçà (Priorat). Llegó aquí desde Tortosa (Baix Ebre), en una suerte de rescate relámpago organizado por Olivia Benaiges -que la ha cuidado durante los últimos cuatro años-, más vecinos de Tortosa y los animalistas, para impedir que la maten por no tener los papeles en regla.

La ley, como recuerda el Departament d'Agricultura de la Generalitat, establece que hay que saber de dónde viene el ganado en prevención de enfermedades o de que acabe en un plato sin garantías sanitarias.

Aunque indocumentada, sí se sabe el origen de Margarita: nació de otra vaca de lidia y el propietario la regaló, sin papeles y sin registro, a un vecino con una finca con caballos. Su madre no podía perder peso amamantándola y le dio pena sacrificarla.

El nuevo amo siempre va muy atareado con su trabajo y los vecinos le ayudan a cuidar el terreno. “Cuando me la enseñó, ya le dije que sería más mía que suya”, dice Benaiges, su vecina de finca. Ella le puso el nombre de Margarita -sin saber que es muy común entre las vacas- y, más que cuidarla, la ha colmado de mimos desde entonces.

"Se me dormía en el regazo y le acariciaba los cuernos. La llamaba y venía, como si fuera un perrito", relata con añoranza su cuidadora

“Se me dormía en el regazo y yo le acariciaba los cuernos. La llamaba y venía, como si fuera un perrito. Parece mentira lo cariñosa que es”, relata con añoranza.

Pero este bucólico compañerismo lo truncó Enrique, el vecino de la otra linde de la finca. “No paró de denunciar molestias por los caballos y los perros hasta que finalmente vino una inspección veterinaria, descubrieron a Margarita y ordenaron sacrificarla por estar indocumentada”. El plazo, si Benaiges se hubiera lavado las manos, vencía este viernes. Pero “en casa ya sabían que plantaría cara y en esto estamos, en salvar a Margarita”, advierte.

Visto que las reuniones con el Departament d'Agricultura para buscar una solución no servían de nada, buscó apoyos para la causa. En pocos días ha conseguido más de 173.000 firmas en la plataforma Change.org y no paran de llegar muestras de solidaridad. La última, una concentración organizada por el Hogar ProVegan, reunió el miércoles por la tarde a más de 400 personas en la plaza de Sant Jaume de Barcelona para pedir el indulto para esta vaca de cuento.

LA SOLUCIÓN, DE MOMENTO

Al no tener papeles, no puede salir de la provincia de Tarragona y, de momento, el santuario es la solución. Marçà está lejos de Tortosa, pero no tanto como para impedir  “que vaya a verla siempre que pueda”, afirma su cuidadora.

La esperanza es encontrar un resquicio en la ley para que pueda constar como animal de compañía

Margarita se ha convertido en un dolor de cabeza para Agricultura. La ley no prevé excepciones, pero para 175.000 personas está claro que, por muy vaca de lidia que sea, es más mascota que ganado. La esperanza es encontrar un resquicio para que conste como animal de compañía. Fuentes de la 'conselleria' aseguran que intentarán buscar una solución que legalice al bóvido. 

Sin embargo, el traslado al santuario “fuerza una situación que aún complica más la resolución del conflicto”, asegura Agricultura en un comunicado. Una portavoz explica que “no es un caso fácil, seguimos trabajando”. La responsable de El Hogar ProVegan, Elena Tova, cree que, aunque lentamente, se avanza “La Generalitat nos escucha”, dice.

De momento, Margarita está en cuarentena para adaptarse a su nuevo hogar. No se plantea el extremo de que tengan que acudir los Mossos d'Esquadra o los Agentes Rurales para sacarla. “Muchos la llaman ahora la Dulce Margarita o la Niña Margarita, para resaltar que es pacífica y buena”, señala Benages, antes de advertir: “La defenderemos hasta el final”.

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