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Sin dinero para impulsar los grados del futuro

Los rectores reclaman profesores e instalaciones adecuadas para modernizar la oferta de titulaciones

MARÍA JESÚS IBÁÑEZ / BARCELONA

Una profesora da clase en la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona.

Una profesora da clase en la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona. / XAVI MOLINER

Si, como dicen los expertos, el 70% de las profesiones que se desempeñarán en un futuro están todavía por crear, "el momento para quienes debemos formar a esos jóvenes es crítico", alerta la rectora de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), Margarita Arboix. "Tendríamos que empezar ya a cambiar nuestra oferta de titulaciones, hemos de saber anticiparnos a las futuras demandas del mercado laboral con nuevos grados, con propuestas innovadoras", prosigue Arboix. Pero para eso, "además de previsión, se necesitan recursos... Y actualmente no existen", lamenta.

"Cuando hoy un grupo de profesores propone poner en marcha unos nuevos estudios, cuando apuestan por innovar y piden medios a la universidad para llevar el proyecto adelante, topan con la dura realidad: la falta de dinero", describe la rectora de la UAB. No hay fondos para nuevos laboratorios, para adquirir materiales especializados y tampoco para contratar profesores. Los docentes que impartiesen las clases, si ese nuevo grado finalmente llegara a hacerse, verían además aumentada la carga lectiva actual sin más compensación. 

De hecho, buena parte de las titulaciones innovadoras que se han creado estos últimos años en Catalunya (las relacionadas con los videojuegos, por ejemplo) se están dando en centros adscritos a las universidades o, en algún caso (como el de Bioinformática), han sido fruto de la colaboración entre diferentes campus.

RIESGO DE OBSOLESCENCIA

El riesgo de estancamiento de la oferta es uno de los principales desasosiegos de las tres grandes universidades públicas catalanas, que este lunes han denunciado su difícil situación financiera, además del envejecimiento de las plantillas de profesores y personal de administración y servicios y de la necesidad de volver a invertir en infraestructuras e instalaciones. Si las universidades no reaccionan con cierta celeridad, corren "el riesgo de quedar obsoletas", admiten los responsables de las tres instituciones académicas, la UAB, la Universitat de Barcelona (UB) y la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC).

"Las universidades hemos actuado de manera muy responsable durante este periodo de crisis, gracias al voluntarismo del personal", afirma el rector de la UB, Joan Elias. "Pero hemos tocado fondo y pronto no podremos seguir llevando a cabo una labor de excelencia si no contamos con inversión", agrega.

Los responsables de las tres universidades comparan los datos de inversión pública en la universidad catalana con los de otros países como Austria, donde se sitúa en 12.600 euros anuales por estudiante; Finlandia, con 12.000 euros; o Escocia, con 16.000 euros, mientras que en Catalunya "la inversión es de 6.300 euros por alumno", afirma Elias. Incluso en países donde la crisis ha sido también severa, como Italia y Portugal, "la inversión en la universidad pública también es superior a la de Catalunya".

LAS TASAS QUE PAGAN LOS ALUMNOS

Y todo ello, además, "con una aportación por parte de las familias más alta que nunca", subraya Enric Fossas, rector de la UPC. El debate sobre la necesidad de rebajar las tasas universitarias, dicen los tres responsables, "se ha de abordar sí o sí, paralelamente al de la financiación". 

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