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La economía de la UE, vulnerable ante la sequía en Sudamérica o Asia

EFE

Antonio Sánchez Solís

Una sequía en Argentina puede disparar el precio de la carne en España. Ese es uno de los ejemplos de la importante vulnerabilidad de la economía de la Unión Europea ante los problemas de escasez de agua en otras partes del mundo y que puede aumentar por los posibles efectos del cambio climático.

"En un futuro cercano, el suministro de soja, arroz, caña de azúcar, algodón, almendras, pistachos y uvas probablemente se verá afectado, porque vienen de áreas con significativos o severos niveles de escasez de agua", advierte un estudio presentado hoy en Viena sobre la vulnerabilidad de la economía europea ante la sequía.

A largo plazo, otros cultivos, como el café y el cacao, podrían verse afectados si el cambio climático afecta a los patrones de pluviosidad y, por tanto, crece el riesgo de sequía.

Este estudio indica que los 28 socios comunitarios consumen al año 668 kilómetros cúbicos de agua en productos que producen, consumen o exportan.

Alrededor del 38 por ciento de esa agua proviene del exterior, mayormente en forma del líquido usado en el cultivo de productos agrícolas importados.

Dos tercios del agua foránea que usa Europa provienen sólo de nueve países: Brasil, Argentina, Indonesia, Costa de Marfil, Ghana, Estados Unidos, Ucrania, Malasia y la India.

"Esto significa que la Unión Europea es particularmente vulnerable ante la falta de disponibilidad de agua que afecte al suministro de productos agrícolas desde esos nueve países", señala el estudio.

"Lo importante del estudio es que no sólo miramos a la dependencia, sino que evaluamos la vulnerabilidad ante las sequías y la escasez de agua", explica a Efe Ertug Ercin, miembro del proyecto Water Footprint Network que ha realizado el estudio, presentado durante la Asamblea de la Unión Europea de Geociencias.

Ercin explica que, desde esta perspectiva de dependencia, las regiones estratégicas para la Unión Europea son América del Sur y el Sudeste de Asia.

"Son cruciales para la economía europea. Y tienen problemas de escasez de agua y pueden tener problemas si el cambio climático altera los patrones de precipitaciones en esas áreas", advierte este experto.

Ercin ejemplifica esta vulnerabilidad con la dependencia que la industria cárnica y láctea de España tiene de la soja, un producto que proviene casi exclusivamente de la importación.

"El 98 por ciento de la carne española se basa en la soja con la que se alimenta a los animales", recuerda Ercin.

Así, si la escasez de agua en las regiones productoras de soja, como Argentina, provoca problemas de suministros, el encarecimiento de este producto podría trasladarse al precio final de la carne que pagan los consumidores, o desequilibrar incluso todo el mercado de grano.

El estudio asegura que esta dependencia de productos y regiones vulnerables ante la escasez de agua debería ser tenida en cuenta en las políticas de los socios de la UE.

Invertir en aumentar la resistencia a la sequía y hacer un uso más eficiente y sostenible del agua puede reducir esta vulnerabilidad de la economía de la UE, indica el estudio.

La siguiente fase del estudio se centrará en cómo el cambio climático puede alterar esta vulnerabilidad ante la escasez de agua.

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