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Un hotel de Vinaròs veta a un grupo de ocho discapacitados de Barcelona

La Fundació Catalana Síndrome de Down presenta una denuncia ante los Mossos d'Esquadra

Una de las afectadas reclama que no se repitan estos casos porque además de injustos les causan dolor

TERESA PÉREZ / BARCELONA

Montserrat Vilarrasa junto a su madre, Teresa Monclús. Ambos ya pasaron por esta situación.

Montserrat Vilarrasa junto a su madre, Teresa Monclús. Ambos ya pasaron por esta situación. / RICARD CUGAT

La Fundació Catalana síndrome de Down ha presentado este miércoles una denuncia ante los Mossos d’Esquadra contra el Hotel Roca de Vinaròs (Castellón) por negar el alojamiento a un grupo de ocho personas de Barcelona con este síndrome alegando que eran clientes “minusválidos”. El colectivo iba acompañado de dos monitores. Esta nueva discriminación se produce apenas una semana después de que un pub de Lleida vetara la entrada a un grupo de 14 jóvenes con discapacidad intelectual.

Las 10 personas que viajaron a Vinaròs tenían la reserva hecha y pagada de la estancia desde el pasado 28 de febrero. El colectivo debía alojarse durante tres días, del  jueves 13 al domingo 16 de abril, en régimen de pensión completa y pensaban pasar la Semana Santa viendo las procesiones de la localidad. Según consta en la denuncia, los afectados recibieron por parte hotel “un trato despectivo, discriminatorio y poco servicial y se negaron a facilitarles el libro de reclamaciones”.

Una de las afectadas es Montserrat Vilarrasa, de 37 años, que explica el enfado del grupo cuando les comunicaron que no tenían plaza en el hotel. “Vulneraron los derechos humanos”, afirma Vilarrasa, miembro del Institut Municipal de Barcelona de Personas con Discapacidad. Montse solo quiere una cosa: “Que estos hechos no se repitan más porque una actitud así hace sufrir”. Ella es una mujer independiente, trabaja como administrativa en una empresa de electricidad y vive en un piso con una compañera.

PRECIOS MÁS ELEVADOS

El Hotel Roca, que no se ha disculpado ni ante la fundación ni ante la agencia de viajes TravelFast, había cancelado la reserva la noche anterior a la llegada de los turistas, “unilateralmente y por e-mail alegando que el hotel no permite la entrada de minusválidos”, asegura Ismael Maganto, gerente de la empresa de viajes. Tras la negativa a admitir al grupo, la agencia contactó con más de una veintena de hoteles en la zona hasta ser acogidos en el Gran Hotel Les Fonts de Alcossebre.

El hotel niega los hechos

El Hotel Roca, situado en la carretera 240, a un kilómetro de la localidad de Vinaròs (Castellón) niega las acusaciones realizadas conjuntamente por la Fundació Catalana Síndrome de Down y la agencia de viajes Travelfast. Un portavoz del establecimiento argumentó que no tenían habitaciones disponibles. “Si las hubiéramos tenido se las hubiéramos dado”, declararon a la agencia Efe. “No discriminamos a nadie, porque hemos tenido a otras personas discapacitadas sin ningún problema”, apuntaron.

Y alegaron que no se negaron a entregar el libro de reclamaciones cuando se lo solicitó el grupo “no lo encontrábamos porque en ese momento había mucho trabajo en el hotel”.  Salvo a primeras horas de la mañana, el personal del hotel no descolgó el teléfono en el resto del día y tampoco respondió a los e-mails.

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El colectivo de personas con síndrome de Down no suele ser ajeno a este tipo de vetos tal y como denuncian las familias de los afectados y la firma TravelFast, especializada en turismo accesible y con sede en Torrejón de Ardoz (Madrid). La agencia asegura que es la primera vez que sufre un veto de esta envergadura en los 15 años de existencia, pero sí ha constatado que “de vez en cuando nos ponen precios más elevados o a la hora de contratar el alojamiento ponen como excusa que están llenos”, afirma Maganto. 

ALQUILER DE PISOS

La madre de Montserrat, Teresa Monclús, ha comprobado varios agravios a “mi Montse”, como llama cariñosamente a su hija. “Hemos sufrido de todo”, puntualiza. El primer sufrimiento se produjo cuando quiso matricular a su pequeña en la guardería que, aunque al final la admitieron, al principio se negaban en redondo. “Son miradas, personas que se apartan cuando mi hija se sienta a su lado… situaciones dolorosas que te provocan muchas lágrimas. Acumulo mucho desencanto porque lo primero que me dijeron cuando nació es que no serviría para nada”, se lamenta Monclús. “Estoy muy resentida. Me subleva que por los rasgos físicos se les margine. Intentas que tu hija avance y la que no avanza es la sociedad”, aclara.

La madre solo pide: “Que la gente tenga respeto. Llega un momento que te pones una coraza pero hasta esta se agujerea". Teresa explica otros ejemplos dolorosos: "Cuando buscaba pisos de alquiler para mi hija todo eran facilidades, pero cuando decía que tenía síndrome de Down empezaban los problemas". Y recuerda  "el espectáculo de circo que se montaba en la playa cuando su hija, recién operada, salía del agua. Le costaba andar y la gente sin piedad formaba un círculo a nuestro alrededor".

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