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Julieta, estudiante de ESO en Quebec: "En clase de educación física patinamos sobre hielo"

"Una de las cosas que más le ha sorprendido es la cantidad de medios que hay en la escuela", explica el padre de la estudiante

MARÍA JESÚS IBÁÑEZ / BARCELONA

Julieta Gràcia, junto a un muñeco de Carnaval, en la ciudad de Quebec.

Julieta Gràcia, junto a un muñeco de Carnaval, en la ciudad de Quebec.

Posiblemente, una de las claves del éxito de Canadá a la hora de atraer a estudiantes extranjeros de secundaria hacia sus escuelas es el ciudadoso sistema de acogida de que disponen los centros educativos, la gran mayoría de titularidad pública. No pasa día, explican los padres que están viviendo la experiencia, sin que el tutor o un profesor a cargo no pregunte a los alumnos que vienen de otros países cómo les van las cosas o si tienen algún problema. Ese primer momento "de aclimatación", tan difícil para un adolescente que se encuentra solo y lejos de casa, es unos de los aspectos que más positivamente destaca Jordi Gràcia, que este trimestre tiene a su hija Julieta, de 15 años, en Quebec

"Es cierto que, como ella participa en un intercambio, al llegar allí lo tuvo algo más fácil, porque contó con el apoyo de la chica canadiense que antes había estado aquí, en nuestra casa", reconoce Gràcia. "Está encantada de conocer a tanta gente nueva en un lugar tan distinto a lo que ella está acostumbrada". 

Quizá lo que más le está costando a Julieta, que estudia cuarto de ESO en el instituto Eugeni d’Ors de Vilafranca del Penedès, es "el clima". "Hay días en que han llegado a estar por debajo de los 25 grados negativos y en que se levantan rodeados de nieve", relata el padre.

LABORATORIOS CASI DE PELÍCULA

"Nos explica que una de las cosas que más le han sorprendido, desde el punto de vista académico, es la cantidad de medios con que cuenta la escuela", prosigue. "Hacen clases de Ciencias en unos laboratorios que parecen de película y en las clases de Educación Física ha aprendido a patinar sobre hielo, en un pequeño lago que tienen al lado del colegio", agrega Gràcia, que en abril tendrá a su hija de regreso en Vilafranca.

Las materias, continúa el padre, "no son muy distintas, aunque ha tenido que ponerse las pilas con temas como la trigonometría, porque ella, aquí, todavía no la había dado". Y está contenta: "Sin ir más lejos, en un examen de Historia de  Quebec que hicieron hace poco fue una de las dos mejores notas de la clase", destaca. 

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