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La UE niega que el glifosato sea cancerígeno

La agencia europea de sustancias químicas advierte que no hay evidencias científicas

El dictámen abre la puerta a la reautorización en la UE de este polémico herbicida

SILVIA MARTINEZ / BRUSELAS

Un avión fumiga con glifosato una plantación.

Un avión fumiga con glifosato una plantación. / REUTERS / JAVIER CASELLA

El glifosato, el pesticida más utilizado en todo el mundo y principio activo del Roundup de Monsanto, no debe ser clasificado como cancerígeno, según un esperado dictamen publicado por la agencia europea de sustancias químicas (ECHA en sus siglas en inglés). Según los expertos del comité de evaluación de riesgos, y pese a que la Organización Mundial de la Salud opina lo contrario, no hay “evidencias científicas” como para clasificalo como “cancerígeno, mutágeno o tóxico para la reproducción” lo que abre la puerta a su reautorización en Europa.

La opinión, que ha cosechado una apoyo unánime, se basa en todas las informaciones disponibles sobre el glifosato, incluidos informes originales elaborados por la industria así como información relevante obtenida durante la consulta pública celebrada en verano del año pasado. El siguiente paso a partir de ahora será remitir el dictamen a la Comisión Europea que espera el informe para tomar una decisión sobre la reautorización o no del polémico herbicida, el más utilizado en todo el mundo, en la Unión Europea.

La licencia de comercialización del glifosato en los 28 expiró en verano del año pasado. La Comisión Europea intentó en varias ocasiones convencer a los gobiernos europeos de que prorrogaran la autorización pero una minoría de países lo bloquearon. Dos Estados miembros votaron en contra –Francia y Malta- mientras que siete –Alemania, Italia, Portugal, Luxemburgo, Bulgaria, Grecia y Austria- se abstuvieron. Ahora, esta opinión, que solo examina la peligrosidad de las propiedades de la sustancia y no el riesgo por exposición, abre la puerta a que alguno de los países con dudas modifiquen el equilibrio de fuerzas.

CRÍTICAS DE LAS OENEGÉS

“La ECHA ha hecho todo lo posible por barrer toda evidencia de que el glifosato puede causar cáncer bajo la alfombra. Los datos superan ampliamente lo que es legalmente necesario para que la UE prohíba el glifosato, pero la ECHA ha mirado hacia otro lado”, ha lamentado la directora de política alimentaria de Greenpeace, Franziska Achterberg, que cree que la gente y el medio ambiente seguirán siendo “las ratas de laboratorio de la industria química”.

Greenpeace, que ha acusado también a la agencia europea de ignorar la exitencia de evidencias científicas que confirman cánceres en animales de laboratorio, ha advertido que la opinión abre la puerta a una nueva licencia de quince años. En febrero de este año, una coalición de organizaciones no gubernamentales lanzaron una iniciativa ciudadana pidiendo a la Comisión Europea la prohibición del glifosato y la reforma del proceso de autorización de pesticidas. Hasta ahora han recogido casi 460.000 firmas.