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300.000 mayores de 65 años viven solos en Catalunya

Unas 175.000 personas sufren una soledad no deseada. Amics de la Gent Gran busca voluntarios para atender los casos de aislamiento

TERESA PÉREZ / BARCELONA

Un grupo de jubilados charla en el Centre Cívic de Can Castelló, en Barcelona.

Un grupo de jubilados charla en el Centre Cívic de Can Castelló, en Barcelona.

Cerca de 300.000 mayores de 65 años viven solos en Catalunya: 223.000 mujeres y 73.400 hombres. Pertenecer a la tercera edad, no estar acompañado y tener una pensión rácana lastran a gran parte del colectivo. La frialdad de estas cifras, facilitadas por el Institut d’Estadistica de Catalunya (Idescat), esconden un drama: la soledad, lo que las entidades sociales denominan "soledad no deseada", una situación ni esperada ni buscada ni tampoco aceptada. Es lo que les sucede a 175.000 mayores que no tienen otra alternativa. Los cambios en la estructura familiar y el aumento de la esperanza de vida han provocado que la soledad no deseada vaya al alza. Así lo recoge el informe elaborado por las Entitats Catalanes d'Acció Social (ECAS). En el 2030, el 23,9% de la población serán mayor de 65 años.

Este aislamiento lo constata día a día la asociación de Amics de la Gent Gran, que necesita urgentemente 170 voluntarios para sacar del aislamiento a otros tantos mayores unas horas a la semana. La oenegé, en la que ya colaboran más de 1.400 personas altruistas, reconoce que en sus 30 años de existencia nunca había tenido una lista de espera tan grande. Normalmente había una media de 15 a 20 mayores esperando que algún voluntario les arrancara de su silencio, pero la demanda se disparó a finales del año pasado. 

“La situación es grave”, explica Albert Quiles, director gerente de la entidad. “Los mayores nos llaman angustiados para ver si alguien puede ir a visitarlos a sus casas”, remarca Quiles. Cruz Roja tiene unas 1.200 personas en Catalunya para ayudar a combatir la soledad no deseada."Siempre nos faltan voluntarios porque no se llega a atender todas las peticiones", dice Susanna Roig, directora de Intervención Social de la Cruz Roja en Catalunya. Francina Alsina, presidenta de la Federació Catalana del Voluntariat Social, valora la respuesta solidaria de la gente para atender a los que necesitan apoyo, pero explica el porqué resulta más difícil encontrar voluntarios para la tercera edad: "Los mayores necesitan un persona fiel, un punto de referencia y mucha gente por su trabajo no se puede comprometer a realizar una labor continuada".  

LA VOZ DE LA TELE

Estos ancianos sin compañía pasan semanas sin hablar con alguien. Su único contacto con el exterior se lo proporciona la radio y la tele. Los voluntarios explican que las encienden “para oír una voz humana”. Los servicios de teleasistencia de la Administración y de empresas privadas también lo han constatado: “Muchas de las llamadas no son porque necesiten ser atendidos, son para hablar con alguien”. La necesidad de comunicarse es tan acuciante que "cuando un voluntario se retrasa cinco minutos ya nos llaman inquietos pensando que no van a ir a visitarlos. En ocasiones hay un cierto autoritarismo y no piensan que les hacen una labor altruista", señalan las entidades sociales. 

Estos mayores no solo viven aislados, a veces, también mueren sin compañía y en la más terrible de las soledades. Se despiden del mundo sin la imagen de una cara amiga, solo las cuatro paredes que les rodean. Así les sucedió el año pasado a 15 ancianos, según explicaron los Bombers la semana pasada en una jornada sobre teleasistencia. 

¿Qué es la soledad en la tercera edad? Magdalena Blasco, directora de la entidad Avismón, la define así: “Es carecer de red social porque las personas que estaban a tu lado amigos, vecinos y familia han desaparecido y, si ha habido hijos, se ha producido una ruptura”. Avismón atendió el año pasado a 500 mayores sin red social y precaria economía. Blasco aclara: la soledad se agranda si, además, de ser mayor eres pobre. 

MUCHAS SOLEDADES

Roig apunta que no hay una única soledad, hay muchas. "La de las mujeres que cuidan a su marido que sufre un deterioro cognitivo y ya no se reconocen como pareja; la de las personas que viven en una casa sin ascensor y no pueden salir; la de los mayores que han perdido su red social y hay que crearles una nueva creando actividades grupales...". 

La soledad no deseada provoca depresión, ansiedad... e intensifica los dolores físicos. Los recuerdos se enrocan y, como afirma Quiles, "les dan vueltas y vueltas a preguntas como ¿Qué hago en este mundo?, ¿Por qué estoy vivo?". Este especialista se basa en un estudio realizado por la Universidad de Harvard durante más de 75 años a 700 mayores que revela que la soledad acorta la esperanza de vida.

Los ancianos son "personas invisibles y poco reivindicativas", dice Roig. "Son un colectivo vulnerable al que es más fácil engañar", añade Jordi Muñoz, miembro de la comisión de derechos de la gent gran del Col·legi de Advocats de Barcelona y letrado de Eima, asociación para la investigación del maltrato a los mayores. Los abusos a los jubilados son un problema soterrado; apenas sale a la luz una mínima parte de los casos. Muñoz apunta que el año pasado se registraron 1.700 denuncias.

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