02 dic 2020

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El tabú de la esterilización femenina

Las antinatalistas denuncian que las mujeres sufren más trabas que los hombres para acceder a esta intervención

MARÍA G. SAN NARCISO / BARCELONA

Niños en un parque de Barcelona.

Niños en un parque de Barcelona. / MARC SÁNCHEZ

Las esterilizaciones de personas jóvenes son una excepción en España. Lo afirman la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) y la Sociedad Española de Contracepción (SEC). Cada vez se hacen menos intervenciones porque las personas recurren a otros métodos anticonceptivos no permanentes, pero también eficaces.

"Los métodos anticonceptivos definitivos están desapareciendo porque se tienen hijos cada vez más tarde, muchas mujeres tienen el primero pasados los 40 años", afirma Marisa López-Teijón, miembro de la Junta de la SEGO. Asegura que la gran mayoría evitan el embarazo de formas más sencillas, especialmente con el uso de preservativo. "Hacerse una ligadura implica realizarse una intervención que requiere anestesia y quirófano. Se puede evitar", prosigue. Así que, en su opinión, con todos los métodos de contracepción eficaces que existen no hace falta acudir a un método definitivo que, además, conlleva riesgos.

La SEC realizó una encuesta sobre los métodos de anticoncepción utilizados en el 2016. Entre los más de 2.000 preguntados, un 4,5% se había realizado una vasectomía y un 3,3%, una ligadura de trompas. "Los métodos definitivos siempre se realizan en mujeres mayores de 40 años y hombres mayores de 35 años. Por debajo de esa edad es anecdótico", coincide la doctora Sira Repollés, ginecóloga, coordinadora del programa de contracepción de Aragón y miembro de la Junta Directiva de la SEC.

EN LA CARTERA PÚBLICA

Repollés explica que ambas intervenciones están en la cartera de los servicios sanitarios de todas las comunidades autónomas (no así el método 'essure'). Por eso, cuando alguien acude a la sanidad pública para intervenirse, su voluntad debería ser suficiente. Antes de eso, tienen que informarle de todos los métodos alternativos de los que disponen. Si sigue optando por la esterilización definitiva, debe firmar un consentimiento informado de que la intervención está sujeta a una serie de riesgos que debe asumir. Y en el caso de que el doctor no quiera realizarla, debería derivarle a otro facultativo del mismo servicio.

Los varones recurren más a métodos definitivos que las mujeres, aunque las listas de espera para ellos son más largas. "Pero a los 50 años algunos de los que se han hecho la vasectomía acuden a consulta con una segunda o tercera mujer. Cada vez en edades más avanzadas", explica López-Teijón. En esos casos tienen dos opciones: revertir la vasectomía o bien pincharles un testículo para aspirarles el semen con una jeringa.

La operación para ellos puede tener vuelta atrás. Pero Audrey García, que junto con Marilu lleva la página de Facebook 'Esterilización voluntaria: un derecho humano básico', con más de 9.600 seguidores, considera que, además, se hacen más vasectomías porque está más asumido que los hombres no quieran tener hijos. Una decisión que no se acepta tan fácilmente cuando la ha tomado una mujer. Considera que hay "un tabú enorme" respecto al tema de la esterilización femenina. 

"La operación en sí es igualmente no peligrosa pero es muy diferente la manera en la que se entiende. Se ve normal que un hombre no quiera tener descendencia, pero para una mujer no, aunque el papel se supone que es el mismo. Hay muchas más mujeres a las que se les ha denegado o puesto trabas al derecho a esterilizarse que hombres", afirma García. Cree que a ellos se les cuestiona menos respecto a sus motivos.

García está recogiendo testimonios y experiencias de personas del mundo entero a través de la página. Con ellas está haciendo una gran guía que mostrará dónde es posible realizarse estas intervenciones. "Es mucho trabajo pero vale la pena porque puedes ayudar a muchas personas", asegura.