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Montcada estalla contra el paso a nivel de Renfe

Los vecinos cortaron las vías durante horas para pedir el soterramiento por los múltiples accidentes

Muchos viajeros llegaron a su casa de madrugada por el caos creado en la circulación

ALBERT SEGURA / MONTCADA I REIXAC

Corte de vías en Montcada, este miércoles por la noche.

Corte de vías en Montcada, este miércoles por la noche. / PODEM MONTCADA

Ya son 168 personas las que han perdido la vida en las vías del tren en Montcada i Reixac. Dos en lo que llevamos de año, y a los vecinos se les ha agotado la paciencia. Pese a tener un compromiso del Gobierno para soterrar las vías a su paso por el municipio, consideran que los hechos demuestran que tan solo fue una declaración de intenciones, por lo que no piensan permanecer cruzados de brazos. Por este motivo, la ciudad se ha puesto en pie de guerra con movilizaciones que en la noche del pasado miércoles provocaron el caos ferroviario, con retrasos en la circulación que se alargaron hasta la madrugada.

La protesta impulsada de manera conjunta por el Ayuntamiento y la Plataforma Tracte Just Soterrament Total acabó convirtiéndose en una de las tardes más caóticas que se recuerdan en la red de Rodalies de Barcelona. Las 600 personas que se reunieron para recordar la última víctima que ha perdido en las vías montcadenses, un joven de 16 años que se suicidó, en la zona de Can Sant Joan, decidieron ocupar vías y calles, provocando cortes que se alargaron varias horas.

INVASIÓN DE LAS VÍAS

Los manifestantes decidieron actuar, por lo que inicialmente procedieron a cortar la línea R2. Posteriormente, parte de ellos se desplazó hasta la línea de Manresa, por donde discurren los trenes de las R4 y la R7, con el mismo resultado. Esto provocó un caos con retrasos que hicieron que algunos usuarios llegasen de madrugada a su destino. También se produjo un corte en la carretera C-17, con retenciones que se alargaron hasta primera hora de la noche.

La invasión de vías ha supuesto un cruce de acusaciones entre el ayuntamiento y Renfe. Mientras la empresa asegura que no recibió ninguna comunicación por parte del consistorio, la alcaldesa, Laura Campos, mantiene que se trasladó la previsión de alteraciones alrededor de las vías. Además, Renfe recuerda que no es de su competencia evitar la invasión de las vías, por lo que no se responsabiliza de la alteración que sufrió la circulación de los trenes.

La ciudad ya no se cree las buenas palabras del ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, que se ha comprometido a poner soluciones provisionales para reforzar la seguridad en los pasos a nivel. "Nos tememos que estas medidas de seguridad se quedarían como una solución permanente, por esto advertí al ministro de que no vamos a renunciar a que el futuro de nuestro municipio pase por el soterramiento total", apunta Campos.

"TODOS SOMOS VÍCTIMAS"

De hecho, la simple presencia del paso a nivel supone un peligro para los peatones. “Todos somos víctimas, yo mismo lo soy a diario cuando espero y desespero a que suban las barreras”, explica Ramon Bueno, portavoz de la plataforma. Asegura que la paciencia no solo se ha agotado, ha sobrepasado sus límites, por lo que han optado por llevar a cabo medidas drásticas. “Estamos en una situación muy caliente, la gente está harta de recibir mensajes falsos desde la administración del Estado, les interesamos una mierda, nos podríamos morir todos y tan felices, por eso ya pensamos en términos contundentes, no en actuar ante cada muerte”, señala Bueno visiblemente enojado.

Existe un debate paralelo sobre la causa de la muerte de las víctimas, dado que parte de ellas fueron suicidios. Bueno considera una “provocación” que se ponga en duda la necesidad de incrementar la seguridad en las vías, dado que si no cruzasen por el medio de la ciudad no existiría la posibilidad de plantearse lanzarse ante el tren.

Vecinos y ayuntamiento seguirán insistiendo para que el Estado tome cartas en el asunto. Pese a ello, todos son conscientes de que tendrán que lamentar más víctimas hasta que se actúe en las vías. La pregunta que se hacen es cuánto tardarán en volver a lamentar la próxima víctima mortal.

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