21 oct 2020

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Los incendios en viviendas han aumentado el 16% en Catalunya desde el 2014

En el 2016 ardieron 5.894 domicilios, con 20 muertos

Casi dos de cada tres víctimas mortales son ancianos

GUILLEM SÀNCHEZ / BARCELONA

Un bombero trabaja en un incendio en un edificio de la Gran Via de Barcelona.

Un bombero trabaja en un incendio en un edificio de la Gran Via de Barcelona. / DANNY CAMINAL

En el 2016 ardieron 5.894 domicilios en toda Catalunya. La cifra supone un incremento del 5 % con respecto al año anterior, cuando se declaró un fuego en 5.609 hogares. Lo más preocupante es que implica un aumento del 15,7 % si la comparativa se alarga hasta el 2014, cuando se calcinaron 5.063 casas. Estos datos son el resultado de sumar el recuento anual que llevan a cabo los bomberos de la Generalitat y los de Barcelona.

Una quinta parte del total de los incendios domésticos que se registran en territorio catalán se producen en Barcelona. En el 2014 se contaron 1.110 fuegos en residencias, en el 2015, 1.255 y en el 2016, 1.398. El balance en la capital catalana certifica esta tendencia al alza que se ha comprobado en el resto de Catalunya.

Carles Noguer, subinspector del Área de Prevención de los bomberos de la Generalitat, avisa de que detrás de cada incendio en un domicilio, en el mejor de los casos, hay un contratiempo económico y logístico enorme para la familia que habita en su interior. En el peor, hay un ser querido que ha fallecido. El pasado año, en total murieron 20 personas por esta causa en Catalunya. 

LOS ANCIANOS, LOS MÁS VULNERABLES

Más del 60% de las víctimas mortales provocadas por incendios residenciales son ancianos, explica Noguer. No porque cometan más errores que el resto de los ciudadanos, sino porque son más vulnerables a las llamas y, especialmente, al humo. A menudo, suplementariamente, no son solo personas de edad avanzada sin más, sino que viven "solas" y presentan una movilidad reducida. Porque esto es algo que la gente olvida con frecuencia: el peligro real no está en las llamas, sino "en el humo", advierte.

De las tres causas principales que se esconden detrás de los fuegos en viviendas, dos se concentran sobre todo durante el invierno. Por eso cuando llega el frío, las llamas dan la impresión de trasladarse desde el bosque hasta los hogares de la gente. 

Estos tres factores son los descuidos en la cocina, las estufas con llama o con resistencias que alcanzan la incandescencia y los ladrones eléctricos sobrecargados. Olvidarse la sartén con aceite sobre los fogones pasa tanto en agosto como en febrero. Pero las estufas que entran en contacto con cortinas o con un cojín que ha caído al suelo desde el sofá solo son un peligro cuando la casa está fría. Del mismo modo, los ladrones se queman continuamente estos meses porque suman a la carga habitual la de aparatos que se utilizan para calentar el ambiente. Tras estos tres errores, se encuentran la mayoría de los fuegos.

Hay casos como el de la anciana de Reus de 81 años -que tenía la luz cortada por impago de la factura de la compañía eléctrica y murió en un incendio originado por el uso de una vela- que admiten pocas interpretaciones. Sin embargo, tanto los bomberos como los Mossos d’Esquadra evitan vincular la pobreza energética con este aumento de incendios durante los últimos años. No porque nieguen esta relación, sino porque sencillamente no es algo que se haya estudiado y pueda sostenerse sobre datos empíricos.

CERRAR LA PUERTA Y LLAMAR A LOS BOMBEROS 

El subinspector hace un llamamiento a los ciudadanos a tener en mente dos consejos vitales en caso de que se declare un incendio en su domicilio. El primero es que deben "cerrar todas las puertas" posibles durante la retirada para aislar el fuego. En ocasiones un vecino que huye despavorido puede dejar la puerta principal abierta de par en par. Esto provoca que el humo suba por la escalera de la comunidad y ponga en riesgo la seguridad del resto de habitantes del edificio. 

Si esto sucede, remarca Noguer, si el humo sube por la escalera comunitaria, lo que no deben hacer los vecinos de las plantas superiores para complicar el error del de debajo es "dejarse llevar por el pánico y tratar de descender entre la nube tóxica para alcanzar la calle". Es un error grave que puede terminar de la peor manera: con un desvanecimiento y la muerte por asfixia. Para ponerse a salvo todo lo que deben hacer, si el humo está en la escalera, es de nuevo "cerrar la puerta del domicilio propio". 

El segundo consejo es llamar al 112. Puede parecer innecesario recordar esto. Pero "la única manera de estar completamente seguro de que alguien ha dado la voz de alarma es hacer la llamada uno mismo", explica. "Preferimos recibir 10 llamadas alertando del mismo fuego que ninguna", concluye. 

Atención, calma y prevención para evitar el desastre

Los descuidos. Perder de vista una olla que está al fuego o acercar ropa inflamable a una estufa incandescente son dos errores habituales que podrían evitarse fácilmente. Sin embargo, y a pesar de los consejos que dan los bomberos, se perpetúan año tras año como las causas más frecuentes de incendios en domicilios. 

El confinamiento. El error más común en caso de fuego es tratar de huir. Esto está especialmente contraindicado cuando para hacerlo se debe superar un espacio atestado de humo. Los bomberos subrayan que lo que debe hacerse es siempre "confinarse" dejando, entre el humo y las personas, tantas puertas cerradas como resulte posible. Una vez a salvo, entonces toca llamar al 112. 

Detector de humos. En algunos países europeos como Francia es obligatorio instalar un detector de humo. Contrariamente a lo que se cree, no es un aparato complejo ni caro -cuesta unos 20 euros-. Emite una señal acústica que puede resultar decisiva para avisar a una familia que ignora que su casa se está llenando de humo y que podría terminar asfixiada sin despertarse.