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El juez manda a prisión al padre de Nadia

El magistrado deja en libertad a la madre y retira a los progenitores la patria potestad de la menor

Considera que la pareja se ha servido de la niña para hacer de la beneficencia su forma de vida

J. G. ALBALAT / CARMEN JANÉ / BARCELONA

Marga Garau, madre de Nadia, junto a su abogado en los juzgados de la Seu dUrgell.

Marga Garau, madre de Nadia, junto a su abogado en los juzgados de la Seu dUrgell. / EFE / QUIQUE GARCIA

El juez ha decretado este viernes prisión provisional, comunicada y sin fianza para Fernando Blanco, el padre de la niña Nadia Nerea, tal y como había solicitado la fiscalía. Asimismo el magistrado ha dejado en libertad provisional con cargos a Margalida Garau, la madre, y ha retirado a la pareja la patria potestad de la menor, de la que se hace de momento cargo una familiar para darle "una vida normalizada" y evitar su "exposición continua" a los medios de comunicación, en palabras de la petición de la fiscalía que satisfizo el juez. Padre y madre están imputados por el delito de estafa.

Este viernes se supo que los progenitores de la niña enferma de tricodistrofia a la que supuestamente tenían que ir operando periódicamente en el extranjero para salvarle la vida, recaudaron 918.000 euros en campañas de donaciones desde el 2008 y ni un solo euro se destinó a pagar a médicos o tratamientos para la menor, según los Mossos d’Esquadra. De esa cantidad solo quedan en el banco 319.000 euros, que sería aproximadamente lo conseguido en los últimos días antes de que comenzara a destaparse la mentira la semana pasada, tras las últimas apariciones en prensa y televisión.

El magistrado señala en el auto de prisión para Blanco que "ambos progenitores habrían dispuesto de cerca de 599.343’57 euros. De toda esta suma gastada, clama al cielo la interminable sucesión de reintegros en efectivo realizada por los investigados, existiendo semanas en las que llegaban a extraer 10.000 euros en efectivo".

EN EFECTIVO

En su declaración ante el juez, señala el auto, el padre ha asegurado que dichos reintegros eran para "abonar tratamientos alternativos para su hija", si bien "no terminó de resultar claro si dichos tratamientos eran practicados por ‘investigadores’ o por ‘homeópatas". "En cualquier caso –prosigue el escrito–, ha reconocido desconocer los nombres de los mismos (a excepción del Dr. Smith y el Dr. Brown), su dirección, número de teléfono o forma de contactar con ellos. A su vez, ha manifestado que les pagaba en efectivo y que nunca pidió justificante de pago".

La madre, por su parte, ha declarado desconocer los gastos y "fiarse al pie de la letra de las explicaciones ofrecidas por su marido". Al juez le llama la atención que no se preocupara por que su hija "viajara a un país en guerra (Afganistán) ya que desconocía la situación de aquel país", así como que no le pareciera "sospechoso que después de pasar 15 días en hospitales de Houston, volvieran sin papeles médicos".

El magistrado hace notar en el escrito que los testimonios de diversos médicos del entorno de la menor "aseguran no haberla atendido salvo para contingencias comunes" y "ponen el acento en la reticencia de los progenitores a que estos profesionales atendieran a la menor". "Entienden los investigadores –agrega– que dicho comportamiento podría pretender ocultar dos realidades. O bien la niña no sufre la enfermedad en cuestión, o bien la menor no estaría recibiendo el tratamiento para el que los padres recaudan dinero".

"Los investigados habrían convertido la beneficencia en su modo de vida -remarca el juez-, sirviéndose para ello de su hija menor de edad. O bien bajo la simulación de una enfermedad no sufrida por la menor o bajo el pretexto de operaciones y tratamientos médicos que no han existido. En definitiva, acercándose al tipo penal de la utilización de menores para la práctica de la mendicidad".

El magistrado también advierte de que, con el comportamiento de los padres, acusados de un delito de estafa, se ha ocasionado un "directo perjuicio" a Nadia, "o bien por no prestar el tratamiento médico exigido por la situación de la menor, o bien por haberla mediatizado hasta un punto insostenible para una niña de once años".

A partir de la documentación aportada por los Mossos d'Esquadra, el juez concluye que los padres de Nadia "se habrían servido de la situación personal de la menor para, a través de 'generar compasión', mantener un alto nivel de vida. Y todo ello, a costa del sufrimiento de la menor y su constante exposición mediática".

Blanco fue detenido por los Mossos el pasado miércoles en La Seu d’Urgell, poco después de que escapara de un control policial de la policía catalana en la Cerdanya. Los agentes le buscaban para requerirle que entregara al juez de instrucción número 1 de La Seu d’Urgell, que instruye la causa por supuesta estafa, los informes médicos de la menor y los extractos de cuentas bancarias que el magistrado había requerido. 

32 RELOJES

Al no obtenerlos voluntariamente por los padres, el juez autorizó el registro del chalet donde vivían en Fígols (pedanía de Organyà, Alt Urgell). Allí los agentes confiscaron material que incluye 1.875 euros en metálico, 32 relojes de lujo valorados en 55.000 euros, tres tabletas y tres móviles de alta gama, marihuana y un ordenador de sobremesa, así como documentación. 

 A Blanco, cuando fue detenido, se le confiscaron también 1.475 euros en metálico y una pistola de fogueo. El hombre, según explicó el conseller de Interior, Jordi Jané, fue detenido ante el riesgo de fuga. Ese mismo miércoles por la mañana había comprometido su presencia en el programa Espejo Público de Antena 3 TV para "explicar la verdad", pero no se presentó. Su mujer explicó que le estaba esperando y que llegaría en breve porque le había dicho que había ido a Madrid al programa pero que al saber que los Mossos le buscaban, decidió volver.