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Las denuncias de extestigos de Jehová españoles confirman la estrategia de ocultación de los abusos

En Estados Unidos, Inglaterra y Australia la organización ha demostrado que no quiere colaborar con la justicia

Tres denuncias presentadas en España coinciden en señalar que la confesión mantuvo al margen a la policía

GUILLEM SÀNCHEZ / BARCELONA

 

  / JULIO CARBÓ

Las cartas que la cúpula de los Testigos de Jehová envió a las sucursales que esta organización religiosa tiene en todo el planeta contenían instrucciones sobre cómo debían gestionarse internamente los casos de pederastia que se dieran dentro de su comunidad. El objetivo era impedir que salieran a la luz. A la misma conclusión se llega si se observa cómo esta confesión se está comportando ante los poderes públicos de Estados Unidos, Inglaterra y Australia. 

En Estados Unidos, el país donde nació y tiene su sede, los Testigos de Jehová se han negado a facilitar documentos internos en los que se recogen las directrices sobre cómo lidiar con este problema. Incluso cuando la negativa implica pagar duras sanciones impuestas por los jueces. En Inglaterra están obstruyendo la investigación de los abusos infantiles que se están juzgando. 

La comisión pública que en Australia ha investigado durante más de un año sus procedimientos internos y ha afirmado que su política de "no informar" a la policía cada vez que han tenido conocimiento de algún caso de abusos pone en peligro a los menores. 

LAS DENUNCIAS CUADRAN 

El deseo de ocultar la pederastia es algo que ya han denunciado ante la policía tres personas distintas también en España. Noelia relató al PERIÓDICO la violación que sufrió en 1994 cuando tenía 8 años por parte de un miembro de una congregación de Barcelona. La mujer, cuyo caso investiga la Guardia Civil a raíz de la denuncia que presentó, detalló que tanto ella como sus padres sufrieron entonces la coacción de los ancianos -los responsables de su congregación- para que no revelaran la agresión. Llegaron a decirle que se quedaría "sin paraíso" si se lo contaba a alguien.

Los otros dos extestigos que han presentado una demanda por este motivo, Miguel en los Mossos d’Esquadra e Israel en la Guardia Civil, explican como Noelia que sus respectivas congregaciones también les pidieron que no removieran más el asunto. Los dos contaron a ancianos de sus comunidades que siendo menores habían sufrido los tocamientos de un adulto. "No traigamos más oprobio", le pidieron a Miguel. A Israel le emplazaron a guardar silencio para "proteger la imagen" de la organización. Existe además una cuarta denuncia, la de Juan Bourgon, que fue expulsado al insistir en su congregación sobre qué estaba pasando con esta problemática.

PIDEN CAMBIOS 

Noelia ha querido aclarar este miércoles que con su denuncia pública no persigue atacar una religión con más de ocho millones de seguidores en todo el mundo. "Lo he dicho para que las cosas cambien, para que no haya más personas que pasen por lo que me ha tocado pasar a mí", insiste.

Barbara Anderson, un referente mundial que lleva años denunciando la opacidad de esta organización, se expresa en los mismos términos que Noelia cuando pide que a los Testigos de Jehová que cambien "las reglas". 

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