500º ANIVERSARIO

El Papa y los luteranos firman una declaración para favorecer la acogida de inmigrantes

Francisco es el primer pontífice católico que participa en una conmemoración de la reforma protestante

La superior de la Iglesia de Suecia, Antje Jackelen, saluda al papa Francisco, este lunes en Malmo.

La superior de la Iglesia de Suecia, Antje Jackelen, saluda al papa Francisco, este lunes en Malmo. / L Osservatore Romano

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El papa Francisco y el presidente de la Federación Luterana Mundial, Munib Younam, han firmado este lunes una declaración conjunta en la que se comprometieron a trabajar para que se acoja a los inmigrantes y en la que rechazan todo tipo de violencia en nombre de la religión.

Francisco ha viajado este lunes a Suecia para participar en los actos conmemorativos del 500º aniversario de la conmemoración de la reforma protestante emprendida por Martín Lutero.conmemoración de la reforma protestante emprendida por Martín Lutero Y tras la ceremonia de oración conjunta celebrada en la catedral de Lund, se ha firmado una declaración de intenciones.

"Nosotros, luteranos y católicos, instamos a trabajar conjuntamente para acoger al extranjero, para socorrer las necesidades de los que son forzados a huir a causa de la guerra y la persecución, y para defender los derechos de los refugiados y de los que buscan asilo", se lee en el documento.

DIÁLOGO

En el documento, ambas iglesias esperan "impulso y fortaleza" para "seguir juntos en el servicio, defendiendo los derechos humanos y la dignidad, especialmente la de los pobres, trabajando por la justicia y rechazando toda forma de violencia". "Dios nos convoca para estar cerca de todos los que anhelan dignidad, justicia, paz y reconciliación. Hoy, en particular, elevamos nuestras voces para que termine la violencia y el radicalismo, que afecta a muchos países y comunidades, y a innumerables hermanos y hermanas en Cristo", se añade en el texto. 

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En el documento se rechaza, "manera enérgica, todo odio y violencia, pasada y presente, especialmente la cometida en nombre de la religión". Asimismo, se exhorta a "un cambio de corazón y mente que conduzca a una actitud amorosa y responsable en el cuidado de la creación". Los firmantes aseguran que después del diálogo en estos últimos 50 años "ya no son extraños" y aseguran que se ha aprendido "que lo que nos une es más de lo que nos divide".

También se lamenta que luteranos y católicos hayan "dañado la unid ad de la Iglesia" y se explica que "las diferencias teológicas estuvieron acompañadas por el prejuicio y por los conflictos, y la religión fue instrumentalizada con fines políticos". "Nuestra fe común en Jesucristo y nuestro bautismo nos pide una conversión permanente, para que dejemos atrás los desacuerdos históricos y los conflictos que obstruyen el ministerio de la reconciliación", agrega el documento. La declaración común sirve también para expresar el compromiso de ambas Iglesias para "eliminar los obstáculos restantes que nos impiden alcanzar la plena unidad".