31.000 'fitipaldis' en un año

El radar de la AP-7 entre Amposta y Ulldecona es el único que está situado en una autopista de peaje en Catalunya

Su éxito radica en haber reducido en un 68% el número de accidentes, dice Trànsit

Un camión pasa bajo el arco de inicio de un radar de tramo en las comarcas del Ebre.

Un camión pasa bajo el arco de inicio de un radar de tramo en las comarcas del Ebre. / JOAN REVILLAS

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SÍLVIA BERBÍS / ULLDECONA

Es el único radar de tramo, de los 13 instalados en estos momentos en la red viaria catalana, que controla la velocidad del tráfico en una autopista de peaje. Y atención si conducen por esa AP-7 entre Ulldecona y Amposta (Montsià) porque deberían recordar, a lo largo de nada menos que 18 kilómetros, que dos pequeñas cámaras estarán atentas al tiempo con el que cubre su recorrido. Si lo cubre en menos de nueve minutos, habrá cometido una infracción por exceso de velocidad. Son muchos a los que se les va la memoria en algún momento en esos casi 10 minutos, porque en el primer año de funcionamiento del punitivo cinemómetro, ha capturado a 31.425 infractores. No todos tienen que acabar en sanción, apunta el Servei Català de Trànsit, pero la mayoría sí. Todo un récord cuantitativo.

En el tramo observado por el radar, entre los puntos kilométricos 325,1 y 343,1 en dirección a Tarragona, pasan a diario una media de 14.522 vehículos, lo que al año equivale a 5,3 millones. Frente a ese volumen, los expedientes iniciales abiertos en un año, desde que el 13 de junio del 2015 entrara en actividad, representan un 0,6% del tráfico.

Al 0,6% del tráfico que ha circulado  por el lugar desde junio del 2015 ha sido expedientado

“Es uno de los que más infracciones de velocidad media detecta de toda la red porque estamos hablando de una vía por la que circula un volumen de tráfico elevado a lo largo del año y también influye el hecho de que se trate de una autopista, porque precisamente en este tipo de carreteras la gente conduce con cierto relax en lo que se refiere a la velocidad y está muy extendida, en general, la mala costumbre de superar en autopista los 120 kilómetros por hora permitidos”, lamenta Òscar Llatje, del Servei Català de Trànsit. Admite que, al ser tan extenso el tramo, “el conductor ve el anuncio que le informa de la presencia del radar de tramo pero luego se relaja y regresa a la mala costumbre”.

TRAMO COMPLICADO

En cualquier caso, se ubicó en esa zona el cinemómetro, explica, “porque se dan unas condiciones de viento que aconsejan una velocidad controlada, también porque podía implantarse sobre un tramo largo y porque la accidentalidad que registraba era muy alta”, asegura. La eficacia de un radar de tramo, sostienen las autoridades, no se mide en términos de infracciones, sino de reducción de la siniestralidad, y en ese sentido, defienden la utilidad del sistema implantado en una vía que presentaba cifras elevadas de accidentes con muertos o heridos graves: un 4,73 de media anual.

Desde que el radar opera, la cantidad ha caído en picado a 1,5 accidentes de media al año, si bien, precisamente uno de ellos, ya instalado el radar, ha sido uno de los más importantes de la historia viaria en Catalunya, ya que perdieron la vida en ese tramo 13 estudiantes que viajaban en autobús al paso por el término municipal de Freginals. El exceso de velocidad, sin embargo, no se apuntó como causa principal del siniestro-. En términos de accidentalidad y no de víctimas, las cifras se han reducido en un 68%, lo que entra en los parámetros esperables en un radar de tramo. “El efecto sobre la seguridad viaria es brutal”, defiende Llatje.

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“Para nosotros no es la principal medida que pueda tomarse porque, como es el caso, cuando una carretera presenta altos registros de siniestralidad es preciso evaluar bien las causas que los provocan y que no se limitan siempre a la velocidad, porque podría ser que faltaran áreas de descanso, como es el caso, o quizás falte mantenimiento en el firme de la vía o deban tenerse en cuenta otros muchos factores antes de hacer recaer siempre la presión sobre el conductor vía sanciones”, lamenta Àngel Porres, portavoz del movimiento vecinal Per una AP-7 gratuïta ja.