"El colegio no debería colonizar la vida familiar"

El sociólogo Mariano Fernández Enguita cuestiona los deberes, pero sostiene que, en caso de haberlos, deben ser diversificados y personalizados

Mariano Fernández Enguita, profesor de Sociología en la UCM.

Mariano Fernández Enguita, profesor de Sociología en la UCM. / AGUSTÍN CATALÁN

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MARÍA JESÚS IBÁÑEZ / BARCELONA

Mariano Fernández Enguita dirige el grupo de Estudios y Análisis de Sociología de la Educación de la Universidad Complutense de Madrid, donde ha investigado sobre desigualdades escolares, la organización de los centros y la profesión docente. Este sábado ha participado en las jornadas Aprendizaje 360o, organizadas por el Colegio Montserrat.

Está usted en Barcelona participando en un foro de intercambio sobre cómo ha de ser la educación del siglo XXI ¿Cree que tienen cabida los deberes en esos modelos? No puede ser que el colegio colonice la vida familiar, que las tareas escolares invadan los hogares solo porque las escuelas han decidido concentrar sus horarios y se encuentren con que han de mandar trabajo para hacer en casa. Dicho esto, yo opino, de todos modos, que no existen fórmulas homogéneas y que los niños también pueden realizar pequeñas tareas fuera del colegio.

¿Cómo cuáles? Pues por ejemplo trabajando fuera del aula una parte de un proyecto, pero no como algo que impone el profesor. Si partimos de la base de que la enseñanza se va haciendo cada vez más diversificada y personalizada, más adaptada al ritmo de aprendizaje del alumno, habrá estudiantes que quizás necesiten reforzar algún área. Eso se puede hacer también en casa.

¿Le parece que las escuelas y en particular los maestros están preparados para trabajar de esta manera, con las llamadas nuevas metodologías? El sistema educativo español tiene recursos, está bien dotado porque años atrás se hizo un esfuerzo muy importante... Con lo que hay ahora se pueden hacer muchas cosas. Yo no comparto en absoluto el discurso de que no hay recursos o medios, el problema es que hay que saber cómo usarlos.

Entonces, ¿quizás habría que incidir más en la formación de los maestros, tanto la inicial como la permanente? Comparto la opinión de aquellos que defienden que el acceso a los estudios de Magisterio sea más exigente y selectivo. Tendremos mejores profesores si somos capaces de atraer a los más motivados y a los más capacitados. Y respecto a la formación permanente de los docentes que ya están en ejercicio, ¿qué quiere que le diga? Es una responsabilidad individual de cada profesor seguir formándose. Cierto es, hay que reconocerlo, que la administración tampoco pone las cosas fáciles y que la formación permanente se ha burocratizado mucho.

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¿Qué debería hacer la Administración? De entrada, recuperar los niveles de inversión que había hace unos años, pero para volver a hacer inversiones de forma eficaz y eficiente. Y estimular la innovación, aunque en este asunto cada centro goza ya de autonomía para hacerlo. Las direcciones de los colegios son determinantes en este tema y por eso la escuela concertada va, en la mayoría de los casos, por delante de la pública en la incorporación de nuevas metodologías, porque tiene planes y recursos para innovar.

¿Cómo afectarán las reválidas a estas experiencias innovadoras? Evidentemente las reválidas impondrán en muchos centros el efecto que conocemos como de adaptación al examen, lo que condiciona la manera de enseñar. Hay que cambiar el modo de evaluar al alumno, pero no creo que la reválida sea la solución. Yo soy más partidario de las repescas o los exámenes de segunda oportunidad.