29 oct 2020

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Los cánones de la industria y la moda 'curvy'

Las franquicias están lejos aún de sustituir sus maniquíes delgados

Los patrones de los que surgen las colecciones siguen inalterables

CARME ESCALES / BARCELONA

Tal como afirman las artífices del blog www.soycurvy.comalimentado por Raquel y Lidia desde Barcelona y Madrid, respectivamente, «la sociedad está pidiendo a gritos normalidad, aceptación y evolución del ideal de belleza. Y el fenómeno 'curvy' es un reflejo de ello. Ojalá llegue el día en que no sea noticia que una chica con curvas protagonice una campaña de moda, que sea tan normal como nos parece ahora el estereotipo de chica delgada, blanca y rubia», introducen las blogueras 'curvy'.

Pero la industria de la moda tiene sus propios criterios, prioridades, exigencias y tiempos. «Al final, también es una cuestión de practicidad. Lo más fácil y menos costoso es partir de una colección estándar, de una talla 38 o máximo 40, porque requiere menos ropa y porque siempre es más fácil pasar de un patrón pequeño a uno más grande que al revés», detalla Pilar Pasamontes, historiadora de la moda y directora científica del IED (Institut Europeu de Disseny) «Hay mucha gordita encantada de la vida y la moda 'curvy' es una reivindicación de ellas mismas, que son una brecha de mercado intersante, pero cambiar toda la estética de una moda es difícil», considera Pasamontes. Para ella, «el fenómeno 'curvy' es, sobre todo, un fenómeno de redes sociales. En Instagram hay fotos de mujeres 'curvies' con uno o dos millones de seguidoras. Gente muy poco conocida se ha dado a conocer por romper con lo establecido en la industria de la moda. Les hacen un favor a mujeres como ellas y, como líderes de opinión también a las firmas de moda, pero los maniquíes que tenemos para trabajar, siguen siendo delgados», concluye Pasamontes.

ROMPER CON EL ESTEREOTIPO

 «La tendencia 'curvy' pegó fuerte en el 2014 y el 2015, cuando algunas marcas empezaron con las tallas XXL, entre ellas Calvin Klein y Raph Lawren, y otras como Mango empezaron con lineas de 'supersize'», repasa Montse Martorell, historiadora del arte y participante en numerosos seminarios y simposios especializados de historia de la moda, moda ética y márketing de moda. «La moda es un flujo que, durante muchos años, ha impuesto sus esterotipos: cuerpos esbeltos, casi imposibles por delgados, que han inducido a estilos de vida concretos y a transtornos alimentarios, por lo que algunas marcas han recibido críticas. Todavía se calcula que al menos el 90% de las adolescentes no están contentas con su cuerpo», informa Martorell.

«La tendencia 'curvy' empezó como una provocación, romper con los estereotipos de las grandes marcas tanto de gama alta como 'low cost', pero seguimos en una cultura en la que el cuerpo tiene demasiado valor. En mi opinión, se ha despersonalizado el cuerpo, se ha hecho cultura de él, tiene un valor social, y se echa de menos identidades fuertes con interioridad», agrega Martorell.

Marina Rulló, especialista en estética y juez en concursos de moda 'curvy', cree que «a ciertas firmas les ha ido de perlas abrir el abanico de posibilidades de mercado, pero tampoco se debería caer en el error de mitificar el sobrepeso».