24 oct 2020

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INVESTIGACIÓN EN MARCHA

La sombra de un crimen machista planea sobre la explosión mortal de Premià

Muere sin poder declarar la pareja de la mujer fallecida en la deflagración del 18 de septiembre

Varias personas han acudido a los Mossos para explicar su sospecha de que el siniestro fue provocado

GUILLEM SÀNCHEZ / PREMIÀ DE MAR

La expareja de la mujer fallecida en la explosión de Premià intenta escapar del incendio refugiándose en el balcón. / ENRIQUE GONZÁLEZ

A las ocho de la mañana del domingo 18 de septiembre el domicilio que compartían María José y José María -Chema- en Premià de Mar saltó por los aires. La mujer falleció y el hombre quedó malherido. Dos semanas más tarde, el humo que generó sigue sin disiparse del todo. La muerte de Chema, confirmada durante el sábado por el Hospital del Vall d’Hebron, ha evaporado la manera más sencilla para despejar la causa que originó la explosión.

Los rumores sobre un supuesto crimen machista enmascarado con la deflagración corrieron rápido por el pueblo. Las dos vías que los Mossos tienen para acreditar estas habladurías (la autopsia y la inspección ocular de los escombros), de momento, no las confirman. La autopsia practicada al cadáver de María José no lo aclaró. La inspección, que ya se ha realizado, todavía no ha aportado tampoco ningún resultado concluyente. No hay constancia de denuncias judiciales de la mujer contra el hombre por malos tratos.   

HOMBRE EN LA CORNISA

De la explosión de este bloque de Premià, que además de cobrarse las vidas de María José y Chema dejó heridas a 17 personas (todas ya con el alta médica) y mantiene desalojadas a 34 familias, queda para el recuerdo la imagen de un hombre desnudo colgado en la cornisa de un segundo piso. Desde los balcones contiguos, los vecinos grabaron vídeos mientras le pedían que resistiera. El hombre era Chema, que al morir antes de ser interrogado por los Mossos seguirá sin revelar cómo llegó hasta esa cornisa y por qué estaba desnudo.  

Los equipos de emergencia lo trasladaron al hospital de Barcelona y el primer parte, un 30% de su superficie corporal quemada, era grave. Poco después, se complicó y pasó a ser crítico. Este sábado ha terminado falleciendo. 

"LA VOY A LIAR"

El juez de Mataró que instruye este caso decretó el secreto de sumario de todas las actuaciones. Desde el comienzo esto abrió una brecha entre lo que se comentaba en la calle y lo que oficialmente podía confirmarse.  

Chema vio el Leganés-Barça en el Celler de Premià. Se tomó 4 o 5 cervezas y se comió un bocadillo de tortilla. Sobre las cuatro de la tarde, se marchó. En este bar lo recuerdan como un “buen tipo” que bebía “bastante” y que siempre pagaba su cuenta. En el Deportivo, por el contrario, otro local cercano, la propietaria le prohibió la entrada hace cuatro años por armar allí alguna bronca. En el Raconet, muy cerca de su vivienda, terminó la noche del sábado.

Había bebido bastante e incluso fue grabado en estado de embriaguez en este bar. El vídeo circula por los teléfonos de muchos de los vecinos del municipio. Antes de marcharse, se despidió de un cliente con las siguientes palabras: “Este abrazo que te doy será el último, la voy a liar”. La pareja de este cliente, que escuchó también las amenazas de Chema, ha relatado a este diario que al día siguiente, al saber de la explosión, decidieron explicar a los Mossos este incidente.

ULTIMÁTUM DE MARÍA JOSÉ

Algunas compañeras de María José, empleadas en un Sorli Discau, aseguraron también a los policías que la mujer había afirmado los días anteriores al suceso que le había dado un ultimátum a Chema. Quería que se fuera de casa porque la relación se había deteriorado y quería romper con él.

Estas y otras declaraciones han disparado los rumores en Premià, donde algunos vecinos de los fallecidos hablan de discusiones y gritos frecuentes en el domicilio. Los Mossos, que también han escuchado a los hijos que ambos tenían de matrimonios anteriores, las tienen en cuenta pero siguen buscando un indicio que confirme que la etiología de la explosión es criminal. Por el momento, no hay ninguna evidencia que sustancie la amenaza de Chema y el miedo que tenía María José.  

Las familias siguen desalojadas

La detonación, independientemente de las causas, ha alterado la vida de 34 familias que residían en el bloque de viviendas dañado y en domicilios de inmuebles cercanos a la explosión. La estructura del edificio implicado ha quedado tan afectada que hasta que los peritos no confirmen que es segura nadie podrá regresar a su casa.

José Luís, el propietario de una residencia ubicada justo delante del piso de María José y Chema, ha explicado a este diario que las previsiones más optimistas estiman que podrán regresar “en dos meses” y las más pesimistas en “cuatro”. Muchas de estas familias han abandonado ya el hotel que los acogió temporalmente porque ya han encontrado otro piso de alquiler.

“Yo lo único que sé es que me estoy quedando tonto de cargar tablones para apuntalar el edificio”, decía esta tarde uno de los albañiles -los únicos que entran en el bloque- encargados de reforzar el bloque tras la deflagración.