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Realidad virtual para la enseñanza infantil

Algunos colegios utlizan sistemas interactivos que proyectan imágenes en el suelo para reforzar el aprendizaje de números y letras

Carmen Jané

Alumnos del colegio Mare de Deu del Carme de Terrassa, con el Ninus.

Alumnos del colegio Mare de Deu del Carme de Terrassa, con el Ninus. / Nuria Puentes

La realidad virtual no solo se utiliza en la educación para enseñar cómo usar máquinas complejas (en ocasiones con gafas de realidad aumentada que proyectan los próximos pasos a realizar sobre una superficie real), sino que también está llegando a niveles más básicos y aprendizajes más simples. Una empresa de Barcelona ha desarrollado Ninus, un ordenador que proyecta programas interactivos en el suelo de las aulas y que permite a los profesores reforzar conocimientos mediante el juego con alumnos de entre 3 y 7 años.

"El objetivo de nuestro proyecto es cumplimentar el aprendizaje mediante la interacción y el movimiento en un entorno motivador para los niños", explica Pilar Sala, coordinadora de educación infantil del colegio Mare de Deu del Carme de Terrassa, uno de los varios centros que lo utilizan en Catalunya, entre ellos algunos públicos.

Varios programas les ayudan a ello. "Hay uno que es un huerto que hay que regar para que crezcan las verduras pero hay piedras que impiden que llegue el agua. Las piedras van marcadas por números y los niños han de crear un orden, saltar sobre las piedras que hay que quitar y así ir regulando el agua", afirma. Es un modo virtual de reforzar los números, la habilidad de clasificar y la coordinación.

Otros programas permiten trabajar con los colores, las letras... Y el profesor se los puede configurar a su gusto, señala Adso Fernández, coordinador de Ninus, que ha hecho una versión también para animación.

"Es hacer parte del aprendizaje jugando y a los niños les motiva mucho más y les anima a participar. Hay niños que son muy tímidos y esto hace que tengan ganas de participar, porque lo han de hacer de uno en uno. Luego hay quien se queja de que no lo ha hecho, porque quieren seguir jugando", afirma Anna Martínez, profesora de P-5. "Es un paso más sobre las pizarras digitales, porque así los niños se mueven", señala Sala.

Con niños muy acostumbrados a acceder al móvil y a las tabletas, esta herramienta está, sin embargo, limitada a tres días a la semana durante 30 minutos.

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