19 sep 2020

Ir a contenido

África ha perdido 111.000 elefantes en una década

La caza furtiva por el marfil y la destrucción de sus hábitats han reducido la población a 415.000 ejemplares

EL PERIÓDICO / BARCELONA

Incautaciones de marfil en el Parque Nacional de Nairobi, el pasado mes de abril.

Incautaciones de marfil en el Parque Nacional de Nairobi, el pasado mes de abril. / DANIEL IRUNGU / EFE

El mismísimo príncipe Guillermo de Inglaterra daba eco mundial al problema la semana pasada en Londres al calificar de "inaceptable" la compraventa de márfil y cuerno de rinoceronte e instar a adoptar medidas urgentes para evitar la extinción de especies "icónicas". Pocos días después empezaba la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES) en Johannesburgo, donde entre otros muchos puntos se tratará la legalización del comercio de marfil. Un debate complejo y con intereses enfrentados, en el marco de los datos expuestos hoy domingo: en el 2015 se contabilizaron 415.000 elefantes, unos 111.000 menos de los que había en el 2006.

Delegados de 182 países firmantes votarán hasta el 4 de octubre un total de 62 propuestas para cambiar las regulaciones existentes sobre otras tantas especies amenazadas. De momento, se dan a conocer datos y estudios que constatan el peligro de extinción de estos animales en algunas zonas.

El elefante africano ha sufrido la mayor caída de población de los últimos 25 años, debido a la caza furtiva, según datos del Informe sobre la Situación del Elefante Africano, que acaba de darse a conocer y ha sido elaborado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

La destrucción del hábitat en el que viven estos animales es otro de los factores que ha llevado al descenso de la población en el continente, que padece los niveles más altos de caza furtiva desde la década de 1980. "Estos nuevos números revelan la alarmante situación del majestuoso elefante", declaró el sábado Inger Andersen, directora general de UICN. Ese mismo día en Bangkok se celebró una manifestación, con elefantes incluidos, reivindicando el final de las matanzas.

La Convención sobre el Comercio de Internacional de Especies Protegidas debate estos días la posible legalización del comercio de marfil

África Oriental, que alberga alrededor de un 20% de la población del continente, es la región más afectada por la caza ilegal para extraer a los animales el preciado marfil de sus colmillos.

El número de elefantes en esta zona ha disminuido en los últimos diez años en un cincuenta por ciento. Por contra, Ruanda, Kenia y Uganda han conseguido estabilizar o hacer crecer sus poblaciones.

ZONAS CON REPOBLACIÓN

En la actualidad el 60% de los elefantes africanos se concentran en el sur del continente, donde Namibia, Sudáfrica, Zimbabue y Botsuana mantienen con éxito la buena salud de sus poblaciones pese al aumento de la caza en algunos puntos de Zimbabue y en Mozambique.

Zimbabue y Namibia -que poseen el 22% de la población de elefante africano- piden que se les permita vender en el mercado internacional sus reservas de marfil e incluso los colmillos de algunos de sus ejemplares vivos, una propuesta a la que se oponen los grandes grupos conservacionistas.

Otra propuesta, presentada por más de diez países africanos y también rechazada por ONGs como WWF, plantea prohibir por completo el comercio de marfil.

Los partidarios de más flexibilidad argumentan que contribuiría a saciar la demanda de esta materia prima y disminuiría así la caza furtiva y el comercio ilegal. Sus detractores, en cambio, creen que la legalización disparará la demanda y permitirá a las mafias vender como legales colmillos obtenidos clandestinamente.  

El príncipe Guillermo, que parece querer borrar las imágenes tradicionales de aristócratas y monarcas en safaris africanos, puso la nota sentimental al recordar que cuando él nació el continente rondaba el millón de ejemplares, frente a la enorme reducción en el 2015, cuando nació su hija. Calculó que a este ritmo cuando la heredera tenga 25 años y si la avidez de marfil no cesa, "esta especie habrá desaparecido".