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Dubrovnik fijará un cupo máximo de 8.000 turistas al día para el centro histórico

Las autoridades locales restringirán el acceso a la ciudad, que en los últimos ocho meses ya ha recibido a casi 13 millones de visitantes

IRENE SAVIO / ROMA

Una familia observa, desde un mirador, el centro histórico de la ciudad croata de Dubrovnik.

Una familia observa, desde un mirador, el centro histórico de la ciudad croata de Dubrovnik. / AFP / STRINGER

Hace un calor sofocante y, para eludir a la multitud, la mujer apresura el paso a la altura de la Puerta de Pile, dirigiéndose hacia la Stradum, la calle principal de unos 200 metros de longitud, por donde pasaron venecianos, turcos e incluso Napoleón. El objetivo es acercarse a la Torre del Reloj y la Columna de Orlando, quien según la leyenda salvó a Dubrovnik de los sarracenos. Pero no hay manera. Entre tanto gentío, a la derecha y a la izquierda, la marea imparable avanza al unísono, imposibilitando la iniciativa autónoma. Así es Dubrovnik, la joya croata del Adriático, en verano. 

Hasta hace algunos años, después de la guerra que asoló la región y llevó a la desintegración de Yugoslavia, Croacia era la hermana pobre de los grandes países europeos receptores de turistas, Italia, España y Grecia: con menos turistas y menos infraestructuras. Pero los vientos están cambiando también en la antigua república yugoslava. Según datos enviados a este diario por el Ministerio de Turismo de Croacia, en los primeros ocho meses de este año, el país ha recibido una avalancha de 12,9 millones de turistas, más de las llegadas totales registradas en el 2013 y el pico histórico del turismo en Croacia. Un 'boom' que ya se está convirtiendo en tendencia, al haber el número de los viajeros ya crecido un 9,3% entre el 2014 y el 2015, según la misma fuente.

La ciudad croata ha recibido en los últimos ocho meses un alud de 12,9 millones de visitas

ALTERNATIVA A TURQUÍA Y FRANCIA

Croacia, que entró en la Unión Europea en el 2013 y cuya economía (no muy boyante) se apoya en los servicios, se suma así a los países del sur de Europa que están viviendo su particular agosto en el turismo, cómplices los atentados yihadistas y la inestabilidad política y social que ha azotado otros países, en particular Turquía, Francia y los del Norte de África. “Los ciudadanos que más vienen son de Alemania, Eslovenia, Austria, Italia y Polonia”, precisa Nikola Petričević, encargado de prensa del Ministerio de Turismo, al desgranar los datos de esta industria que representa hoy el 28,3% del PIB croata (en el 2014) y da trabajo a cerca de 320.000 croatas, el 30% del total.

Dubrovnik, uno de los principales destinos de los viajeros que visitan el país, junto con las ciudades de Rovinj, Porec, Medulin y Umag, es testigo clave de este auge. “En el 2008, recibimos a 1,7 millones de turistas, mientras que hace tres años alcanzamos los 3 millones y la estimación para este es de 3,6 millones”, cuenta a EL PERIÓDICO Petar Ipšić, del ayuntamiento de la ciudad. El pequeño centro histórico, rodeado por dos kilómetros de muralla y golpeado en 1991 por los bombardeos ocurridos durante el conflicto yugoslavo, ha llegado a recibir hasta 10.000 viajeros en un solo día en agosto.

SALTAN LAS ALARMAS

No obstante, como ha acontecido en otras ciudades turísticas del sur europeo, el turismo masivo en la ciudad también ha hecho saltar las alarmas, y la consiguiente queja, de organizaciones como la Unesco, agencia que considera al sitio Patrimonio Mundial de la Humanidad desde 1979. Algo que, a su vez, ha provocado que el alcalde de la ciudad, Andro Vlahuši, anunciase un plan que entrará en vigor la próxima temporada y que prevé restringir a un máximo de 8.000 las entradas en el casco antiguo. Esto se hará mediante un sistema de cámaras de vídeo que serán colocadas en las tres entradas de la ciudad y en el puerto, y cuya información será enviada a hoteles y cruceros para desanimar a los viajeros a visitar la zona en los momentos de mayor tráfico. 

El billete de entrada al área amurallada se encarecerá y las paradas de autobuses se alejarán de la puerta de acceso

“Hemos invertido cantidades importantes de dinero en promocionarnos y queremos que los turistas vengan, estamos orgullosos de ellos, pero Dubrovnik es una ciudad frágil, patrimonio de la Unesco, y queremos que así siga”, argumenta Ipšić. Por ello, tras informarles de la saturación del lugar, a los viajeros se les ofrecerán destinos alternativos, como visitar la cercana isla de Lokrum, precisa. Otras iniciativas serán la subida del precio del billete para acceder al casco antiguo, de 120 a 160 kunas (unos 21 euros), y que los autobuses se estacionen a 600 metros de la principal entrada del casco viejo, en lugar de hacerlo enfrente, como ha ocurrido hasta ahora. 

Temas: Croacia Turismo

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