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Un bebé, tercera víctima mortal del brote de enterovirus en Catalunya

Una infección fulminante mata a una niña de menos de un año que permaneció un mes en la UCI

Varios de los 110 menores afectados sufren graves secuelas neurológicas y parálisis

ÀNGELS GALLARDO / BARCELONA

RICARD GRÀCIA / JOAN VILÀ

Un enterovirus encefalítico A-71 de excepcional letalidad causó la muerte el pasado lunes a una niña de menos de un año que desde el pasado 31 de julio permanecía ingresada en una unidad de cuidados intensivos (UCI) del Hospital del Parc Taulí, de Sabadell. La fulminante evolución del virus que afectó a la pequeña, cuya infección fue diagnosticada pocas horas después de su hospitalización sin que esto haya permitido salvarle la vida, se inscribe en el pequeño porcentaje de casos de enterovirus que en apenas unas horas inician un empeoramiento gravísimo y fatal.

"Esto sucede con entre un 3% y un 5% de las infecciones por enterovirus, en todos los países donde se han producido brotes de este tipo", ha afirmado el doctor Carlos Rodrigo, responsable del área pediátrica del Hospital del Vall d'Hebron, centro que ha atendido a una treintena de los 110 niños que desde el pasado abril han sufrido un proceso vírico similar. Salut considera cerrado este brote, ya que desde mediados del pasado junio se ha reducido de forma sustancial la cifra de infecciones por enterovirus con afectación neurológica grave. "La consideracion de brote exige que haya una significativa concentración de casos", afirmó Joan Guix, responsable de la Agència de Salut Pública de Catalunya (ASPC).

Salut considera cerrado el brote por enterovirus, que ha afectado a 110 niños desde el pasado abril

Esta muerte es la primera que ha sido atribuida sin matizaciones al brote vírico iniciado en abril, ya que ha podido establecerse el carácter de la infección a partir de los sígnos clínicos que mostró la niña -fiebre alta, vómitos, extrema debilidad y somnolencia, entre otros-, se han comprobado en pruebas de imagen las lesiones causadas y ha sido posible identificar el virus A-71 en la sangre de la bebé. La muerte de otros dos niños vinculados con este episodio -una paciente de Reus (Tarragona) y un pequeño de Mataró- no reunieron todas estas características, por lo que, según ha puntualizado Josep Maria Argimon, subdirector del Servei Català de la Salut (CatSalut), no es posible atribuirlas por completo a este brote. En el caso de la niña de Reus no se identificó el virus y en el de Mataró no coincidió su sintomatología.

OBLIGADOS A INFORMAR

La niña fallecida el lunes fue trasladada al Hospital de Granollers el pasado 30 de julio. Sufría fiebre, vómitos y síntomas equivalentes a un contagio vírico común. Regresó a su domicilio, pero los médicos advirtieron a la familia de que estuvieran muy atentos a la evolución de la pequeña, y les sugirieron que regresaran al hospital si no mejoraba en pocas horas, ha asegurado Guix. "Las infecciones por enterovirus no son de declaración obligatoria por parte del médico, pero ante este brote las hemos considerado procesos de vigilancia reforzada, lo que, en la práctica, obliga a los facultativos a comunicar a Salut Pública los casos detectados", ha añadido. El 31 de julio, la bebé volvió al hosptial de Granollers y fue derivada de inmediato al del Parc Taulí, donde ingresó en la uci.

EN POCAS HORAS

"En pocas horas, de forma fulminante, el proceso pasó a ser de graverdad altísima -ha explicado Rodrigo-. Los médicos sabían a lo que se enfrentaban y aplicaron todas las medidas disponibles, pero, en estos casos, todos los recursos sirven de poco. No existe un antivirus que frene a un enterovirus de este tipo, ni vacuna o fármacos con los que tratarlo".

El último niño aún hospitalizado, que en breve será dado de alta, sufre graves secuelas neurológicas

El brote por enterovirus encefalítico se inició en Catalunya el pasado 7 de abril, con la identificación del primer niño afectado, y concluyó el 30 de agosto. El serotipo A-71 identificado en la mayoría de los 110 niños agrupados en este episodio causa alteraciones neurológicas graves, particularidad que lo distingue de las decenas de variantes de este virus cuyo contagio evoluciona con síntomas leves de tipo gastrointestinal o respiratorio. Varias decenas de estos pequeños fueron hospitalizados con alteraciones graves del sistema nervioso central. Uno de ellos sigue ingresado en el Vall d'Hebron y hace pocos días fue trasladado de la uci a una cama de hospitalización. "Sufre graves secuelas neorológicas -ha asegurado Rodrigo-. En los próximos días recibirá el alta médica".

En esa misma situación se encuentra un número indeterminado de pequeños, que han sobrevivido a la infección pero están afectados de parálisis de partes de su cuerpo y dificultades sensoriales múltiples. Salut prevé informar en breve de todos ellos, aunque no "pormenorizadamente y con detalle", ha advertido Argimón.

EXTREMAR LA HIGIENE

La noticia de esta muerte no debería inquietar a los familiares de niños que sufran fiebre y síntomAs de infección vírica, han advertido especialistas, pero sí es conveniente, han añadido, que se extremen las medidas de higiene en el cuidado de los pequeños, en especial si están enfermos. "No es posible prever cuándo una infección por enterovirus que en principio se presenta como un proceso poco grave evolucionará de forma fulminante hacia una enfermedad gravísima", ha reconocido Rodrigo. Sí está comprobado, ha agregado, que los países que registran este tipo de brotes infecciosos difícilmente los repiten en los años inmediatos.

La infección afecta al núcleo de las funciones vitales

La encefalitis causada por un enterovirus no provoca acumulación vírica en el líquido cefaloraquídeo, como sí ocurre con otras inflamaciones de las membranas cerebrales. Las muestras víricas del serotipo A-71 se localizan en el rombencéfalo, el núcleo que enlaza la médula espinal con el centro troncal del cerebro. El rombencéfalo, protuberancia que contiene el bulbo raquídeo, rige las principales funciones vitales del cuerpo humano, con excepción del intelecto. De él dependen el habla, la capacidad de tragar, el movimiento de las extremidades, la respiración y el ritmo cardiaco. Estas funciones se alteran ante una infección.

A la forma infecciosa que caracteriza a la encefalitis por enterovirus detectada en Catalunya se la denomina en ambientes médicos 'mano-boca-pie' porque en esas tres zonas del cuerpo aparecen pequeñas costras, que también se reproducen en la faringe de los enfermos.

   

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