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La obsesión por la seguridad en los 'castells'

Los 'castellers' han implantado en los últimos años el uso de casco, redes protectoras y suelos atenuantes del impacto

RAFAEL MORALES / BARCELONA

Eran las 19.30 horas de la tarde del sábado, pero la actuación de una de las 'diadas' más atractivas del pasado fin de semana no había empezado aún a pesar de que tenía que haberlo hecho una hora y media antes. La plaza del Pou de Altafulla (Tarragonès) estaba repleta de público y de 'castellers', pero el ambiente, al margen del abrasante sol, era de tertulia y sosiego, mientras el alcalde, Fèlix Alonso, iba de un lado para otro con la intención de arreglar el entuerto. En ese momento llegó la primera ambulancia y todo se activó en la plaza.

Una actuación 'castellera' no puede empezar sin la presencia de al menos una ambulancia.

La situación vivida en Altafulla retrata la obsesión que supone la seguridad en los 'castells'. Este sábado, precisamente, se cumple el décimo aniversario de una caída que consternó al mundo 'casteller', pero que también lo agitó para convertir la seguridad en un santo y seña de su actividad, ya que reactivó la utilización del casco en los niños que suben a los pisos más altos. El 23 de julio del 2006, durante la 'diada' de Les Santes, los Capgrossos de Mataró sufrieron una caída en la que Mariona Galindo, una niña de 12 años que ocupaba la posición de 'dosos' en el ‘pom de dalt’ ('dosos', 'acotxador' y 'enxaneta'), sufrió un golpe que le causó la muerte 11 días después.

No son habituales las caídas con consecuencias tan graves como la que se produjo hace 10 años en Mataró

No son habituales las caídas con consecuencias tan graves, pero cada vez que se produce una, desde fuera del mundo 'casteller' se pone en tela de juicio la seguridad de esta actividad, declarada patrimonio inmaterial de la humanidad por la Unesco en el 2010. La Coordinadora de Colles Castelleres  (CCC) deja clara su postura en las primeras líneas de su informe sobre el riesgo de los 'castells': "Desde el mundo 'casteller' somos conscientes de que la impresión que tiene una parte de la sociedad en referencia a las torres humanas es que se trata de una actividad con un peligro importante. Esta percepción contrasta con la que tiene el 'casteller', a partir de la experiencia personal, y que se confirma con la información que nos dan los estudios existentes”.

CAMBIO FILOSÓFICO

La 'diada' de Les Santes de este domingo se centrará en los grandes 'castells' que prometen erigir en la plaza de Santa Anna los Capgrossos de Mataró, los Minyons de Terrassa y los Castellers de Vilafranca, pero también mantendrá en el recuerdo a la 'castellera' local fallecida. "La muerte de Mariona Galindo quizá tuvo un efecto dentro de las 'colles', pero el cambio filosófico de verdad en la seguridad se produjo a partir del 2004", con los estudios realizados por el departamento de Biomecánica del Centre d’Alt Rendiment de Sant Cugat, explica Daniel Castillo, director médico de la CCC.

El accidente mortal aceleró la implantación del uso del casco en los 'castellers' del 'pom de dalt'

 Aquella fatal caída del 'quatre de nou amb folre' aceleró la implantación del casco y la apuesta definitiva por el cultivo de la seguridad en los 'castells'. Coincidió con el debate que enfrentaba a los partidarios de introducir el casco en los niños del 'pom de dalt' y los que se escudaban en la tradición y eran contrarios al uso de esa protección. El día antes a la caída, el 22 de julio del 2006, la CCC había repartido 16 cascos para iniciar un estudio piloto sobre su seguridad.

REDES DE SEGURIDAD

"La evolución de la seguridad en los últimos años ha sido excelente", valora Castillo. "La seguridad está cambiando los 'castells' y la manera de entenderlos, ya no sorprende ver medidas de protección", añade el responsable médico de la coordinadora en relación a elementos de seguridad que se han convertido en habituales como, además del casco, redes de seguridad en los ensayos, suelos atenuantes del impacto, protectores dentales y el prototipo de protector cervical en el que están trabajando en estos momentos. De todas formas, Castillo recuerda que los ensayos son básicos para mejorar la técnica y la seguridad. "Si las cosas se hacen bien, el riesgo es bajo", sentencia.

Temas: Fiestas