James Rhodes: "El caso de los Maristas resume todo lo que está mal en la protección del menor"

El pianista inglés cree que la Iglesia católica deberia decir "¡basta ya!" a los abusos, "cueste lo que cueste en términos de dinero o reputación"

El pianista James Rhodes, antes de la entrevista.

El pianista James Rhodes, antes de la entrevista. / JUAN MANUEL PRATS

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Manuel Vilaseró
Manuel Vilaseró

Periodista

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El pianista inglés James Rhodes se ha convertido en la cara más visible de la lucha contra los abusos sexuales tras la publicación de su libro ‘Instrumental’. Nadie como él nos había trasladado al interior del abismo. Un lugar en el que aún sigue una parte de él. Lo pasa mal en las entrevistas.

-¿Anima a todas la víctimas a exponerse como usted? Nunca he querido ser la cara visible de las violaciones, porque ante todo soy músico, pero sí que me prometí una vez que si tenía la oportunidad iba a hablar de esto. Por supuesto no es cómodo hacerlo. Pero se habla muy poco. Conocemos nombres de quienes han abusado, pero de víctimas conocemos muy pocos. Espero que más gente pueda hacerlo porque sería la manera de que estos abusos no continuaran.

-En su libro cuenta sin tapujos todos los detalles de las violaciones que sufrió y sus secuelas. Incluso en la conferencia de hoy ha confesado que cada vez que llora experimenta una erección en un reflejo fisiológico de lo que le ocurría. ¿Qué les diría a aquellos que opinan que esto solo alimenta el morbo? No se trata de buscar titulares sensacionalistas sino de que los demás puedan llegar a sentir algo parecido a lo que sufre una víctima, que la gente llegue a saber la importancia del daño. A veces necesitamos una bofetada de realidad en la cara. No es lo mismo decir que has sufrido abusos que contar cómo durante años un hombre que medía tres veces más que tu te tumbaba en una colchoneta y te introducía su pene hasta hacerte sangrar. Sufrí enfermedades mentales. Me tuvieron que internar. Años después me operaron tres veces y me pusieron una prótesis en la espalda por el daño causado en la columna.

-Tras el caso de los Maristas de Barcelona hay organizaciones que reclaman que en España los abusos sexuales a menores no prescriban. Yo denuncié mi caso cuando tenía 31 años. Y el profesor de gimnasia que me había violado fue detenido porque en el Reino Unido este delito no prescribe. En esos momentos era entrenador de boxeo infantil. En España habría seguido pudiendo violar a niños. Es una locura absoluta limitar la prescripción porque las víctimas tardan décadas en poder denunciar. A nadie se le ocurre que los delitos de los genocidas o los criminales de guerra prescriban.

-Nos consta que ha seguido con atención el caso de los Maristas, que empezó también por la denuncia contra un profesor de gimnasia. ¿Qué le ha parecido la respuesta de la orden religiosa? El caso de los Maristas resume perfectamente el problema. El secretismo de unos, la vergüenza de los otros. El proteger a los agresores y no escuchar a los niños. Ejemplifica perfectamente todo lo que está mal en un sistema que debería proteger a los niños. Lo que necesitan esas instituciones, ya sean los Maristas o la Iglesia católica, es decir ¡ya basta!, cueste lo que cueste, en términos de dinero o de reputación. Tienen que cambiar de actitud y cuidar de los miembros más vulnerables de la sociedad. Han fallado estrepitosamente. 

-¿Qué le diría a un niño que sufre abusos en silencio o los ha sufrido hace poco? Que lo siento mucho. Antes de que te sea fácil, te va a ser muy duro. Va a ser parecido a nacer con una discapacidad por la que vas a necesitar ayuda. No de la familia o la policía sino de las personas que de verdad te ofrezcan apoyo y comprensión. También le diría que no se puede perdonar. Y, sobre todo, le diría: No es tu culpa. Como decía un personaje de 'El indomable Will Hunting': “No es tu culpa, no es tu culpa, no es tu culpa”. Hay que repetirlo las veces que sea necesario. Ójala te cures.

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No hay más preguntas. Se acaba la entrevista. Respira con alivio.