"La fugacidad nos hace sentir seguras"

Un grupo de adolescentes explica que Snapchat propicia la desinhibición y analiza los riesgos que ello comporta

Laura y dos amigas suyas, en casa de la primera.

Laura y dos amigas suyas, en casa de la primera. / RAMON GABRIEL

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ADRIÀ PALACÍN / BARCELONA

En la plataforma de los mensajes y las imágenes fugaces, los vídeos y las fotos prevalecen sobre los textos, y los adolescentes son, sin lugar a dudas, la generación de la imagen. Laura y su grupo de amigas siguen interactuando de forma cotidiana más por Whatsapp que por Snapchat, pero esta red social ha conquistado un terreno bien delimitado de sus relaciones. "En Snapchat solemos hacer un repaso general para ver las historias de la gente", comentan. Cotilleo, vamos. La aplicación móvil les parece mucho más divertida que Facebook, a la que ya catalogan de "aburrida".

La espontaneidad en este "chat de instantáneas" (traducción de Snapchat) que permite modificar fotos y vídeos es un factor que estas adolescentes de Mollerussa valoran muchísimo. "Recuerdo un vídeo que colgó un chico donde salía un profesor dando clase y como este fue tuneado con barbas y orejas de burro", explica Laura entre risas. 

El icono del fantasma, además, no es un logotipo escogido al azar por esta red social, sino que se refiere a su principal atractivo: la desaparición de los contenidos que se comparten, entre uno y diez segundos después de haber sido abiertos por el receptor. Es lo que más atrae a este grupo de adolescentes, el hecho de poder intercambiar fotos, vídeos y comentarios con quien desean durante un tiempo muy limitado. Existe, no obstante, la posibilidad de crear las llamadas historias, contenidos que están disponibles para todos los contactos durante 24 horas.

La autodestrucción de fotos y vídeos hace coincidir a este grupo de amigas: "Nos hace sentir más seguras al ver como desaparecen las fotos". Sin embargo, después de descargarse la aplicación no tardaron en darse cuenta que se podían hacer capturas de pantalla de las fotos (fotos de las propias fotos). "Por lo menos, la aplicación te avisa de quién lo ha hecho", matiza Laura.

deshinibidos 

Tras su lanzamiento, a Snapchat se la acusó de ser una herramienta que propiciaba el 'sexting' (pasar fotos íntimas en un chat), con los riesgos de acoso que ello comporta. Para poner remedio a su mala fama inicial, la red social decidió incorporar la opción de poder ver quién ha visto tu mensaje, quien la ha visto dos veces y, sobre todo, quién ha querido retener tu instantánea, además de una guía para padres. Con todo, los expertos coinciden en que este sistema puede crear una falsa sensación de seguridad a los usuarios. "Muchos cuelgan fotos que si los padres pudieran ver, no las colgarían", afirman las jóvenes, asegurando que la mayoría llegan a aceptar a personas desconocidas de forma habitual.

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Aunque ninguna de ellas ha tenido ninguna mala experiencia, explican que una amiga suya se vio en apuros por haber pasado fotos comprometidas a alguien que las capturó. Su supuesto amigo enseñó las fotos sus compañeros de clase y, como era de esperar, estas corrieron a gran velocidad por los 'smartphones' de su colegio. "Hay que ir con mucho cuidado con este tema", dice Laura.

Máxime cuando la edad de los usuarios desciende cada vez más. Violeta, de 12 años, se descargó hace seis meses Snapchat porque asegura que todos sus amigos la usan. “En Snapchat nos divertimos sobre todo con los efectos, pero también nos gusta porqué al abrir un mensaje descubres dónde está y qué hace esa persona de manera muy visual”.