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Gente corriente

Antoni Camí: «La literatura y el cine han inspirado la impresión en 3D»

Carme Escales

Con solo 6 años, Antoni Camí (Barcelona, 1983) ya desmontaba y montaba ordenadores. Sus padres, abogados, le daban un destornillador y carta blanca, porque el potencial con la tecnología ya apuntaba maneras en el pequeño de sus tres hijos. Camí alternaba el básquet y sus juegos de infancia con el interés por la ingeniería. Cuando descubrió el mundo de la impresión 3D quedó fascinado. Esa gran afición le ha llevado a embarcarse en el In3Dustry From Needs to Solutions, el salón de la Fira de Barcelona que del 21 al 23 de junio reunirá en Montjuïc a los más expertos en la impresión aditiva.

Ingeniero industrial y químico. Es responsable de contenido del primer salón de 3D de la Fira.

-¿Cómo le llegó la impresión 3D? Fue en el último año de Química. En el Institut Químic de Sarrià mi proyecto de investigación fue sobre la impresión de huesos utilizando 3D. Y, a continuación, en el Instituto Dental de Leeds, en Gran Bretaña, del 2007 al 2008 me dediqué a estudiar la impresión de dientes de cerámica.

-¿Ya se están imprimiendo órganos del cuerpo humano? Sí, pero más que imprimir órganos para sustituir a los reales se hacen impresiones de estructuras similares a las orgánicas para investigar sin necesidad de utilizar un órgano real de un donante, o animales.

-¿Qué se está investigando ya gracias a la técnica de la emulación de esos tejidos? Piel. Con estructuras similares a la piel se está estudiando la toxicidad de ciertos productos en los campos de la estética y la dermatología. Otra investigación que se está haciendo en medicina es provocar el crecimiento de un órgano, como una oreja, a partir de una matriz tridimensional bañada en células madre. En cirugía ya se reproducen estructuras del cuerpo en 3D para ensayar operaciones y anticiparse a posibles problemas, fuera del cuerpo.

-La impresión de pistolas despertó reparos y miedos hacia la impresión 3D... Como en toda evolución en el campo de la tecnología, al final es la ética humana la que debe prevalecer por encima de la innovación. En la transferencia de conocimientos es la sociedad conjuntamente la que debe establecer lo que es bueno y lo que no. Yo, personalmente, pienso que la educación hace mucho más que la prohibición. Paralelamente a la investigación tecnológica aparece la necesidad de establecer protocolos para controlar la propiedad intelectual, la certificación de estructuras a nivel sanitario y asegurar su resistencia, y también la seguridad.

-¿Usted qué se ha impreso en casa? Lámparas, colgadores, fundas de móvil y herramientas. Fundas de móvil es lo que más reproduce la gente, en general.

-¿Dónde se puede aprender cómo dominar la impresión 3D y experimentarla? En Barcelona tenemos fab labs, ateneos de fabricación municipales y un fab café en la sede de Makers of Barcelona (MOB). Son espacios de uso y formación.

-¿Qué habrá en el primer salón del 3D? Habrá empresas internacionales de automoción y aeronáutica, arquitectura y hábitat, ventas y consumo y salud que ya usan la tecnología 3D, y los fabricantes para mostrar nuevas prestaciones. Esperamos a entre 2.000 y 3.000 personas.

-¿Adónde se enfoca ahora el perfeccionamiento de las impresoras aditivas, su nombre real, pues reproducen por capas? A los materiales, la tecnología más rápida y softwares con gestión de la información característica de cada cliente. Imagine enviar desde el móvil las características de tu pie e imprimir tus bambas. No viajan los productos, sino los archivos digitales.

-Ciencia ficción hecha realidad. Sí, la literatura y el cine ya nos lo han mostrado antes. En gran parte, en ellos se ha inspirado la impresión en 3D.

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