España incumple las leyes de protección de los niños inmigrantes

Un informe de Save the Children denuncia que no hay personal ni voluntad política para atender a los menores que llegan solos

 S. T. M., un menor extutelado de la Generalitat, el miércoles en Barcelona.

 S. T. M., un menor extutelado de la Generalitat, el miércoles en Barcelona. / JOAN PUIG

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TERESA PÉREZ / BARCELONA

El Estado español y las comunidades autónomas, entre ellas Catalunya, incumplen su obligación legal de proteger a los niños que llegan al país y priorizan su condición de inmigrantes irregulares sobre la de menores de edad. Justo al contrario de lo que debería ser. "No existe voluntad política ni tampoco personal especializado en infancia para identificar a los menores que se encuentran en peligro y darles la protección necesaria". Este contundente rapapolvo se refleja en el informe anual de Save the Children que se ha difundido este jueves. Hay más para redondear este desolador panorama: "No hay recursos suficientes y adecuados para atender" a este grupo social.

El trabajo 'Infancias invisibles' trata de iluminar la situación en la que se encuentran tres colectivos de menores especialmente vulnerables: víctimas de trata, refugiados y niños extranjeros no acompañados en España.

Los últimos datos de los que se tiene constancia son del 2014 debido a las obvias dificultades que existen para cuantificar a unas personas invisibles. Ese año fueron tutelados por el Estado 3.660 menores que habían llegado solos. La mayoría de ellos procedían de Marruecos y Argelia. En Catalunya, en los últimos cinco años se han abierto 1.816 expedientes de desamparo a menores extranjeros no acompañados. El año pasado, llegaron 377.

ABANDONADOS A SU SUERTE

El problema es especialmente sangrante para este colectivo porque, según denuncia Save the Children, "no todos los niños que llegan solos son tutelados, en muchas ocasiones el sistema los excluye y los abandona sin ningún soporte y sin documentación a la que tienen derecho". El informe va más allá a la hora de denunciar irregularidades de la Administración. Estos menores se encuentran con trabas para recibir protección y educación, para ser tutelados e, incluso, para denunciar las violaciones de los derechos que padecen.

Las comunidades autónomas en muchas ocasiones desprecian la documentación que aportan estos menores para acreditar su edad y su filiación. Se les somete a una radiografía de las muñecas o de la dentadura. Pruebas cuestionadas por Naciones Unidas o el Defensor del Pueblo. El resultado de estos análisis provoca que muchos chavales "se queden en un limbo sin derecho a la educación o a la sanidad y obligados a vivir en la calle, a menudo de la mendicidad o la prostitución". Y todo porque son menores según su documentación y mayores para la Administración española por las pruebas que les realizan. A Guiomar Todó, responsable de Save the Children en Catalunya, le preocupa la falta de visibilidad que tiene este colectivo en Catalunya donde también se "vulneran los derechos de estos menores". A su juicio, "el interés del niño es superior a todos", aclara.

ROSTRO DE NIÑO

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A nivel europeo, la situación no es mucho mejor. El director general de la oenegé, Andrés Conde, ha recordado que Europol ha cuantificado en más de 10.000 la cifra de menores en paradero desconocido en Europa. Para Conde, "estamos en ante una crisis mundial con rostro de niño".  

Uno de los colectivos más invisibles son, según el informe, las niñas víctimas de tráfico de personas para la explotación sexual. "Son invisibles para todos, menos para sus explotadores", revela la organización. La Policía contabilizaba en el 2014 un total de 13.983 mujeres y niñas en riesgo de tráfico de personas en España, pero según otras fuentes, la cifra puede ascender a 45.000. Catalunya carece de cifras oficiales, pero el SICAR-Adoratrius, organismo encargado de atender a estas víctimas, el año pasado ayudaron a 38 menores. El informe incluye el caso de Evelyn, que fue trasladada a un centro de menores de Madrid que no estaba especializado en casos como el suyo. "El primer fin de semana, la menor no regresó al centro y se teme que la hayan explotado de nuevo".