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Un nuevo rostro para una nueva vida

Un cirujano valenciano reconstruye la cara de una mujer marroquí con una severa deformidad que le provocó rechazo social en su país

LAURA L. DAVID / MANISES

El cirujano Pedro Cavadas y Samira Benhar, la  mujer marroqui Samira Benhar afectada por una severa deformidad del rostro, tras la reconstruccion realizada en el Hospital de Manises  

El cirujano Pedro Cavadas y Samira Benhar, la  mujer marroqui Samira Benhar afectada por una severa deformidad del rostro, tras la reconstruccion realizada en el Hospital de Manises   / MIGUEL LORENZO

Samira Benhar, de Casablanca (Marruecos), estaba un día en el parque con sus dos hijos cuando otra mujer se le acercó para preguntarle qué le pasaba en la cara. Lo normal era que entonces, cualquiera que se acercara a ella -incluso su marido- la rechazara fruto de la deformidad que una enfermedad genética había provocado en su rostro. Sin embargo, aquella mujer, que había estudiado Farmacia en Valencia, recordó que su hermana colaboraba con la Fundación Adra, que tiene proyectos de cooperación en Marruecos, y se comprometió a intentar ayudarla. Se llevó una foto de Benhar y, con mediación de aquella fundación y del Centro Cultural Islámico de Valencia, que se ha encargado de su alojamiento, manutención y acompañamiento, lograron que el cirujano Pedro Cavadas se hiciera cargo del caso.

Desde junio del 2015, Benhar se ha sometido a tres operaciones en el Hospital de Manises (Valencia). La mujer, de 39 años, padece una neurofibromatosis tipo I, una patología que produce el crecimiento incontrolado de tejido a lo largo de los nervios. Primero se le intervino para quitar el gran tumor que, aunque benigno, le había producido una deformidad en la parte derecha de la cara, con los consecuentes daños físicos y psicológicos.

La mujer padece una patología que produce el crecimiento incontrolado de tejido a lo largo de los nervios

“El tratamiento quirúrgico consiste en conseguir la simetría” facial, ha explicado este jueves el doctor Cavadas, que aceptó el caso porque tenía posibilidad de “mucha mejoría” y la consulta procedía de “una persona implicada que quería ayudar de forma honesta”. Cuatro meses después, Benhar fue operada de nuevo para quitarle el resto del neurofibroma, ubicado en la zona del ojo. En abril pasó por última vez por quirófano para colocarle una prótesis ocular y que su aspecto “fuera óptimo”. Aunque el tratamiento “realmente no acaba nunca”, según ha admitido Cavadas, que ha explicado que buscará la forma para ir a Marruecos o que ella vuelva a España y seguir tratándola de los problemas posteriores que puedan ir surgiendo.

“El doctor Cavadas me ha dado una vida nueva”, ha manifestado entre lágrimas Benhar, en una rueda de prensa en la que ha agradecido su ayuda a todas las personas que intervinieron para hacer posible su reconstrucción facial.

Después de 13 meses viviendo en Valencia, Benhar espera volver a su ciudad en “dos o tres semanas” y comenzar a reconstruir su vida, junto a sus hijos de 9 y 12 años, con los que solo ha hablado por teléfono desde que se marchó de Marruecos. Su intención es también vivir lejos de su marido, que en este tiempo no se ha interesado por la evolución de su enfermedad.

A través de donativos, la Fundación Adra ha reunido el dinero para el regreso de la mujer a su país y también para facilitarle una vivienda en la que pueda criar a sus hijos de manera independiente. “Necesita ingresos que puedan garantizarle la manutención de sus hijos”, ha explicado Manuel Pastor, responsable de proyectos en Marruecos de Adra. La fundación trabaja también para que Benhar pueda abrir algún negocio, entre los que barajan una tienda de confección de ropa, para que tenga “una vida normal”.