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Gente corriente

Àlex López-Durán: «Los alumnos ya conocen el 'aegypti' y lo identificarían»

Mauricio Bernal

La imagen es la siguiente: un montón de niños recorriendo la escuela en busca de mosquitos tigre. La siguiente: recorriéndolo armados con tabletas. La siguiente: buscando, está bien: no exactamente mosquitos tigre, sino potenciales lugares de cría. La imagen es la de una concienzuda batida infantil. La imagen es la del insecto demonio. «El objetivo era identificar potenciales lugares donde pudiera reproducirse», explica Àlex López-Durán, jefe del Departamento de Ciencias de la Escola Garbí Pere Vergés de Esplugues de Llobregat. Donde tuvo lugar la batida.

64 niños de un colegio de Esplugues rastrean lugares de cría del mosquito tigre y del transmisor del zika.

-Me imagino a los niños peinando los jardines. Algo así. Todo después de la debida preparación, claro.

-Cuénteme: cómo empezó todo. Empezó porque llegó al colegio la noticia de que había un programa de ciencia ciudadana de la Obra Social La Caixa. RecerCaixa.

-Ciencia ciudadana… Es un concepto. Como la sociedad está alejada de la investigación científica, se trata de hacerla partícipe. Este era un programa de ciencia ciudadana en los colegios.

-O sea, que los alumnos participan en un proyecto científico. Exacto. En nuestro caso trabajamos con el Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals (CREAF). Frederic Bartumeus lideraba el proyecto y habían creado la aplicación Atrapa el tigre, y querían que los alumnos aportaran datos, información, que rastrearan su entorno... Y como en este colegio hay tantas terrazas, y tantos jardines…

-¿Hubo un curso avanzado sobre el mosquito tigre? Bueno, vino el propio Bartumeus a explicarles, y a inspirarlos. Les explicó qué es un mosquito tigre, cómo se reproduce, las enfermedades que puede transmitir… Les dijo que la larva del mosquito se desarrolla en espacios húmedos, y que eso era lo que tenían que salir a buscar, espacios húmedos.

-Ese era el objetivo de la investigación. Pero a usted le habrá servido para cumplir otros. A mí me venía muy bien porque esto se hizo con los chicos de 1º de ESO, 64 alumnos, y justamente en 1º de ESO tratamos seres vivos. Así que en vez de explicar el tema de la forma habitual, lo hice por medio del proyecto, con un contexto y un sentido.

-Un pequeño espectáculo: 64 alumnos en pos de larvas de mosquito. Se dividieron en grupos y se repartieron el colegio por zonas: el campo de básquet, de fútbol, el jardín de primaria, el huerto... Tenían que detectar dos cosas: mosquitos tigre, que no iban a detectar porque era febrero, y estaban hibernando, y zonas de cría, sobre todo. Eso era lo importante.

-¿Cuántas encontraron, al final? Dos.

-Dos potenciales lugares de cría. Sí. Los niños propusieron treinta y pico, pero desde el CREAF solo homologaron dos.

-Estarían encantados, los alumnos. De hecho, vamos a continuar. Están tan implicados que no tendría sentido parar, sobre todo ahora que empieza a hacer calor y el mosquito se empieza a reproducir. Pero ahora es una búsqueda más amplia.

-¿Qué quiere decir? Que no es solo de mosquito tigre. De hecho, ahora la aplicación se llama Mosquito alert, porque incluye también al aegypti, el que transmite el zika. Que aún no se ha detectado aquí, pero no se descarta. Los alumnos ya lo conocen y lo identificarían.

-¿Quiénes son los de la foto? Candela Ramón y Hugo Rivera. Los que explicaron el trabajo el otro día en CosmoCaixa. El grupo de ella encontró los dos potenciales lugares. En el huerto.