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Los antitaurinos del Ebro salen del armario

La CUP lidera la corriente crítica de las Terres de l'Ebre con los 'correbous', hasta ahora silenciada

SÍLVIA BERBÍS / TORTOSA

Reunión de la asociación de peñas taurinas de las Terres de l’Ebre. / JOAN REVILLAS

Reunión de la asociación de peñas taurinas de las Terres de l’Ebre.
Toro embolado en Masdenverge, Montsià.

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Existe un antitaurinismo en las Terres de l'Ebre que durante años ha preferido el silencio. Antes que renegar públicamente de lo que para algunos es un signo de identidad sustentado en la tradición, se callaba. La voz para plantar cara a los ultrataurinos, según la denominación de ciertos animalistas, llegaba de fuera, lo que originaba una confrontación marcada por las fronteras. Pero los incidentes de Mas de Barberans han reforzado la crítica interna patente, hacía la agresión, sí, pero la celebración festiva no sale indemne. La CUP Terres de l’Ebre ha reclamado públicamente que "los actos taurinos se alejen de las fiestas mayores" y en las redes sociales y en los debates a pie de calle han saltado las críticas, como mínimo, por el exceso de programación de esa modalidad de espectáculo financiado con dinero público por los ayuntamientos.

"La irrupción en puestos de poder de las llamadas fuerzas políticas del cambio, con animalistas en sus filas, está propiciando un replanteamiento. La gente quiere conservar las tradiciones pero no a cualquier precio", afirma Aïda Gascón, portavoz de AnimaNaturalis. Cita a ICV y la CUP, dos de las formaciones, junto al PACMA, más críticas con los 'correbous'. La CUP Terres de l’Ebre ha lamentado "que los políticos del Ebro no tengan la valentía suficiente para trabajar firmemente para cambiar el modelo de fiestas y apoyar iniciativas del tejido asociativo de cada municipio y no justificando ni promocionando, a cambio de unos cuantos votos, los espectáculos donde se maltratan animales".

DENUNCIAS QUE NO PROSPERAN

"Las cosas se están haciendo bien", defiende el delegado del Govern en las Terres de l'Ebre, Xavier Pallarés. El argumento insistente, por parte de sectores taurinos e instituciones, de que no hay maltrato, se reforzó notablemente con la aplicación del "reglamento de buenas prácticas". Les avala el hecho de que la gran mayoría de denuncias presentadas cada temporada por entidades antitaurinas no prosperan. De 214 actos con toros en el 2015, se presentaron 10 denuncias y solo 2 prosperaron. Suelen ser casos puntuales que en ocasiones han acabado en sanción, como en Alcanar o Sant Jaume d’Enveja. "El problema para que esas denuncien prosperen es que la legislación en Catalunya es demasiado laxa", asegura Gascón. Reclaman una modificación legal.

Sin embargo, hay quien considera que la vía legislativa está agotada, y apela al sustento social y político. En Vilanova i la Geltrú se paró la actividad taurina en el 2013, y en Badalona, un acuerdo del nuevo gobierno municipal de Guanyem, ERC e ICV ha suprimido las fiestas con 'bous' que se celebraban en el barrio de Llefià. En Olot la pervivencia de los 'bous' se someterá a consulta ciudadana en junio. Si caen los 'correbous' será por su propio peso, no por prohibición, sostienen los partidarios. Algunos caen, si bien no por ahora en las Terres de l’Ebre.