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Gente corriente

Tanit Tubau: «A la vida hay que saber decirle puta a la cara»

Carme Escales

Cuando tenía 9 años, un dolor de barriga le vino a anunciar su enfermedad de Crohn (inflamación intestinal crónica). El diagnóstico médico fue claramente gráfico: «Tienes un volcán en tu interior. Habrá épocas en las que estará dormido, y en otras despertará», le dijo el doctor. Son el yin y el yang de Tanit Tubau (Barcelona, 1989), lo que hace de su vida A veces puta, y otras maravillosa. Así es como ha titulado ella el libro en el que habla de ello, y del que destinará un euro de cada venta a la investigación de la enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa. Una fiesta con actuaciones y música en directo lo presentará el lunes en la sala Luz de Gas (20.30 horas).

Autora del libro 'A veces puta, y otras maravillosa', donde recoge sus vivencias, gracias y pese a la enfermedad de Crohn.

-¿Qué tal está su volcán ahora? Estoy mejor, mucho más controlado desde que me hicieron un autotrasplante de células madre, hace unos dos años. Después de haberme pasado la vida renaciendo, espero no tenerlo que hacer más.

-¿Cuáles han sido las putadas que le ha ido haciendo su enfermedad? Empezando por no haber podido seguir un curso escolar normal, porque cada año he pasado largas épocas en el hospital -he llegado a pasar cinco meses seguidos, con Navidades, Reyes y cumpleaños ingresada-, hasta tener los placeres de la vida contaditos.

-¿Qué tipo de placeres? La vida social. Sobre todo porque en todas las reuniones hay comida de por medio. Y de viaje tampoco he podido ir. Puedo quedar unas horas para pasear o mirar ropa, y poco más. El cansancio me pide quedarme más en casa, y es lo que más me apetece.

-Guarda fuerzas para fiestas como la del lunes, que rememora la primera de las que ha hecho benéficas. Fue hace cinco años. Hacía un mes que me habían operado, y salí del hospital el día antes del concierto. Mis médicos y cirujanos vinieron a Luz de Gas, pendientes de cómo me encontraba.

-¿Y cómo estaba? Con muchísimos nervios. ¡Vinieron mil personas! Recogimos 17.000 euros. Allí arriba, en el escenario, solo me salía decir «gracias». El actor y cantante Bruno Oro -hasta hace poco Artur Mas en el programa Polònia de TV-3- presentó el acto. Dijo en público que sentía estar con la persona más valiente con la que podría haber compartido escenario jamás. Me emocionó. Son alegrías que mi enfermedad me ha permitido vivir. Es lo que cuento en el libro y en mi blog: www.ungramodelocura.com.

-¿De qué está hecha su valentía? De los buenos momentos que sé que siempre vuelven a suceder. De los milagros que la vida da, aunque hay que saber decirle puta a la cara. Yo he resucitado muchas veces. Del agradecimiento a mi madre, que siempre ha estado a mi lado, porque no basta con ser valiente, necesitas optimismo al lado, de todos los que te rodean. Y ella lo lleva consigo, siempre. Y algo que ha sido esencial para mí durante todo este tiempo y lo sigue siendo: la música. La música es el motor de mis fuerzas.

-¿Forma parte de sus momentos maravillosos en la vida? Totalmente. Cuando no he visto la salida, y el cansancio emocional, que pesa mucho más que el físico, ha hecho que, con 21 años -recuerdo en concreto esa época- no quisiera levantarme de la cama, la música me ha llevado a viajar con la mente. Ella no tiene fronteras. Incluso en el quirófano he cantado, y si los médicos o enfermeras se sabían la canción, han cantado conmigo.

-Tanit Tubau preside el Consell de Joves de l'Hospital de Sant Joan de Déu. ¿Qué hacen desde él? Somos 15 miembros y planteamos carencias o cambios como los que se han logrado, como transformar el hospital de día en un bosque. Mi papel en el consejo es una manera de devolver un poquito de todo lo que me dieron cuando estuve allí.