Benítez a un alumno tras abusar de él: "No se lo digas a nadie, no lo entenderían"

La víctima relata a los Mossos cómo el pederasta se aseguraba de que sus víctimas mantuvieran la boca cerrada

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El profesor Joaquim Benítez, tras abusar de sus alumnos, se aseguraba de que mantuvieran la boca cerrada. Imponía su ley del silencio tanto a sus víctimas más frecuentes, que sufrían agresiones sexuales reincidentes, como a las que había acorralado en tan solo una ocasión. A todos les convencía de que no airearan lo que acababa de suceder. Así lo hizo también con un chico de 14 años, en 1991.

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En su declaración a los Mossos d'Esquadra, este exalumno confirma asimismo que entonces la estrategia que seguía para enredarlos era casi la misma: disfrazar los tocamientos de masajes ‘médicos’. Al denunciante, que ahora tiene 38 años, lo engatusó asegurándole que necesitaba su ayuda para un estudio que estaba realizando. Una vez en el despacho, le tumbó en la camilla y le masajeó los abductores hasta que comenzó a rozar con insistencia sus genitales. 

Lo que pasó a partir de entonces no lo recuerda con claridad, pero sí detalla que tuvo una erección y que se “asustó”. Benítez le soltó antes de abandonar el despacho una frase que sigue sin olvidar: “No se lo digas a nadie, la gente no lo entendería”.