INVESTIGACIÓN POR ABUSOS SEXUALES

Vuelta a clase en silencio en los Maristas

Tenso regreso tras tres días de fiesta a los colegios de Sants y les Corts en los que se han denunciado delitos de pederastia

Entrada de los alumnos de ESO y bachillerato en el colegio de los Maristas de Sants-Les Corts, este martes.

Entrada de los alumnos de ESO y bachillerato en el colegio de los Maristas de Sants-Les Corts, este martes. / FERRAN NADEU

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MARÍA JESÚS IBÁÑEZ / BARCELONA

Caras de sueño, mochilas repletas y pasos apresurados. Y la mirada concentrada en algún lugar indefinido del suelo. El regreso a clase en los colegios que los Maristas tienen en los barrios de Les Corts (para alumnos de secundaria y bachillerato) y Sants (para infantil y primaria) se ha hecho este martes en tenso silencio. Nada del griterío y las carreras aquí y allá que suelen ser frecuentes cuando decenas de niños -como era el caso- se reencuentran después de unos días de fiesta.

El puente de Carnaval (que los Maristas de Sants-Les Corts han prolongado hasta este martes) no ha sido la celebración escolar que cabía esperar. Al contrario, los alumnos y sus padres han visto cómo desde el viernes se sucedía un rosario de denuncias sobre casos de abusos sexuales acaecidos en la escuela en los últimos años. Primero, la confesión de Joaquim Benítez, profesor de educación física durante 35 años en el centro de Les Corts. Luego, las denuncias ante los Mossos d'Esquadra contra al menos otros dos maestros del colegio de Sants.

A primera hora de la mañana, cuando todavía no se habían hecho públicos los últimos casos del escándalo (el del monitor del comedor escolar acusado el pasado diciembre de haber abusado de otros cinco niños y las nuevas denuncias contra el profesor A. F. publicadas por EL PERIÓDICO), los alumnos de los Maristas desfilaban sin voces. Unos, con una bolsa extra para el chándal, porque tocaba gimnasia. Otros, con la maqueta de un volcán en erupción, posiblemente un trabajo de Ciencias Naturales que tenían que entregar.

MIRAR A OTRO LADO

"Mire, todo eso que están contando ahora pasó hace mucho", zanjaba una madre, algo airada, al ser preguntada por cómo valoraba todo lo que ha ocurrido. A partir de allí, el silencio y la huída, una vez asegurada de que su hijo estaba ya dentro del recinto escolar. Mirar hacia otro lado no deja de ser, en definitiva, una forma de protegerse de una realidad dolorosa. 

Poco más accedieron a explicar los padres de los alumnos de Maristas, muchos de ellos exalumnos a su vez del mismo centro, un colegio centenario de esta zona de Barcelona. Rehuyen un protagonismo indeseado y tratan de pasar página cuanto antes. 

Dos minutos después del cierre de puertas, no queda un alma frente al colegio. Los corrillos de padres, si es que otras veces los hay, se han disuelto como por arte de magia al darse cuenta de que junto a ellos hay unos periodistas de este diario.

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"No me pregunte a mí, yo no voy a comentar nada. La asociación de padres de alumnos, la ampa, ya ha dicho lo que tenía que decir", clama otra madre, también anónima. Lo que ha hecho la ampa es pedir una reunión urgente con la dirección del centro, que, de momento, evita asumir responsabilidades. Ambas partes (asociación de padres y dirección) se ponen a disposición de las familias que lo necesiten y declaran su voluntad de colaborar con la justicia.

EXPLICACIONES EN EL PATIO

Quienes ya han recibido explicaciones son los padres del colegio de Sants, que al acompañar a sus hijos hasta el patio han sido recibidos este martes por miembros del equipo de dirección, entre ellos el jefe de estudios de primaria y el coordinador de Pastoral. "Ha sido un gesto por el que estoy agradecida. Venimos de un fin de semana de noticias muy duras y me ha gustado que estuvieran allí y se pusieran a nuestra disposición", ha declarado Núria, madre de dos alumnos del colegio, que ha llamado a Catalunya Ràdio para explicarlo. "El viernes, como se celebró el Carnaval en el colegio, a los niños no se les dijo nada y eso muchos padres lo han encontrado mal", ha agregado.