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La descontaminación de Flix se queda a medias

El embalse aún contiene 2.000 millones de litros de agua tóxica y las plantas de tratamiento de residuos están por desmantelar

La empresa pública Acuamed, investigada por corrupción, ni siquiera ha presentado el proyecto de la obra pendiente

SÍLVIA BERBÍS / FLIX

El pantano de Flix, el noviembre pasado, con el trozo cerrado con un dique cuya agua aún debe descontaminarse.

El pantano de Flix, el noviembre pasado, con el trozo cerrado con un dique cuya agua aún debe descontaminarse. / JOAN REVILLAS

La pesadilla de Flix aún no tiene final. La culminación de la descontaminación del pantano para borrar el legado químico de la actividad centenaria de la empresa Ercros está en el aire. La limpieza se ha quedado a medias. La 'conselleria' de Territori i Sostenibilidad, que debe tramitar la autorización ambiental de la fase restante, ha confirmado a este diario que Acuamed no les ha remitido proyecto alguno, lo que confirma la sospecha del ayuntamiento de la localidad de que no existe proyecto para los trabajos pendientes.

Una vez ejecutada la fase central de la limpieza química, con la extracción y tratamiento de un millón de toneladas de lodo impregnado de una amalgama de tóxicos del cauce del río, la etapa final es una incógnita. No es poco lo que queda por hacer. Restan por extraer del embalse dos hectómetros cúbicos (2.000 millones de litros) de agua contaminada, confinada en un recinto en el lateral del pantano donde se procedió a la colosal extracción.

INVESTIGADA

Además, la empresa pública responsable del proyecto, Acuamed, investigada por presunto fraude millonario en la adjudicación de obras públicas, entre ellas la de Flix, debe proceder al desmantelamiento de las plantas de tratamiento, instalaciones también contaminadas en el interior del complejo químico de Ercros. Flix calcula que los trámites administrativos y la ejecución pendiente pueden tardar dos años en hacerse y exige a Acuamed, del Ministerio de Medio Ambiente, que acelere la eliminación de una huella tóxica que se resiste a desaparecer.

"No existe proyecto, ni autorización ambiental, ni, por supuesto, licitación ni adjudicación", apunta el alcalde de Flix, Marc Mur. "Si la obra se quedara como está actualmente sería un desastre absoluto. Tememos que se relajen y no tengan prisa en acabar y exigimos un calendario", reconoce. No es que el municipio tenga prisa, es que ya ha demostrado mucha paciencia.

FINAL CON TRAMPA

La situación sorprende teniendo en cuenta que dos meses atrás Acuamed presentó públicamente como un éxito el fin de la extracción de lodos. Pero ese no era el final. Desde entonces, la magna obra en Flix está prácticamente sin personal y pendiente de la clausura del vertedero donde se han depositado los residuos extraídos y tratados. Flix teme que la parálisis que detecta desde hace semanas se eternice. "Pedimos al Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente que las circunstancias actuales no afecten al desarrollo y continuidad del proyecto con la máxima celeridad, seguridad y sin demoras", expone la moción que anoche aprobó el Ayuntamiento.

Incluye en esta petición además parte de las obras de suministro alternativo de agua que debían estar listas antes del inicio de la extracción de fangos para garantizar el abastecimiento a diversos municipios en caso de emergencia, y que siguen sin existir tres años después.

ACTUACIÓN URGENTE

Han pasado más de 12 años desde que un informe del CSIC revelara el alcance de la contaminación que afectaba al embalse, y por difusión, al tramo final del Ebro. El gobierno central confirió a las obras de eliminación química del pantano el carácter de “actuación prioritaria y urgente”, al incluir el proyecto como anexo en la Ley 11/2005, del 22 de Junio. Las obras previas, que empezaron finalmente en el 2010, ya arrastraban demora. 

La historia de un millón de toneladas de residuos

Hace prácticamente tres años, Acuamed empezó la extracción de los lodos contaminados procedentes de los vertidos acumulados durante décadas de actividad industrial, fundamentalmente entre 1949 (cuando entró en servicio la presa del embalse) y 1988. El foco primario de contaminación fue acumulándose sobre una superficie de 9 hectáreas en el margen derecho del embalse. Entre los principales contaminantes había DDT, hexaclorobenzeno, PBCs, metales pesados, entre los que destacaba una alta concentración de mercurio, y radionucleidos, como el uranio.

La amalgama tóxica se había comportado de forma silente durante décadas, pero algún episodio puntual había levantado sospechas. Las altas concentraciones de mercurio detectadas en el agua en diciembre del 2001 y en febrero del 2003 hicieron tomar conciencia de la necesidad de limpiar el embalse en ese punto. Aguas abajo, existen captaciones del Ebro para abastecer a una población que puede alcanzar el millón de personas. El riesgo para la salud y el medio ambiente aceleraron un proyecto de descontaminación aún no culminado.

En noviembre pasado, Acuamed anunció el fin de la extracción de los lodos. En total, un millón de toneladas de residuos tóxicos. Alrededor del 6% de todo ese barro –las concentraciones con densidades más altas de compuestos organoclorados y metales pesados– precisaron tratamientos específicos de descontaminación. El ministerio aseguró que, con la limpieza, el río había quedado mejor que aguas arriba. Hasta esa fase, el coste del proyecto rondó los 190 millones de euros. Ercros pagará, por sentencia judicial, un 5% del coste.

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