La revisión del plan del Ebro veta las demandas de aumento del caudal mínimo

El Gobierno central aprueba la actualización de los planes hidrológicos de las cuencas

La Plataforma en Defensa de l'Ebre convoca movilizaciones contra "la muerte del delta"

Manifestación en Tortosa contra el plan hidrológico, la tarde de este viernes.

Manifestación en Tortosa contra el plan hidrológico, la tarde de este viernes. / JOAN REVILLAS

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MANUEL VILASERÓ / MADRID -- SILVIA BERBÍS / TORTOSA

La revisión del plan de la cuenca del Ebro ha superado su último trámite al ser aprobado este viernes por el Consejo de Ministros sin que se hayan atendido las reclamaciones de aumentar el caudal mínimo. El documento establece para el tramo final del río 3.000 hm3 cúbicos, menos de la mitad del caudal ecológico exigido por la Generalitat, una decisión que puede poner en peligro la pervivencia del delta, según han advertido reiteradamente científicos, ecologistas y la Plataforma en Defensa de l’Ebre.

El Gobierno estaba obligado por las directivas europeas a revisar todos los planes de cuenca antes de finales del 2015 pese a que la gran mayoría de las versiones iniciales, entre ellos el del Ebro, fueron aprobados tan solo un año antes. Así lo ha hecho, con unos pocos días de retraso. El Ejecutivo ha aprobado dos decretos que incluyen un total de 16 planes. El escaso margen de tiempo ha provocado que apenas se introduzcan retoques en la gran mayoría, pese a que la ministra de Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, ha asegurado que “se aumentan y mejoran los caudales ecológicos” en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

Los trasvases serán el paso siguiente si gobierna el PP

Tejerina ha destacado también “el amplio consenso” alcanzado en la aprobación de los planes en el Consejo Nacional del Agua pese que en el caso del Ebro, cuatro de las nueve comunidades autónomas que riegan el río (Catalunya,País Vasco, Navarra y Valencia), votaron en contra.

CADA VEZ MÁS REGADÍO

La Plataforma en Defensa de l'Ebre, que lleva años advirtiendo de los efectos nocivos para el delta del Ebro que comporta la planificación hidrológica expuesta en el plan de cuenca, organizó la tarde de este viernes una concentración de protesta en Tortosa, como antesala de la manifestación que ha convocado para el 7 de febrero en Amposta, al estilo de la que reunió a miles de personas en Deltebre y Sant Jaume d’Enveja en marzo del 2015, reemprendiendo la lucha que se había tomado una larga tregua tras la derogación del gran trasvase del Ebro por el gobierno socialista de Zapatero.

La plataforma ha destacado que el plan contempla una previsión de agua para abastecer 465.000 hectáreas más de regadío en el período 2016-2021, que se añadirán a las 950.000 previstas en el anterior plan y la construcción de 56 nuevos embalses, además de un caudal ecológico "inexistente" para el tramo final del río. "Va a ser definitivo, la muerte del delta, porque no deja caudales ecológicos para el tramo final y deja encima de la mesa de nuevo propuestas de trasvase en forma de intercambios de agua”, ha advertido la portavoz de la PDE, Susanna Abella.

RECURSO JUDICIAL

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La movilización social no será la única arma que prevé utilizar la Plataforma para tumbar el nuevo plan, que nace con una vigencia de seis años. También acudirá a los tribunales, recorriendo el decreto ante el Supremo, y mantendrá su lucha ante las instituciones europeas, donde ya ha ido denunciando el plan aprobado hace un año y ahora revisado “sin cambios en los aspectos sustanciales”, remarcó Abella. Los antitrasvase confían que Europa vete el nuevo plan: “Siempre nos han reafirmado que hay suficiente base jurídica en las quejas para exigir cambios en el contenido para evitar que atente contra las directivas europeas”, asegura. El Gobierno debería exponer el plan ante la UE antes del 22 de marzo para que sea revisado. “Si la UE es coherente con lo que ha hecho en los últimos años, tendría que sancionar al Estado español”, sostiene la antitrasvase.

El delegado de la Generalitat en el Ebro, Xavier Pallarés, mostró ayer su “total decepción” por el hecho que el gobierno del PP no haya incluído la ampliación del régimen de caudales propuesta por Catalunya y expresó su deseo de que Europa detenga un plan al que calificó de “aberración”.