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LOS PAJES DE IGUALADA

Ser paje en Igualada, el mejor regalo del mundo

Con 116 años de tradición y unos mil pajes en las calles la capital de l'Anoia se ha vestido de gala para repartir regalos en las casas

ANDREA PUJOL / IGUALADA

Cuatro pajes del rey Baltasar de la cabalgata de Igualada.

Cuatro pajes del rey Baltasar de la cabalgata de Igualada. / ANDREA PUJOL

La magia de la Navidad siempre termina con la llegada de los Reyes Magos. Con 116 años de tradición y una candidatura a Patrimonio Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO, los pajes de Igualada tienen un aura incomparable con cualquier otro lugar del mundo.

Con vestiduras ostentosas, joyas, plumas y el rostro negro como el carbón, los pajes salieron un año más a traer felicidad a las familias igualadinas, sobretodo a los más pequeños de la casa que, sin duda, son los verdaderos protagonistas de la noche.

La capital de l’Anoia se volvió a vestir de gala otro 5 de enero. La noche empezó con la cabalgata presidida por los tres Reyes Magos y sus carrozas representando el sol, los planetas y la luna, para Melchor, Gaspar y Baltasar, siguiendo la estrella de oriente, que encabezaba la comitiva. Detrás de sus Majestades unos mil pajes reales seguían la cabalgata, ya fuera a pie o con Jeeps traídos de Oriente, repartiendo caramelos por doquier y alguna que otra moneda de chocolate. La rúa por el centro de la ciudad igualadina, empezaba en Passeig Verdaguer, seguía por el Carrer de la Soledad y terminaba recorriendo toda La Rambla.

La cabalgata de Igualada se diferencia de otros pueblos por el reparto de los juguetes a domicilio por parte de los pajes reales esa misma noche; los niños igualadinos no tienen que esperar al 6 de enero para abrir sus regalos. Los Reyes fueron acompañados por numerosos camiones llenos de paquetes para repartir una vez finalizado el recorrido. Aprovechando la espectacular rúa, los emisarios reales ya repartieron regalos a las casas del recorrido, en algunos casos, con escaleras exteriores de colores vistosos para que los pajes pudieran subir a los balcones de las primeras plantas.

REPARTIENDO REGALOS EN LAS CASAS

Una vez terminó la cabalgata todos los niños de Igualada se fueron rápidamente a sus casas sabiendo que, en un tiempo más corto o más largo, los pajes se presentarían en ellas con cantidades ingentes de regalos para ellos.

Entonces llega el momento más mágico de la noche. Los pajes suben a los camiones que les llevarán a los distritos asignados de la ciudad, con un acompañante de lujo, los regalos que repartirán. Cuando llegan a la calle que les toca es el momento de disfrutar. Cogen los regalos y van a la casas de donde estos pertenecen. Una vez llegan, los más pequeños los reciben con una cara de ilusión y admiración que no tiene precio. Mientras los padres, que previamente han dado unos apuntes del comportamiento de sus retoños a los emisarios reales, miran emocionados la estampa que tienen delante. Los niños abren sus regalos con ayuda de los pajes encontrando todo lo que habían pedido en sus cartas a los Reyes Magos, los miran emocionados y no pueden resistir de abrazarles. La ilusión del paje puede llegar a ser tan grande como la del niño, disfrutando de su emoción y su inocencia. Sin duda este es el mejor regalo del mundo.

Cuando los pajes ven la felicidad de un niño que cree en los Reyes Magos, ni el dolor de pies, ni el incómodo traje, ni el picor de la cara de negro, importan. En ese momento lo realmente importante es que acabas de hacer feliz a un niño

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