Un cuidador de un geriátrico de Arenys golpea a nueve ancianas y viola a cuatro de ellas

La entrada del geriátrico Itaca de Arenys de Mar.

La entrada del geriátrico Itaca de Arenys de Mar. / GUILLEM SÀNCHEZ

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GUILLEM SÀNCHEZ / ARENYS DE MAR

En la entrada de la residencia Itaca de Arenys de Mar un cartel que desea “Feliz Navidad” recibe a los familiares que acuden a visitar a los ancianos internos. Las hileras de bombillas de colores colgadas en el jardín y un cuidado belén, montado junto a la puerta principal, culminan los adornos acordes con las fechas. Pero lo que ocurrió en la última Nochebuena fue algo menos navideño y mucho más siniestro.

Uno de los trabajadores se emborrachó durante la cena y se propasó con las ancianas a las cuales debía cuidar. Para ello escogió a las más indefensas. La mayoría de sus víctimas están aquejadas de demencia senil.

El geriátrico no da detalles de lo que ocurrió durante la noche. Posiblemente todavía lo desconozca. Pero a juzgar por el balance de heridas sufridas por las ancianas, fue larga. Nueve de ellas fueron golpeadas en la cara. Se cebó con una en particular y de un puñetazo le rompió la nariz.

ABUSOS SEXUALES

Sin embargo, lo más grave fue descubierto con el análisis médico al que fueron sometidas al día siguiente. No se había conformado solo con pegarlas, cuatro mujeres también fueron violadas. Las víctimas tienen entre 60 y 90 años.  

Campó a sus anchas hasta que terminó su jornada y llegó el relevo de la mañana. Por ello los Mossos d’Esquadra no tienen claro qué papel jugó otro empleado de la residencia que compartió turno con el agresor durante toda la noche.

Merche Aguilar, directora del geriátrico, ha explicado a este diario que en cuanto llegó el personal de relevo y descubrió las heridas que sufrían las ancianas estas fueron trasladadas de inmediato al Hospital de Mataró, donde fueron atendidas. La policía catalana fue informada poco después y puso en marcha una investigación que ha permitido detener al principal sospechoso.

EN PRISIÓN

Se trata de un hombre de 30 años, vecino de Pineda de Mar. Llevaba un lustro trabajando en el centro y hasta la fecha, según Aguilar, no había dado muestras que dieran pistas sobre este comportamiento. Tras pasar a disposición judicial, ha ingresado preventivamente en prisión a la espera de ser juzgado.

“Son momentos difíciles que nos causan una gran tristeza”, ha subrayado Aguilar, mientras trata de conjugar un esfuerzo por ser “transparente” con el deseo de proteger “la intimidad” de un centro que acoge a un centenar de ancianos. Esto último no le resultará sencillo. Desde que en la tarde del lunes ha corrido la voz de lo que había ocurrido durante Nochebuena, los teléfonos no han dejado de sonar.

FAMILIARES PREOCUPADOS

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Sobre todo son familiares que llaman para interesarse por el estado de sus seres queridos, aclara una trabajadora del centro. Mientras lo cuenta, una abuela, sentada en un banco situado junto a la recepción del edificio, da voces por su teléfono móvil. “Ella también habla con alguien que se ha enterado por la televisión”, explica. “Pero aquí ahora están todos bien y tranquilos”, asegura.

El geriátrico Itaca está situado en la urbanización Vilaplana, cerca de los edificios de la Sagrada Família. Está construido sobre un terraplén elevado rodeado de cipreses. Es un centro privado acreditado por el Institut Català de Assistència i Serveis Socials de la Generalitat de Catalunya. En Arenys hay tres centros como este y un cuarto, público, que depende del Ayuntamiento.