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JUICIO EN LA AUDIENCIA DE BARCELONA

El fiscal pide cárcel para dos mossos por golpear y vejar a un homosexual extranjero

La acusación solicita para los agentes dos años y dos meses de prisión, multa e inhabilitación

Los policías niegan las imputaciones y afirman que fue el joven quien les agredió

J. G. Albalat

A la izquierda los dos mossos acusados en el juicio celebrado en la Audiencia de Barcelona

A la izquierda los dos mossos acusados en el juicio celebrado en la Audiencia de Barcelona / DANNY CAMINAL

“Me sentí ofendido y humillado”. Así se ha expresado este jueves Luis Alberto N., un homosexual colombiano que, según la fiscalía, fue golpeado y vejado (le llamaron “maricón”) por dos mossos d’esquadra el 14 de abril del 2007 en la plaza del Teatre de Barcelona. La acusación pública han reclamado para los dos agentes dos años y dos meses de prisión, multa y dos años y seis meses de inhabilitación por dos delitos contra la integridad moral, una falta de lesiones y otra de maltrato de obra. Los policías han negado las imputaciones y han asegurado que fueron ellos los que fueron agredidos por el joven que, cuando ocurrieron los hechos, tenía 18 años. El juicio se ha celebrado en la Audiencia de Barcelona.

El fiscal sostiene que uno de los mossos imputados, José María M.  requirió a Luis Alberto y a unos amigos que le acompañaban que se identificaran, a raíz del consumo de un porro en la vía pública. Cuando el joven protestó por esta actuación, según la acusación, el agente lo condujo a la parte posterior del furgón policial, donde le propinó un puñetazo en la cara.

Luis Alberto rompió a llorar, momento que el mosso acusado, siempre según el fiscal, le dijo “cállate maricón”, aludiendo a su condición de homosexual de forma peyorativa. Ante la petición de explicaciones por parte del joven, el agente, “lejos de cesar en su actitud y actuando sin complejo”, le dio otro puñetazo en la cara, lo que produjo que empezara a sangrar por el labio. Según la fiscalía, el policía y su compañera hicieron comentarios insultantes relativos a la opción sexual del muchacho y a su nacionalidad:  “Esos tres maricones” (refiriéndose a Luis Alberto y sus acompañantes) y “seguro que sois narcotraficantes” (el lesionado es colombiano). La acusación detalla que la mossa también lanzó una patada a la espinilla al joven mientras le decía: “Te jodes, vete a tu país”.

 "Yo les pedí que hablaran con respeto y ellos me decían: callate maricón. Estuve todo el rato llorando. No iba bebido ni drogado. Tampoco me negué a identificarme. Me sentí desarmado", ha recordado Luis Alberto durante el juicio. Uno de los amigos que le acompañaba ese día ha asegurado ante el tribunal: "Vi a un mosso limpiándose la sangre de la mano con un pañuelo".  

LOS AGENTES SE DEFIENDEN

Los dos agentes han negado en su declaración las imputaciones. El mosso acusado ha declarado que estaban de servicio en la zona controlando la salida de las discotecas. Ha admitido que se acercaron a un grupo de muchachos por el fuerte olor a hachís y un agente procedió a la identificación de uno de ellos, que se quejó. Al cabo de un rato, según esta versión, el policía escuchó gritos. Eran los tres muchachos que se estaban “pegando" entre ellos o "estaban jugando". “Iban bebidos y posiblemente habían consumido alguna sustancia”, ha explicado el agente. Uno de ellos era al que habían identificado antes.

El mosso ha relatado que Luis Alberto se le acercó diciendo que quería poner una denuncia porque había sido víctima de abusos sexuales por parte de sus amigos. "Le dije que nosotros podíamos recoger la denuncia porque teníamos un servicios prioritario y que podía ir a la comisaria de Nou de la Rambla", a afirmado el agente. Acto seguido, los muchachos, según este policía, empezaron a insultarles.

El agente cogió a Luis Alberto y se lo llevó detrás del furgón policial para cachearle, mientras éste le decía que su madre trabajaba en un cuerpo consular y que le hundiría la carrera. El mossos ha negado que allá golpeara al joven, sino que fue él quien le dio un cabezazo en el pecho y lo tiró al suelo. A su compañera, ha asegurado, también le propinó un puñetazo en el cuello y le llamó "puta lesbiana de mierda" . Luis Alberto fue detenido y llevado a comisaría, donde salió al día siguiente. Los mossos imputados negaron que vejaran a Luis Alberto por su condición de homosexual. Los dos han explicado lo mismo: "Yo tengo amistades que son homosexuales y nunca haría eso. Es una falta de respeto".

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