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UN MODELO ECONÓMICO EN DESARROLLO

Cooperativas en auge

El ayuntamiento estrena una área específica para facilitar la creación de este tipo de iniciativas

Las pequeñas empresas que eligen la fórmula de la economía asociativa aumentan desde la crisis

PATRICIA CASTÁN / BARCELONA

Decidir democráticamente cada paso que da la empresa y primar el beneficio social sobre el lucrativo son solo dos patas del modelo de negocio cooperativo que crece en los últimos años en Barcelona, espoleado por los cambios de valores que ha hecho germinar la crisis. La novedad es que el gobierno local de Ada Colau quiere impulsar este formato económico con un área política centrada en este tipo de emprendiduría. El sector calcula que en la capital catalana funcionan más de 800 cooperativas y el reto ahora es reforzarlas y promover su creación.

El arraigo cooperativo obrero en la ciudad es centenario, con epicentros tan activos hasta la guerra civil como Poblenou, Sants o la Barceloneta. En los últimos años, el clamor vecinal ha llevado a tratar de resucitar espacios emblemáticos de esos barrios que tuvieron gran peso obrero, con ejemplos como La Flor de Maig, La Lleialtat o el Segle XX, respectivamente. El objetivo es recuperarlos para favorecer la cohesión vecinal.

Pero en paralelo, las cooperativas como modelo empresarial solidario y más humano que las estructuras propias capitalismo del libre mercado se abren paso con firmeza, tanto en formato de comercios como de prestación de servicios, explica Perfecto Alonso, presidente de la Federació de Cooperatives de Treball de Catalunya. A la entidad se acercan numerosos emprendedores con ideas y desde la perspectiva de la ética y los «valores». La crisis ha movido conciencias. Y si hasta hace una década las cooperativas con ánimo de lucro (limitado siempre por ley, porque es requisito que inviertan en formación y tengan fondo perdido) ahora cada vez más se apuestan por la modalidad sin lucro, enfocada a la economía social donde se busca un sueldo, pero se piensa en la comunidad, la calidad del trabajo, la participación y la sostenibilidad.

Sants lleva la batuta con decenas de pequeños negocios que han optado por estructuras donde el asociado es la fuerza de trabajo. Sus raíces son de peso, como ilustran Ivan Miró y Marc Dalmau en 'Les cooperatives obreres de Sants (1870-1939)'. Pero desde el Eixample a Sant Andreu, el registro se va engrosando. Ejemplos variados los dibujan La Ciutat Invisible (librería, ropa y motor de transformación política y social), La Col (arquitectos), Coop Mercat (que acerca la producción de proximidad a la ciudad de forma directa), el más reciente L'Estoc (mobiliario desde el reciclaje) o la veterana Coop 57, de servicios financieros que han permitido germinar cientos de proyectos.

FORMACIÓN

Pero el camino es todavía difícil por desconocimiento. Miró imparte jornadas formativas para acercar a los interesados a un modelo del que muchos gestores laborales y abogados saben poco. Precisamente para facilitarlo, el nuevo ayuntamiento ha nombrado a Jordi Via (con experiencia en la federación) nuevo comisionado de Economía Cooperativa Social i Solidària. Catalunya suma unas 4.000 empresas que han apostado por la economía social y solidaria (el 75%, cooperativas, el resto asociaciones y otras fórmulas) en las que trabajan unas 30.000 personas. En Barcelona son más de 800 las iniciativas, con una media de 10 socios, muchas creadas en los últimos años y, sorprendentemente, con vigor pese a la crisis, por que los proyectos colectivos suelen ser más resistentes a los duros inicios que los individuales, reflexiona Via. Incluso con incrementos de plantilla.

A falta de pactar los nuevos presupuestos, Colau ya ha destinado 160.000 euros a reforzar las redes ya existentes y a la formación para crear empleo en esta vía, con planes articulados por Barcelona Activa. Se preparan proyectos para mejorar el acompañamiento y la infraestructura de estas empresas, avanza Via: «Hay voluntad política de impulsar esta economía y hacerla más visible».